INFECCION VIH EN

MUJERES

PAREJAS DE HOMBRES BISEXUALES

Dra. Ma. de la Paz Mireles Vieyra

IBB. Raùl Matìn Cruz M.

Profesionales frente a la infección VIH/SIDA

Profinvih@prodigy.net.mx

 

"El bisexual, en cambio, por diversos motivos tiende a rechazar su inclinación homosexual, existiendo casi siempre un componente familiar y social de gran peso frente al cual el hombre reacciona ocultando esa parte de su sexualidad por miedo o temor a las consecuencias que ello le ocasionaría, lo cual favorece en un buen número de casos que el hombre busque escapes"

 

INTRODUCCIÓN:

 

Últimamente el número de mujeres infectadas con VIH /SIDA se ha incrementado, las cifras reportadas entre 2013 y 2014 demuestran un aumento de cerca del 10%, sin embargo al revisar los casos de SIDA (no solo de infección VIH asintomática) se encuentra que en los hombres existe un descenso de mortalidad de un 14% mientras que en la mujer el descenso ha sido del 6% lo que implica que el número de casos de SIDA con desenlace mortal en el grupo femenino no disminuyó en la misma proporción que en el grupo de hombres (1).

 

El Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH/ SIDA (CENSIDA) en su documento "Mujeres y el VIH y el sida en México" (2) reporta que el número de mujeres adultas que viven con VIH se ha incrementado más de seis veces, durante el periodo 1990-2013 ( 23 años de lapso ). La explicación que este organismo da sobre las causas que originan esto no deja de asombrar, porque contradice lo reportado a nivel mundial durante décadas en cuanto a la menor tasa de eficiencia en la transmisión hombre-mujer; planteando, por el contrario, dicho Centro que la misma es "elevada" debido según este documento a que "el área superficial del aparato femenino expuesta es mayor" (¡!). Esta afirmación no sólo ignora la evolución que la

infección VIH ha tenido a nivel mundial, sino que reduce la epidemiología de la misma a un simple problema de "superficies".

 

LA BISEXUALIDAD MASCULINA : POSIBLE CAUSA PRINCIPAL. 

 

El daño de la mujer debido a la infección VIH a nivel mundial demanda explicaciones desde luego mucho más complejas que las que el CENSIDA plantea, incluyendo, en primer lugar, la exposición sexual de la mujer en su relación voluntaria con hombres, mismos que ella considera heterosexuales pero que en realidad practican la bisexualidad, así como lo más trascendental en cuanto la investigación epidemiológica: si esta bisexualidad masculina es o no conocida y aceptada por la mujer, porque de ello dependen múltiples acciones relacionadas no sólo con el riesgo de exposición, sino con la prevención y educación. Estas consideraciones, desde luego, no persiguen la búsqueda de argumentos o acciones moralistas sino, simplemente, de explicaciones EPIDEMIOLÓGICAS.

 

Pero, además, está la exposición involuntaria en las relaciones sexuales de mujeres con hombres, sea por explotación económica, por abuso sexual y/o por violación de menores de edad, sea por comercio familiar o bien por explotación de grupos relacionados con el tráfico de personas y/o las adicciones y finalmente, como si todo ello fuera poco, se agregaría un historial de cientos de años durante los cuales la mujer ha padecido sometimiento, violencia y marginación social y económica múltiple que de una u otra manera influye en su respuesta sea a nivel individual, como pareja y/o como grupo social.

 

Lo anterior preocupa en relación a México, sobre todo, cuando el número de mujeres infectadas se reporta en mayor cantidad en entidades federativas que tienen un problema de notificación importante, no sólo de VIH sino de otras enfermedades infecciosas y, a pesar de ello, el número de casos por VIH y SIDA resulta cada día más elevado para estados como Puebla, el Estado de México, el DF, Chiapas, Guanajuato, Veracruz, Oaxaca, Tabasco y en general parte importante del Centro-Sureste del país.

Lo que se plantea en el fondo es que el número de mujeres infectadas en el área rural o semiurbana está aumentando en forma importante y anuncia prácticamente la entrada de un nuevo brote de VIH pero hoy en mujeres, particularmente esposas o parejas de hombres bisexuales ocultos. 

(DGE Boletín epidemiológico Núm. 49, ver referencia 1)

 

Esta afirmación la hacemos con base en una serie de análisis, varios de los cuales se han publicado previamente en esta misma página web y que pueden ser consultados (ver, por ejemplo, referencias 3 y 4).

 

Al respecto, lo que importaría destacar, es que el riesgo de padecer una enfermedad depende de la prevalencia (es decir, del total de casos nuevos y viejos) que la misma tenga en determinados grupos de exposición y fechas.

 

En México y el mundo uno de los grupos más ampliamente afectados en forma inicial fue el de las per- sonas con preferencia homosexual, es decir, aquellos que tenían encuentros sexuales de tipo exclusi- vamente Hombre-Hombre (H-H); pero poco a poco la frecuencia de casos de VIH y la prevalencia de los mismos se fue incrementando en el grupo de hombres bisexuales, es decir, en aquellos con prácticas sexuales que incluyen hombres y mujeres.

 

Una diferencia habitual entre un hombre homosexual y un bisexual es que el primero acepta su prefe- rencia y generalmente la asume, no sólo a nivel personal, sino dentro de su familia y, con frecuencia, también a nivel social. El bisexual, en cambio, por diversos motivos tiende a rechazar su inclinación homosexual, existiendo casi siempre un componente familiar y social de gran peso frente al cual el hombre reacciona ocultando esa parte de su sexualidad por miedo o temor a las consecuencias que ello le ocasionaría, lo cual favorece en un buen número de casos que el hombre busque escapes, en especial uno: la ingesta de alcohol, situación que facilita al afectado liberar sus deseos, responsabilizando en diversas ocasiones precisamente a la embriaguez el haber aceptado un acercamiento sexual "cultural, moral o emocionalmente prohibido", lo cual le permite conciliar de alguna manera el deseo sexual y afectivo reprimido con el "deber ser social y/o familiar".

 

En el caso del hombre homosexual el riesgo sexual para la mujer no está incluido, mientras que en el caso del hombre bisexual la mujer se convierte en un eslabón fundamental y con frecuencia en receptora de una serie de agresiones por parte de ese hombre tanto de tipo emocional, como física y psicológicamente, al representar para el mismo muchas veces un factor tanto de frustración personal como de ansiedad, violencia y finalmente catarsis, con efectos negativo para ella. 

Es por ello que al surgir en 1994 e imponerse rápidamente en el discurso político y en el de la salud pública a nivel mundial- la idea de que los términos homo- sexual y bisexual se englobaban mejor bajo el concepto "hombres que tienen sexo con hombres" (HSH), incluyendo así bajo este término a todos los hombres que sostienen sexo con otros hombres, se provocó que en la evaluación epidemiológica y preventiva del problema no fuera ya posible diferenciar cuáles de estos hombres sostienen además relaciones con mujeres, lo que en el caso de la infección por el VIH conlleva la posibilidad de alargar la cadena de transmisión a mujeres y niños como consecuencia de diferencias en el riesgo que desde el punto de vista de la salud pública plantea cada uno de los grupos. 

 

En tal sentido la comunidad gay de una u otra manera deja sentir su influencia a nivel mundial para intentar eliminar o modificar términos y a veces acciones institucionales, pero en cuanto a la eliminación de los términos homo y bisexualidad, esto no es aceptable desde el punto de vista de la salud pública, aún cuando esos conceptos se hayan utilizado históricamente dentro de un contexto más moralista que explicativo, y en no pocas ocasiones parecerían "calificar" a las personas. Desafortunadamente en lugar de manejar las situaciones bajo criterios estrictamente técnicos, diversas autoridades, no sólo nacionales sino también internacionales, tienden a favorecen tal eliminación más por intereses personales o políticos que por motivos epidemiológicos, lo cual a la larga, conlleva mas desventajas que ventajas para los esfuerzos de prevención, educación e información. 

Una clara muestra de la toma de conciencia de este problema por diversos profesionales de la salud se puede ver en un artículo publicado en el American Journal of Public Health en el 2005 por los doctores Rebecca M. Young e Ilan H. Meyer, fuertes promotores tempranos del uso de esta nueva terminología; en él los autores explican la forma en que terminaron por comprender los grandes problemas y peligros que el uso de estos términos representa para la práctica epidemiológica y de la salud pública a nivel mundial (5).

En la infección VIH la mujer termina exponiéndose a un hombre que pudo tener sexo con otros hombres, muchas veces de manera oculta, y con los cuales él mismo pudo emplear o no protección mediante condón, debido a que dicho hombre conocía su riesgo y pudo optar por exponerse o no, sin embargo para la mujer esta opción no existe, porque el uso del condón en parejas permanentes no resulta lo habitual, máxime si tomamos en cuenta nuestra cultura y sobre todo el papel de dependencia emocional, económica y a veces aún intelectual de la mujer en relación al hombre, lo cual favorece que el uso de protección dependa casi siempre no de la decisión de ella en el terreno sexual, sino de lo que la pareja masculina establece.

 

En el caso de un hombre bisexual que practica sexo oculto con otros hombres, la posibilidad de ingerir alcohol para tener estos encuentros resulta elevada y como parte de ello la opción de protección volun- taria o solicitada por él mismo es posible, aunque no frecuente y pocas veces adecuada, sin embargo, para la mujer, su opción de protección resulta ante este hombre sencillamente nula porque su posibilidad de negarse al acto sexual si no se utiliza el condón resulta difícil y a veces poco afortunada, lo cual convierte a la mujer en una persona que, por un lado, ignora por lo regular el riesgo al que se está exponiendo y por otro no puede impedir ni evitar o prevenir exponerse al mismo.

 

Además debe agregarse lo repetitivo de la exposición de esa mujer con ese mismo hombre durante meses o años, y las posibles variantes que el sexo en sí mismo pueda tener, incluyendo el sexo anal, lo cual incrementa el riesgo de la mujer ante una exposición sexual y favorece el incremento cotidiano de tal riesgo.

 

Y desde luego, todo esto no es por cuestión de "superficies", sino porque día con día más hombres bisexuales están siendo infectados y durante más tiempo la mujer se sigue exponiendo a un acto evidentemente riesgoso ante el cual no se protege; primero porque no sospecha el riesgo y segundo porque ignora la dimensión del problema real.

 

Es precisamente esta exposición la que está enfermando a mas mujeres y ante la cual no PARECE EXISTIR PREVENCIÓN NI INFORMACIÓN ADECUADA DIRIGIDA AL GRUPO FEMENINOa pesar de conocerse desde hace años la situación de riesgo existente.

 

Lo más grave es que no parece ser sólo un problema nacional sino mundial el que aqueja a las mujeres, existiendo una participación deficiente por parte de diversos organismos internacionales en el campo de la salud, para abocarse al problema y para llamar la atención sobre el mismo, advirtiendo de manera clara, precisa y oportuna a la población sobre el riesgo que la mujer está teniendo en VIH, así como para tomar providencias adecuadas a cada país y cultura.

 

Por el contrario, acorde a la discriminación y devaluación mundial femenina lo que se fomenta e impulsa es favorecer, entre otros, el alcoholismo en la mujer, primero para acrecentar las ganancias de las marcas cerveceras y licoreras mundiales y segundo, al parecer con un propósito más ideológico que de otro tipo, para favorecer con ello un deterioro en la imagen femenina que permita la aceptación de patrones masculinos relacionados no sólo con la revaloración de la bisexualidad (y su anuencia) sino con la devaluación de la familia, generándose conductas degradantes individuales cada vez más intensas y masivas que finalmente legitiman el deterioro que el ser humano ha tenido en estas últimas décadas.

Al respecto importa destacar que nada es nuevo en nuestro mundo, siempre ha existido un ejercicio diferente de la sexualidad socialmente aceptada, sin embargo, en la actualidad éste ha rebasado los pequeños grupos elitistas para invadir las grandes masas y, en particular, afectar a adolescentes y jóve- nes, los cuales practican cada vez más el sexo en grupos, en tríos, anónimo, ocasional, etc., importando analizar en qué condiciones las personas aceptan este tipo de conductas, porque la anuencia de las mismas es lo que valida el acto.

 

El problema es que muchas de estas conductas son llevadas a cabo en el caso de las mujeres por quienes son menores de edad, a cambio de dinero, debido a que en diversas ocasiones las adolescentes carecen de protección materna, paterna o familiar, o bien, porque viven en condiciones miserables, de penuria o de carencias momentáneas sea por invasiones, guerra, sicarios, explotación de terceros, etc.

 

En otros casos el desempleo, la carencia de un presente y de un futuro promisorios por falta de educación, o de una opción económica segura y legítima, orilla a la mayor parte de mujeres a aceptar el vender su cuerpo a cambio de dinero o satisfactores externos; en otros casos, la devaluación femenina iniciada en la familia a través del maltrato físico, el abandono y el abuso sexual, favorece una imagen de la mujer deteriorada y subvalorada que la lleva a aceptar condiciones y conductas inadmisibles, muchas veces a cambio de lo que  ella denomina y considera que es "cariño" o "amor" cuando en realidad no lo es, pero lo cual parecería satisfacer su intenso deseo de que lo sea o calme su soledad interior y exterior. 

La relación de una mujer con un hombre bisexual, como casi todas las conductas o actos de la vida, no parece ser producto del azar; lo que sucede es que, muchas veces, son eventos poco estudiados o informados y por ello parecería algo difícil de prever, aspecto que en la actuali- dad adquiere un enfoque diferente porque hoy se promueve ampliamente la aceptación de conductas que en realidad parecerían ir encaminadas a tornar la bisexualidad - masculina y femenina- en una conducta sexual legitimada socialmente y posiblemente lo que en el fondo realmente se persiga sea favorecer la aceptación de esta preferencia por la mujer y secundariamente por el entorno familiar al revestirla de "simples opciones" que los jóvenes pueden "elegir " pero que en realidad distan bastante de ello. 

Lo anterior debido fundamentalmente a que en la actualidad un numero cada vez mayor de niños, niñas y adolescentes son abandonados por sus progenitores originales, a los cuales apenas conocen, en otras ocasiones los mismos les han conferido daños graves relacionados con abuso sexual y maltrato físico y finalmente porque los "hogares" actuales se conforman con 2 o 3 padrastros en diferente secuencia, y 3 o 4 madrastras, así como hijos de diversa procedencia, todo lo cual favorece en muchos de los integrantes que padezcan durante la infancia y la adolescencia :  soledad, falta de protección, maltrato, abandono y sobre todo carencia de lo que las figuras del padre y la madre deberían haberles prodigado: el amor y la protección.

 

 

 

El problema es que en la actualidad el desarraigo del niño y de la niña se realiza en muchos casos en función de las dos figuras paternas y por lo tanto es posible que la mujer (como le pasa igualmente al hombre) pueda desde la infancia y a consecuencia de estas formas inestables de vida familiar aceptar a su lado, sea en la juventud o en la adultez, a personas extrañas que eternicen papeles ya conocidos, relacionados por ejemplo con la violencia corporal, el maltrato, la humillación, o simplemente con la indiferencia, la escasa atención o la subvaloración y pueda sufrir además, internamente, procesos psicológicos relacionados con su propia sexualidad pero generalmente no comunicados a terceras personas en donde la bisexualidad, pero ahora femenina, pudiera también existir. 

Bisexualidad tanto Masculina como Femenina

 

De tal manera que al entrar la mujer en una situación sexual promiscua (como tríos con mujeres o con hombres), promovida generalmente por la pareja masculina, ello favorece su encuentro con figuras femeninas en una situación que es validada por el propio hombre, aún cuando él mismo podría igual- mente de manera oculta andar buscando lo mismo pero en relación a figuras masculinas, por lo tanto este encuentro de parejas intercambiables es posible que lo que está permitiendo en el fondo es expresar lo que ambos, tanto hombres como mujeres, ocultan en cuanto a sus verdaderos deseos sexuales, nacidos de experiencias infantiles la mayoría de las veces relacionados con maltrato y rechazo por parte de las figuras parentales, y especialmente de la mujer en relación con su experiencia infantil relacionada con la madre, y del hombre con el padre, las cuales en lugar de protección y afecto pudieron ser ricas en maltrato, rechazo, violencia y desamor, o bien en algunos casos relacionado con el abuso sexual llevado a cabo en la infancia por personas del mismo sexo.

 

Bajo estas condiciones el encuentro de una mujer con un hombre bisexual más afecto a una figura masculina (deseo que mantiene generalmente reprimido) que a una femenina, pero para quien la relación con una mujer representa en muchas ocasiones únicamente la aprobación social y familiar, es posible que se de en término de amistad o buscando mas bien una figura femenina protectora o dominante, pero ello no garantiza que sexualmente responda hacia ella de manera deseable y/o pasional. Por el contrario, es posible que un hombre bisexual pueda sostener relaciones sexuales con una mujer pero cubriendo básicamente un acto físico de penetración, con el propósito básico de lograr la procreación y fuera de ello la comunicación sea en realidad poco tolerable o claramente molesta. 

 

Trato distante y poco afectuoso del hombre bisexual hacia la compañera

 

Situación que muchas veces lleva a la mujer - ya de por sí con un antecedente de devaluación familiar - a pensar que es ella la causante del desapego masculino, que es ella la causante de la falta de entusiasmo sexual del hombre, lo cual puede orillarla a buscar situaciones extremas de excitación que finalmente la dejaran vacía y deprimida porque en realidad resultará difícil que el hombre logre la mancuerna "relación sexual -calidez emocional" debido a que él mismo a su vez enfrenta sus propios fantasmas y deseos ocultos.

 

La agresión del hombre hacia la mujer puede formar parte de una frustración interna en donde, buscando responsables por su falta de interés por la figura femenina o la carencia de la respuesta sexual esperada, responsabilice a la compañera de lo que en esencia sucede dentro de él, descargando sobre la mujer enojo irracional, violencia y rechazo.

Lo anterior puede llegar a extremos mayores cuando el hombre decide exponer a la mujer a situaciones realmente peligrosas o degradantes como pueden ser: forzarla a sostener relaciones con otros hombres haciendo tríos y de esa manera expresar "autorizadamente" delante de ella misma, su preferencia oculta; algún dicho señala que "cuando una mujer acepta participar en un trío -por los motivos que sea- el hombre "ya no tiene por qué regalarle rosas", dado que ahora la puede tratar como a una mujer cualquiera", palabras crueles pero que expresan lo que realmente está sucediendo en la actualidad con mujeres que anteriormente representaban sólo el papel de esposas o parejas y sin embargo sea por miedo, por temor a perder al hombre, o por su propia decisión, deciden dar su anuencia para participar junto con su pareja permanente en una serie de situaciones sexuales que no sólo la exponen a riesgos sino que la demeritan y la llevan poco a poco a mayor depresión y fuga mediante el alcohol.

Acuerdos ocultos

 

En otras ocasiones ambos integrantes de una relación aparentemente heterosexual en realidad practican y aceptan la preferencia homosexual que cada uno tiene y acuerdan por intereses familiares y/o sociales fingir que mantienen una relación heterosexual normal cuando en realidad fingen la misma, pero ambos son conscientes de ello. Tal vez este tipo de relación lo que pueda favorecer es que ambos conocen su riesgo y pueden afrontarlo si así lo deciden; ello, sin embargo, no evita que paralelamente acepten otros riesgos como sucede en muchos casos: la drogadicción y el alcoholismo, dado que cada uno enfrenta a su vez diversos problemas emocionales que se liberan de diferente manera.

 

En otros casos la violencia masculina se expresa forzando a la mujer a realizar encuentros sexuales no aceptados, ingesta de alcohol no solicitada o bien relaciones anales no deseadas. Todo lo cual plantea un grado extremo de violencia contra la mujer y un sometimiento de la misma inadmisible y peligroso. 

 

La exposición al VIH

 

Es posible que el hombre, conociendo su estado de infectado por VIH o sospechando que pueda estarlo, continúe exponiendo a la pareja femenina a relaciones sexuales sin protección, a pesar de que no ignore que la misma puede resultar infectada y de que, en caso de ocurrir el daño, la repercusión a nivel familiar puede afectar la estabilidad emocional y general de los hijos.

 

Ante una situación así, cabría preguntarse si la actitud del hombre es deliberada, sin embargo no resulta fácil concluirlo, debido a la complejidad que el problema tiene tanto en el hombre como en la mujer.

En esta relación de mujer infectada por hombre bisexual infectado y oculto, en ocasiones la mujer puede presentar signos de la infección VIH ANTES QUE EL HOMBRE MANIFIESTE UN DAÑO MAYOR; el caso es que en los últimos meses hemos encontrado casos de mujeres, en especial en la 4a y 5a décadas de la vida, que enferman y en las cuales EL ÁREA MÉDICA NO LLEGA A SOSPECHAR EL DIAGNÓSTICO DE INFECCIÓN VIH PORQUE EL HECHO DE SER MUJER, TENER PAREJA PERMANENTE Y PREFERENCIA HETEROSEXUAL NO LLEVA AL PROFESIONAL A SOSPECHAR EL RIESGO DE LA INFECCIÓN SINO HASTA QUE LA MISMA ESTÁ AVANZADA Y LOS INDICIOS SON EVIDENTES.

 

Ante esto la sorpresa del hombre y la mujer respecto al diagnóstico resulta auténtica, debido a que generalmente no sospechaban la posible causa, aún cuando el hombre podría haber escondido su temor y preocupación ante lo que alguna vez temió pero finalmente no impidió. 

 

Lo que sucede en ocasiones es que el hombre puede haber sido infectado a consecuencia de sus escapes ocultos con parejas masculinas durante las cuales es posible que no emplee el condón un 100% de las ocasiones, como generalmente sucede, en especial cuando el alcoholismo esta presente; sin embargo, la entrada del virus VIH al hombre en un solo encuentro anal aislado con una pareja a veces desconocida y ocasional puede no favorecer un inóculo elevado -aunque también puede suceder que la carga viral llegue a ser elevada, a pesar de tratarse de una sola exposición- y ello puede llevar al hombre a adquirir una infección que desde el inicio pasa desapercibida por mantenerse por abajo del umbral clínico, es decir, la cantidad de virus que ha ingresado no despierta una respuesta clínica evidente y la persona pasa a ser una infectada VIH asintomática. 

 

Sin embargo, si este hombre ya infectado con una carga viral variable, a veces elevada, llega a sostener coito como generalmente sucede en forma habitual, repetitiva y NO PROTEGIDA CON SU PAREJA FEMENINA (la cual ignora en la mayor parte de las veces la bisexualidad oculta de su pareja), la exposición de la mujer al riesgo de ser infectada puede en ocasiones ser considerable, no sólo por no emplearse NUNCA al momento del coito la protección mediante el condón, sino porque la posibilidad de tener encuentros sexuales con su pareja masculina es REPETITIVA y por lo tanto ello aumentará el riesgo PRIMERO DE QUE SE INFECTE Y SEGUNDO DE QUE SI ESTO OCURRE, PUEDA SER REINFECTADA EN REPETIDAS OCASIONES.

 

Un hecho observado repetitivamente es que las compañeras sexuales de hombres bisexuales tienen muchas veces una edad mayor que la del hombre, con frecuencia de entre 3 y hasta 10 años de diferencia, lo cual es posible que contribuya a encuentros sexuales menos frecuentes; sin embargo llama la atención que la relación entre este tipo de parejas casi siempre esta basado más en los resultados de la procreación por parte de las mujeres que en la relación apasionada entre ambos.

 

Existen casos en donde la mujer es más joven que la pareja masculina y el hombre está infectado, cuando esto sucede la probabilidad de que una mujer en edad fértil se infecte cuando el coito se acompaña de fecundación parece ser mayor, al parecer por cambios hormonales que favorecen alteraciones en la mucosa vaginal y ello favorece la mayor susceptibilidad a la infección; este argumento tiende a ser el que más se utiliza para intentar explicar la infección femenina, pero sin conocer, en la mayoría de las ocasiones, si corresponde o no a la explicación verdadera.

 

Al realizarse el interrogatorio de la mujer afectada resulta importante resaltar que en casos así el sexo anal parece ser una solicitud sexual mucho más frecuente entre parejas con hombres que ejercen la bisexualidad oculta que entre quienes no lo son; ante ella la mujer muchas veces cede, sea porque el hombre ejerce violencia o bien por darle gusto al mismo, aunque no faltan los casos en que el acuerdo puede llegar a ser mutuo. 

Al interrogar a hombres con este tipo de preferencia en muchos casos se puede identificar su ansiedad y depresión ante la situación familiar que surge muchas veces por los reclamos femeninos ante la escasa comunicación y el aparente poco interés emocional que el varón demuestra tanto por la mujer como muchas veces por los hijos, fincando más su interés en las parejas masculinas externas, y, por el contrario, con frecuencia refiere el desagrado que le ocasiona el tener que soportar a la figura femenina sin que ello deje de generarle incomodidad y sentimientos de culpa que minan su estabilidad emocional, máxime porque muchas veces no comprende el porqué de todo ello, deseando responder de manera diferente o semejante a como lo hacen otros hombres que él ubica como heterosexuales sin problemas semejantes al de él.

 

Después de casi 150 años los nativos logran imponer a uno de ellos en el poder, en 1985, pero de nada servirá; educados en el ambiente de la corrupción, de la oportunidad y de la explotación, con mínima infraestructura educativa y urbanística, han aprendido el abuso y la explotación y es lo que imponen al resto de los nativos y afroamericanos mediante intensas luchas civiles. En 1997 Charles Ghankay Taylor asume el poder como nativo de Liberia y genera una intensa y devastadora guerra civil durante la cual se señala que murieron mas de 100,000 personas,, dejando miles de huérfanos y miles de personas inutilizadas para la vida diaria y el trabajo, debido a que el mandatario ordenó que se les cortaran las manos y a otros los pies. Por estos crímenes Taylor ha sido condenado recientemente a 50 años de prisión por el Tribunal Internacional de La Haya, como el primer Jefe de Estado condenado desde los juicios de Nuremberg por las atrocidades cometidas durante su mandato (5).

 

Estos son los antecedentes de un país en el cual hoy miles de personas mueren por el Ébola y ante las cuales el mundo se comporta de manera casi indiferente; desde luego EUA recoge a sus compatriotas y los mejora, España hace lo mismo, y al parecer surgen para ellos opciones curativas, sin embargo, para los miles de africanos afectados y que están muriendo día con día no parece haber opciones de mejoría. Hasta ahora da la impresión de que se trata de apagar un brote de magnitud extrema, con extinguidores de casa, porque se considera que el pronóstico de posible exposición y daño en 20 mil o más personas es algo esperado y ante lo cual "poco" se puede realizar.

 

La realidad es que el problema del ébola podría desde luego atacarse y de manera exitosa pero para ello se requiere ante todo de dinero y organización, dos cosas que los gobernantes de África difícilmente pueden tener, lo primero porque lo ocultan y lo han explotado a sus propios connacionales vendiendo  

territorios y riquezas a transnacionales y lo segundo porque al parecer les es díficil lograr; el tiempo no parece haber sido suficiente para educarse en su propio país y no en países extranjeros y tampoco para  desear gobernar en beneficio de los nativos haciendolo como africanos cultos e informados y no como africanos mas dispuestos a acatar  o cuidar tanto la orden como los intereses de norteamericanos, ingleses o de otros europeos o asiáticos. 

 

El VIH, por su parte, también surge en África por primera vez, y también relacionado con un ambiente selvático, en donde la ecología lo favorece, pero es la explotación de los cuerpos humanos la que lo saca de su ámbito hasta cierto punto limitado y aún cuando en el panorama científico poco se habla acerca de la expansión del VIH a partir de los pueblos africanos gravemente afectados desde fines de los 70s, existe información suficiente para considerar que la guerra fría entre EUA y la entonces Unión Soviética favoreció la entrada de miles de militares procedentes de ambos bandos, pero fundamentalmente norteamericanos de tipo mercenarios -porque existen documentos que así lo afirman (3)- que no solo invadieron tierras para sus maniobras bélicas sino posiblemente cuerpos y voluntades de naturales necesitados de comida y de todo tipo de satisfactores externos, facilitando ello que un virus hasta entonces con un limitado campo de extensión, pudiera difundirse a una elevada población que favoreció con diversas prácticas su extensión e infección a nivel local y posteriormente cuando la repatriación masiva de soldados se da por acciones relacionadas con el presidente norteamericano Jimmy Carter ( el presidente denominado: Pacifista 1977 - 1981 ), la entrada de un elevado número de infectados favorece su dispersión y posteriormente brote en lugares estratégicos relacionados de una u otra manera con movilizaciones militares y ex combatientes: New Jersey, New York, California , dejando en África una infección que afectó básicamente a todos los lugares que rodeaban la infiltración de tropas norteamericanas, rusas y cubanas, como lo fueron Burundi, el Congo Belga, Uganda, etc. con cifras de prevalencia que llegaron de acuerdo a la OMS hasta una prevalencia de 60% de infectados en algunos lugares,  en un Continente en donde el VIH existía desde cientos de años antes en primates pero en donde la ecología no había sido rota como lo fue durante la llamada Guerra Fría . 

Replicación del virus inhibida a nIvel de la proteasa.

De acuerdo a lo señalado en este momento por lo tanto , el Virus VIH ha sido exitosamente contenido en cada uno de sus puntos de ataque y replicación a nivel de las células agredidas. 

LO ANTERIOR HA PERMITIDO LA INCORPORACION Y ACCION DE LOS SIGUIENTES ANTIVIRALES Y EL

ESTUDIO DE MUCHOS MAS QUE ESTAN PENDIENTES DE SU APROBACION. 

 

Esta bisexualidad oculta por lo tanto no parece de ninguna manera tener un componente siempre "alegre" en la parte masculina y de consecuencias solamente para las mujeres, sino que ambos pueden sufrir repercusiones emocionales severas, sin llegar nunca a comprender claramente lo que sucede.

 

Y es allí en donde los estudios epidemiológicos y psicológicos relacionados con el crecimiento infantil, así como las experiencias con padres de ambos sexos, el proceso de formación de la identidad personal y otra serie de elementos se convierten en algo fundamental para entender una serie de conductas relacionadas con la preferencia sexual, la cual no se hereda sino se adquiere como parte de un proceso de experiencia y aprendizaje. 

 

 

La explotación masiva permitida, la trata de personas y las adicciones.

 

Resulta difícil advertir a alguien sobre los peligros que representan los eventos masivos así como las relaciones surgidas mediante el internet, en particular para el universo adolescente y en especial, para el femenino, en donde el contacto con personas que disfrazan sus intenciones o bien que fingiendo interés amoroso y profundo en la problemática de una joven o una adulta, manipulan los sentimientos para obtener lo que desean y que muy frecuentemente está relacionado con el sexo, en ocasiones a nivel individual pero cada vez con mayor frecuencia en sesiones que incluyen a otras personas, a partir de las que quien ejerce el control podría obtener beneficios comerciales o económicos al explotar emociones y afectos falsamente obtenidos pero que pueden llevar a jóvenes, tanto hombres como mujeres, a situaciones de adicción, sexo y riesgos diversos.

 

En especial en los eventos masivos la ingestión de alcohol y la circulación permisiva de drogas forma parte cada vez más rutinaria del "espectáculo" y ello con complacencia muchas veces de autoridades y gobiernos que en realidad obtienen beneficios comerciales a costa de la exposición de miles o millones de jóvenes a riesgos múltiples, dentro de los cuales la trata de personas, la promiscuidad y la prostitución pueden estar incluidas.

 

Referirse a este tipo de riesgos resulta difícil, debido a que se corre el riesgo de ser considerado "mocho", santurrón o pasado de moda, pero quienes por cuestiones profesionales hemos tenido que atender a los que resultan finalmente lesionados (y que son bastantes) sea por las adicciones que adquieren, por las enfermedades que contraen o por el daño psicológico severo que les infringen, incluido el intento de suicidio, podemos identificar que detrás de esos desplantes de luces y alegría ficticia el propósito básico radica en la comercialización de cuerpos, de sexos y de personas.

 

 

La explotación del ser humano

 

Carlos Marx señalaba que el trabajo genera plusvalía y que ésta se aprovecha para crear capital a costa del esfuerzo de muchos, sin embargo, actualmente no es el trabajo lo que crea la mayor plusvalía sino el cuerpo humano.

 

Éste resulta ser el objeto de toda la comercialización posible; se venden glúteos, senos, hígados, ojos, grasa, pero también niños, niñas, soledades, sueños, miedos etc. Todo lo que el ser humano es o puede ser físicamente, es vendible y comercializable, y mientras mas pequeños (niños) y más desprotegidos estén, mayores posibilidades de comercialización en relación a su cuerpo, mente y emociones, generando por lo tanto más plusvalía.

 

Y ello invade el mundo entero, sin control, sin límites.

 

Donde parecen existir reglas o normas la verdad es que se ocultan intenciones. Y por cada permisividad masiva para la destrucción a gran nivel no solo armada sino comercial, se lanzan algunos mensajes educativos, la mayor parte de las veces desteñidos y ocasionales.

 

Nadie puede cambiar su suerte ni su presente si para hacerlo no es dueño de su voluntad .

 

Afortunadamente esto parece ser algo que aún tenemos: la voluntad; pocas veces la ejercemos, pero podemos incrementarla, lo importante es tener conciencia de lo que podemos lograr si nos decidimos a ejercerla. 

Referencias.

 

1. Dirección General de Epidemiología, Secretaría de Salud. Boletín epidemiológico 31(49):27-28, 2014. Dis-

ponible en http://www.epidemiologia.salud.gob.mx/dgae/boletin/indice-2014.html

 

2. Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH y el SIDA. Mujeres y el VIH y el sida en México. Disponible en http://www.censida.salud.gob.mx/descargas/epidemiologia/M_V_S.pdf

 

3. Mireles Vieyra, M. P. Nuevo enfoque ante la infección VIH:¿Transmisión sexual: Problema individual o génesis social?. Disponible en: http://www.profinvih.org/#!nuevo-enfoque-ante-la-infeccin-vih/c2qn

 

4. . Mireles Vieyra, M. P; García Salazar, A. y Cruz-Mireles. R. M. La Transmisión Sexual de la Infección VIH: ¿Un accidente? o una ¿consecuencia previsible?. Disponible en: http://www.profinvih.org/#!latransmision-sexual-de-la/ctyu

 

5. Young, R.M. y Meyer, I.H. The Trouble With "MSM" and "WSW": Erasure of the Sexual-Minority Person in Public Health Discourse. Am J Public Health. 95(7):1144-1149, 2005. Disponible en: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1449332/ 

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