DESDE QUE ME DIJERON QUE TENGO VIH, MI VIDA AMOROSA SE HA VENIDO ABAJO.

La infección VIH no llega casi nunca, por accidente, se trata de una serie de eventos que se van eslabonando casi siempre a partir de la infancia y que finalmente culminan con la exposición a un virus pero, en muchos casos, la secuencia previa ha sido : abandono emocional familiar, escasa o equivocada protección infantil , exposición a abusos sexuales, sentimientos de culpa y depresión, ocultamiento, exposición ya consciente a nuevos encuentros sexuales, muchos de ellos ocultos y, finalmente, la presencia del agresor VIH en forma casi siempre, no inesperada pero, sí podría decirse ... "esperanzadamente  equívoca" porque la persona se expone en ocasiones, deseando no tener riesgos pero, a veces sin  evitarlos o prevenirlos.

Cuando un paciente conoce su diagnóstico de infección VIH /SIDA, la primera respuesta es la desesperanza ante la posibilidad de muerte pero, conforme el tiempo transcurre y se inicia el tratamiento antiretroviral apropiado , el impacto inicial disminuye y , poco a poco, el enfermo retoma su vida cotidiana; sin embargo, en el aspecto amoroso y /o sexual, pueden sobrevenir varias conductas, algunas de ellas favorecidas por el propio ámbito asistencial que, en diversas ocasiones se limita solo a recetar antivirales al paciente, considerando que el problema único es la Infección VIH y nada más, enfoque limitado, superficial e inadecuado, porque el paciente con VIH/SIDA necesita, mucho más que una receta .

Te Amo

Por lo tanto se trata de toda una cadena de sucesos, previos a que el Virus llegue, los cuales deberían ser objeto de análisis y atención asistencial , porque de ellos depende, en esencia, la no recaída, el apego adecuado y con ello la no deserción, elementos necesarios para un buen pronóstico .

Sin embargo, en casi todas las clínicas y hospitales del país - y casi podríamos asegurar del mundo—la atención médica se focaliza en la prescripción de antivirales y, si acaso, en el apoyo psicológico enfocado a la intervención en crisis, ante el choque emocional inicial que genera el conocer que se está infectado pero , sin perseguir que la terapia logre mayores alcances.

Por lo tanto el paciente, con frecuencia, oculta la parte relativa a su sexualidad pasada, presente y futura y acaba, el solo, tomando diversas decisiones que a veces no son las mas apropiadas.

Algunas de ellas puede ser:

- Rechazar todo tipo de encuentro sexual y aplazar la práctica homosexual por la vía de la represión.

 

La persona con VIH una vez que se mejora suele decir " no quiero ningún encuentro sexual más, así estoy bien, me estoy enfocando a mi mismo , a mi trabajo y a mi familia " pero, conforme el tiempo transcurre, esta actitud inicialmente positiva, - porque puede favorecer el recapacitar sobre la conducta riesgosa realizada, - favorece a veces, más adelante : el aislamiento y la depresión , dado que todos los seres humanos requerimos de compañía y sobre todo de amor, en un aspecto que la familia no puede substituirlo.

Ante esta situación, lo conveniente es que quien padece la infección VIH pudiera visitar paralelamente un servicio de psicología y atención médica apropiada, que le brinde una atención integral y en donde

ese aspecto personal sea abordado de la mejor manera, quitando el velo de lo prohibido y la culpabilidad; para analizar los antecedentes y con base en ellos, identificar la aportación que los mismos hicieron a la conducta de la persona ante el amor, el sexo, la compañía..etc.

- Considerar que la vida sexual terminó y que la posibilidad de encontrar pareja será mínima o nula .

Ante ello el paciente puede pensar que compartir su diagnostico con alguien, puede ser, no solo difícil, sino lo preliminar al rechazo y ante ello, apartarse de toda relación intima , o bien favorecer encuentros furtivos con desconocidos, lo cual puede favorecer su riesgo en cuanto a la infección VIH y el surgimiento de nuevos problemas , máxime si decide continuar con la ingesta de bebidas alcohólicas o resguardándose en la mentira, para no emplear el condón o favorecer encuentros anónimos, y todo ello se puede solucionar fácilmente con la intervención asistencial, dado que muchas veces la vida sexual se emplea como substituto del amor, ante experiencias previas de rechazo, desamor o abandono.

Comprenderlo y superarlo, implica fomentar en la persona su incorporación en ámbitos diversos a la sexualidad por ejemplo: buscar nuevos entretenimientos o fuentes de aprendizaje e interés como : el

arte, el trabajo, el estudio, la amistad, la ayuda a terceros ( la filantropía), la creatividad, etc..

 

Pero además, es el momento para favorecer el conocimiento de una serie de situaciones que, a lo mejor, no se analizaron antes y que tal vez no se pensó que pudieran INFLUIR EN SU CONDUCTA SEXUAL Y EN SU EXPOSICIÓN AL RIESGO, lo cual puede llevar a las personas a replantearse su propia conducta se-

xual y ahora , ya adultos, decidir realmente por sí mismos cual es el camino que desean seguir; sin men-

sajes , situaciones no buscadas, o presiones no solicitadas qué, en su momento, pudieron forzar o in-

fluir para haber aceptado alguna conducta.

- Considerar, en algunas ocasiones que retomar la Heterosexualidad   es lo que debe hacerse.

En ocasiones, y en particular, en cuanto hombres que han sido bisexuales, la llegada del VIH puede favorecer que el mismo decida en un momento casi siempre no oportuno ni adecuadamente meditado, el camino de la heterosexualidad, y que el formar un hogar represente la meta siguiente, para así alejar el fantasma de la homosexualidad y sobre todo las sospechas o dudas de quienes le rodean y ante quienes ha fingido un comportamiento no exacto.

Ante esta problemática, el área asistencial tiene mucho que realizar, pero de manera respetuosa y basada en la experiencia, porque la expresión de una conducta no implica que internamente se esté preparado para ella. Tener sexo o convivir con una mujer no es lo único que caracteriza a la heterosexualidad, se trata de algo mas : de gustar de la pareja, de compartir gustos y favorecer que los sentidos permitan su disfrute, sin forzar a los mismos sino como

parte de un deseo y necesidad de

intimidad y cercanía; un hombre

bisexual con frecuencia prefiere una

pareja de su mismo sexo, aun cuando

hasta el momento en que lo decida

haya fingido que no es así, pero en

realidad cuando el mismo refiere su

experiencia, reconoce que tener

sexo con otro hombre le brinda

mayores satisfacciones y placer que

realizarlo con una mujer, y ello sucede

habitualmente porque no se trata solo

de sexo, sino de una serie de elementos relacionados con la persona , su infancia, el desamor experimentado muy particularmente en relación a la figura paterna, y otra serie de situaciones complejas, todo lo cual impide que quien ejerce la bisexualidad pueda, de la noche a la mañana, decidir abandonarla; claro que es posible, pero no es sencillo, porque no se trata de fingir un encuentro con una pareja del otro sexo, sino de estar íntimamente convencido ( sin ninguna presión externa , familiar, médica o religiosa ) de que la otra persona es la que se desea y se esta dispuesto a amar, ello no nace así de un día al otro, es parte de un proceso que psicológicamente, debe ser responsablemente dirigido por un o una profesional evitando en todo momento que se tome una decisión que no sea realmente la que la persona desea y que por situación de estress, conveniencia o influencias equivoque su sentir o bien lo plantee como parte de un sentimiento de culpa o de " expiación " que no tendría razón de ser a la luz de los antecedentes y experiencias vividas. 

Por ultimo Y DADO QUE, PARECE SER QUE EN MUCHOS LUGARES EL UNICO objetivo es resolver la infec-

ción VIH sin hacer caso de la atención integral del paciente, es posible que algunos de ellos queden, en ocasiones, con una información mal entendida en cuanto a la infección, llevándolos a considerar que al

tomar el antiviral todo esta solucionado y que ello les impide mayores problemas; algunas personas entienden esto de tal manera ,que cumplen con las tomas diarias y en forma continua, pero, paralelamen- te, regresan a los hábitos sexuales previos, en cuanto a encuentros furtivos , básicamente con desconocidos o mediante aplicaciones de internet, y ello incluye el NO USO DEL CONDON, considerando que el antiretroviral les protegerá de otras exposiciones, lo cual resulta erróneo, dado que estos encuentros con personas desconocidas conlleva siempre alto riesgo por la posibilidad de encontrar, específicamente en cuanto el VIH ( dejando a un lado otras infecciones ), a otros infectados que desconocen su propia situación y por lo tanto no se han tratado, lo que puede favorecer, al no emplear condón, el incrementar la carga viral en quien si se está tratando, o algo que puede ser más peligroso, como el hecho de que algunas personas favorezcan con la toma irregular del medicamento y la exposición sin protección durante el encuentro sexual, la transmisión de virus resistentes a diversos antivirales, lo que favorecerá " poblacionalmente hablando", mayor posibilidad de resistencia a antivirales en plazo intermedio.

Finalmente no atender a los pacientes de manera integral, favorece que algunos de ellos no acaben de identificar con claridad: ¿porque deben usar condón a pesar de estar indetectables?, o ¿porque no es recomendable ingerir bebidas alcohólicas si toman medicamentos antiretrovirales?, o ¿porque el cigarro no es favorecedor al alveolo pulmonar ?, o ¿porque la infección VIH no es el único riesgo en una exposición sexual? o bien, la conveniencia de elegir a la pareja y evitar los encuentros anónimos en bares o lugares de mayor riesgo.

Cuando el paciente es atendido adecuadamente en la esfera orgánica y psicológica , resulta poco probable que la violencia persista en él, o bien que el propósito, a veces velado de la autodestrucción, continúe. Desde luego se trata de problemas que no se solucionarán en una sesión pero, con un buen equipo médico y psicológico que tenga experiencia en VIH, lo anterior puede alcanzarse a plazos cortos, obteniendo para el paciente un beneficio extraordinario, no solo en relación a la enfermedad, sino a su desarrollo de vida, así como a la expresión de sus talentos y capacidades; lo cual favorece que poco a poco el paciente, retome su vida sentimental pero, de otra manera, prefiriendo no solo los contactos efímeros o desconocidos, sino entendiendo que la búsqueda del sexo "per se" difícilmente conduce a la felicidad anhelada, aun cuando el placer momentáneo pudiera sugerirlo; sin embargo el amor, — que es lo que tanto se espera y busca —, es difícil que surja dentro de un cuarto obscuro o anónimo, dado que el mismo es la resultante del trato y el conocimiento de sí mismo y de los demás, de esa manera, poco a poco, la felicidad llegará y se expresará seguramente a plenitud, no solo mediante un orgasmo pasajero, sino a través de una realización y valoración personal.

De una u otra manera el tener VIH/SIDA puede ser la oportunidad de contemplar la vida desde un ángulo de vista diferente, en donde en lugar de daño y desastre se encuentre el entendimiento de situaciones y la comprensión de las mismas, como medio para demostrar a quien tiene la infección, que puede forjar hoy, un mañana diferente, cimentado en su decisión y no en las de los demás, para retomar su destino en sus manos y darle la dirección que personalmente deseé, pero siempre en beneficio de su salud y felicidad.

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