Padres de recién nacidos infectados con VIH. Problemas y consecuencias

Dra. Ma de la Paz Mireles Vieyra

Profesionales frente a la Infección VIH/SIDA

Resulta lamentable que en el 2013

existan recién nacidos con VIH;

desafortunadamente todo parece

indicar que día con día se incremen-

tará el número de niños y niñas

infectados y en México, parecería ser

lo más factible a esperar en varias

localidades.

 

¿Los motivos?

realmente son muchos y difíciles de

resolver, pero no por imposibles o

inaccesibles, sino más bien porque implican conductas humanas y decisiones que deberían ser tomadas por personas y por instituciones y al parecer diferentes situaciones las impiden o dificultan.

 

Los padres: LA MUJER

 

Cuando un recién nacido nace infectado, obligadamente la madre también lo está. ¿en que forma adquiere ella la infección? En la actualidad en más del 97% de los casos, a través de su exposición a un hombre infectado.

 

En la mayoría de ellos la pareja masculina permanente es la responsable de haber infectado a esa mujer; contrario a lo que se piense no es habitual que la mujer sea promiscua, por el contrario, lo más frecuente es que se trate de mujeres con una pareja estable o tal vez con un marido ya fallecido del cual ignoran el diagnóstico o, en ocasiones, se enteran del mismo pero a ellas no se les realiza ningún estudio por diversos motivos o como sucede en algunos casos, porque la familia paterna es la que se entera del diagnóstico y decide ocultarlo y con frecuencia acaban responsabilizando a la mujer de la infección que el marido padece aún cuando el que enfermó y pudo aún ya haber muerto sea él y ella se encuentre aparentemente bien.

 

En otras ocasiones el hombre murió, y la mujer tiene ya otra pareja pero el antecedente de contacto riesgoso existe y por uno u otro motivo pudo no ser tomado en cuenta.

 

Hablamos generalmente de una mujer en edad productiva, entre los 16 y los 35 años que, en México podemos ubicarla de acuerdo a cifras del INEGI en un 80% de los casos con estudios completos sólo de educación básica (completa o incompleta) y en caso de trabajar , el empleo será en un 75% o más de tipo oficio o subempleo, lo que implica mal remunerado o no remunerado, dedicándose a las labores del hogar un 78% de las mujeres de este país.

 

Cifras que a nivel local pueden empeorar, de manera importante como sucede por ejemplo en Chiapas en donde el grado promedio de años de escolaridad por persona era de 6.7 en 2010 y de las mujeres menos del 40% tienen educación básica con mas del 85% dedicadas a actividades manuales y del hogar tipo doméstico.

 

Si analizamos el perfil general de las mujeres en México podemos encontrar que muchas de ellas desempeñaron dentro de su hogar un lugar menos que secundario, habitualmente subvalorado, la mayor parte de las veces (como sucede también a nivel mundial) la niña no es deseada desde antes del nacimiento, terminando por ser aceptada a través de virtudes como “bonita y simpática” pero pocas veces se le adjudican y reconocen calificativos como lista o inteligente, aún cuando se reconozca que lo es.

 

Se crece bajo el criterio intrafamiliar predominante (apoyado mediáticamente de manera intensa por el nivel comercial) en donde el destino casi único y mejor para ella es: “gustarle a los hombres”.

 

Y todo ello es consecuencia de que por ellas mismas las mujeres (poblacionalmente hablando) no parecen recibir reforzamientos que avalen su valor personal y su calidad individual desde pequeñas, dado que con frecuencia el padre en muchas ocasiones las viola, en otras las guarda como una posesión que puede como postor vender y obtener la mejor cotización, o bien considerarla como la muñequita que requiere cuidados y protección porque no es capaz de mantenerse ni de decidir sola y tanto, que de padre pasa al marido entregándola el primero al segundo para que éste último se convierta en su segundo dueño y señor.

 

Esta devaluación de las capacidades y decisiones que una mujer tiene y debe tomar, se dan habitualmente en todas las clases sociales y en todas las religiones aún cuando desde luego hay posturas extremas.

 

La mujer generalmente no sólo termina adaptándose en muchos casos a ello sino programando al resto de las mujeres de la casa a este mismo destino, representando la madre en muchos casos, la mejor guardiana del atraso y la explotación de las mismas, dado que ella es el molde cercano para enseñarle a la hija hasta que punto puede y debe tolerar insultos, faltas de respeto, golpes y violencia de la pareja masculina y tolerarlas, más aún considerar que son “correctas”, porque sólo así se explica cuando perdona repetitivamente a quien se las infringe, arguyendo la mas de las veces justificaciones para tal conducta.

 

Bajo este ejemplo, la hija crece no sólo con este comportamiento materno, sino aprendiendo que los hombres pueden utilizar a la mujer como saco de golpeo, además de subvalorar sistemáticamente su esfuerzo, valor y cuidados.

 

Con estas enseñanzas aprendidas en su propio seno familiar, la mujer no es raro que crezca identificando que el hombre constituye su más caro y principal anhelo en la vida y que por tenerlo puede y debe afrontar cualquier cosa; para confirmar esto, existe toda la mercadotecnia en donde se le refuerza día con día que ella debe desplazar en la recámara a la mujer meretriz, igualmente la maquina comercial de publicidad le reforzará “los beneficios sociales de la ingesta de alcohol“, pero además, desde hace algunos años sistemáticamente los mensajes televisivos y de todo tipo la invitan a que ella se sume a las relaciones lésbicas, a las orgías o los tríos planteando que quien lo hace busca simplemente mayores placeres eróticos para saber agradar y retener a su hombre porque desde luego él forma parte como espectador o miembro activo de ese dúo/trío.

 

Con todo ello la mujer se siente en las mejores condiciones para desempeñar un papel de conquistadora y de Mesalina, el problema es que al despertar de esta ensoñación generalmente encuentra soledad, depresión , mayor devaluación personal que muchas veces la llevará a liberarse de la misma con sesiones de catarsis diversas, sea a nivel religioso, sanación, artístico o de adicciones o bien despertará con un nuevo embarazo y en muchos casos con VIH, hepatitis B o C, sífilis, gonorrea, etc.

 

Una mujer con VIH en la actualidad, en 9 de 10 casos, adquiere la infección VIH por la vía sexual a partir de su exposición a un hombre y en un caso la infección puede deberse a transmisión por vía sanguínea sea por el uso de drogas intravenosas, por transfusión sanguínea contaminada o por accidente con objeto contaminado punzocortante.

 

La transmisión M-M (mujer—mujer, relaciones lésbicas) vía sexual, a pesar de existir virus en las secreciones vaginales de mujeres infectadas, no es una vía exitosa de transmisión porque la penetración y el depósito del semen contaminado no forma parte habitual de este riesgo (aunque puede llegar a serlo en las mujeres bisexuales).

Los hombres que infectan a las mujeres generalmente no fueron infectados a su vez vía sexual por una mujer sino por un hombre (algunos hombres heterosexuales son infectados vía transcutánea por el uso de agujas contaminadas cuando practican drogadicción intravenosa y de esa manera pueden a su vez poner en riesgo a una pareja femenina mediante el contacto sexual ).

 

La tasa de transmisión VIH mujer—hombre vía vaginal ha sido baja hasta ahora y ello puede ejemplificarse en la época primera de la infección cuando decenas de mujeres resultaron infectadas a consecuencia de la recepción de transfusiones contaminadas, sin embargo, muchas de ellas no se percataron de que tenían VIH sino hasta que la infección llego a SIDA después de 3 o 4 años durante los cuales continuaron teniendo una activa vida sexual, identificándose casos en donde el número de coitos vaginales pudo ser de más de 400 sin el uso del condón y, sin embargo, el hombre no resultó afectado.

 

Por el contrario, la relación sexual tipo coito anal es de alto riesgo debido a la alta tasa de transmisión que este tipo de coito brinda, no sólo para relaciones H-H ( hombre — hombre ) sino igualmente para H-M y ello incluye elementos anatómicos e histológicos presentes, al igual entre hombres y mujeres (el ano en ambos sexos es un espacio estrecho, tortuoso, con una mucosa delgada y muy vascularizada, además de tener varios anillos fibrosos que dificultan la penetración ), la diferencia entre el coito anal H-H y H-M es mas bien epidemiológica en cuanto la repetición del riesgo, dado que el coito anal entre un H y una M generalmente puede ser ocasional , mas aún nuestras estadísticas señalan que muchas parejas heterosexuales y aún bisexuales nunca lo han realizado a pesar de años de convivencia íntima.

 

Por el contrario, el coito anal entre hombres es una práctica en donde la frecuencia repetitiva brinda un mayor riesgo (desde luego si el mismo no se realiza con protección) incrementándose si existe variación en el número de parejas y si las mismas son desconocidas, y todo ello no es cuestión de erotismo simplemente sino de algo mucho más profundo, se trata de variables que persisten o se presentan porque están la mayoría de las veces íntimamente ligadas a experiencias emocionales y psicológicas infantiles o adolescentes mas relacionadas con experiencias y conductas ligadas con el maltrato y el abuso afectivo y físico infantil que con el erotismo.

 

Es rara la transmisión de una mujer con VIH hacia el hombre pero desde luego no puede negarse esta posibilidad aún cuando hasta ahora no resulta lo más habitual, salvo en casos por ejemplo de mujeres prostitutas de campamentos militares en donde las mismas pueden ser personas con muy bajo o nulo nivel de escolaridad, las más de ellas con escasa higiene, mínima protección y múltiples problemas de maltrato, las cuales pueden estar expuestas a diversas infecciones vaginales, lo cual incrementa el riesgo de infección por VIH, además de que son personas explotadas sexualmente que deben realizar el acto sexual con un sinnúmero de parejas al día, en casos así el riesgo de exposición para las mujeres y el hombre es elevado máxime si no se emplea condón.

 

Sin embargo en la época actual un riesgo hasta ahora claramente limitado a situaciones como la señalada epidemiológicamente está variando y en un futuro es posible que la transmisión realmente heterosexual del VIH adquiera una frecuencia mayor y demostrable debido a una serie de exposiciones sexuales de alto riesgo que la mujer actual está corriendo y que probablemente influenciarán el cambio de una manera importante, dado que hoy la promiscuidad femenina desde edades tempranas, está facilitando las relaciones con múltiples parejas en donde las mujeres aceptan además abiertamente las relaciones con hombres que tienen relaciones con otros hombres porque consideran que ello es parte de una moda de “gran apertura sexual” cuando en realidad es una gran apertura a máximos riesgos para ella misma,máxime con la ingesta desmedida de alcohol y a ello se suma la droga, todo lo cual está facilitando que en un futuro ya cercano por no decir actual, la mujer se convierta en una transmisora eficiente del VIH y con ello la transmisión heterosexual como parte de una cadena completa de transmisión torne el problema mucho mayor y más extenso con una intensa epidemia en mujeres y recién nacidos pero además con una población de hombres exclusivamente heterosexuales hasta ahora poco afectada.

 

Al referirnos a una cadena de transmisión heterosexual verdadera lo hacemos porque en la actualidad muchas veces se califica de transmisión heterosexual a la exposición de un hombre simplemente porque el mismo refiere ser casado o tener hijos, sin existir mayor análisis sobre el caso, dejando pasar un caso de bisexualidad oculta como uno de aparente heterosexualidad.

 

En relación a ello consideramos que epidemiológicamente es un gran error hablar de relaciones H-H porque al querer desde un falso punto de vista moralista, invalidar los términos homo y bisexualidad se elimina la posibilidad de identificar claramente variables relacionadas con la transmisión y diseminación de una infección en una población y los riesgos que los diferentes componentes de la misma pueden aportar y afrontar.

 

Cuando un hombre con VIH tiene una pareja femenina con la cual convive tiende a interpretarse socialmente de manera casi automática que ese hombre adquirió la infección VIH por la vía heterosexual, es decir a partir de su exposición previa a una mujer infectada, lo cual en realidad es lo menos factible y lo más probable es que el mismo la haya adquirido a partir de su exposición sexual a un hombre infectado, por lo tanto, la cadena aparentemente heterosexual es en realidad na cadena incompleta de heterosexualidad o una cadena con un eslabón de bisexualidad masculina.

 

Y conocer estos eslabones de la cadena de transmisión son necesarios porque una epidemia no se extiende ni repercute poblacionalmente de la misma manera cuando quienes se infectan son hombres bisexuales o heterosexuales.

 

La cadena verdadera de heterosexualidad implica que un hombre infectado por VIH lo fue a través de una exposición sexual ante una mujer y esta última fue a su vez infectada por un hombre.

 

En ese momento hombres y mujeres correrán semejante riesgo sexual y ello lo que puede hacer esperar es una epidemia extraordinariamente intensa que afecte la vida de un número importante de mujeres, niños y hombres como hasta la fecha ha sucedido en el continente africano pero todo parece indicar que es el paso siguiente que las poblaciones van a tener que enfrentar en los próximos años en el resto del planeta y ello nos plantea la nueva cara de una epidemia cuya extensión mundial no termina y por el contrario parece complicarse más.

 

Por ahora la epidemia parece continuar en mayor grado a expensas de la exposición que las mujeres tienen a hombres bisexuales infectados, sobre todo mujeres jóvenes en edad sexual productiva que son las que más fácilmente pueden infectarse por vía vaginal cuando el coito por esta vía se acompaña de embarazo, los motivos no se conocen con precisión pero desde luego lo mas probable es que los cambios hormonales puedan influir en las condiciones del epitelio.

 

Resulta difícil que la mujer pueda identificar con claridad el riesgo de la bisexualidad en el hombre con el cual sostiene relaciones sexuales si el mismo no se lo expone y en ocasiones, aún conociendo el riesgo, la mujer desafortunadamente no toma ninguna precaución al respecto porque “el amor” según señalan muchas veces las mismas “las ciega”, y las lleva a compartir con él todo, incluyendo los peligros y la enfermedad.

 

Este sometimiento en aras de un supuesto amor no parece ser sino el resultado de una vida emocional llena de carencias afectivas y de nostalgias continuas por contar con alguien que pueda llegar a solucionarlas, la llamada fantasía del “príncipe y el amor eterno” en realidad es un deseo profundo de encontrar a alguien que pueda “elegir” a la mujer, preferirla y hacerla feliz, tres aspectos que en la vida real no han sucedido en el acontecer de la mayoría de las mujeres.

 

Ni fueron elegidas la mayor parte de las veces , ni fueron preferidas porque por el contrario casi siempre fueron relegadas en los afectos no sólo por el padre sino muy especialmente por la propia madre quien muchas veces olvidando su propia historia de desamor, prefiere a sus hijos hombres o a su pareja hombre a costa de desplazar en el cariño y cuidado a sus hijas mujeres, dejando para ellas el peor trato, el peor cuidado y las peores experiencias.

 

Cuando con estos antecedentes una mujer encuentra a un hombre que considera es el hombre soñado generalmente se aferra a ese cariño de manera enfermiza, porque sin que existan muchas veces datos que afiancen la creencia de que el mismo la ama dado que no recibe ni cuidados, ni protección real, ni preferencia, sino la mayor parte de las veces lo que encuentra son traiciones, indiferencia, reclamos, violencia verbal y física, así como actitudes de descalificación permanente, ella puede seguir continuamente ligada a ese objeto deseado o anhelado, imaginando lo que quiere encontrar sin ser capaz de ver la realidad y distinguirla de su fantasía.

 

Cuando un hombre infectado expone a su compañera sin protegerla, a pesar de conocer los riesgos que él mismo está corriendo y algunas veces conociendo aún que padece la infección, resulta bastante difícil considerar que el mismo puede realmente amar a esa persona, pero más difícil de entender resulta el que la mujer aún con todas estas evidencias continúe exponiéndose de manera consciente no sólo a una posible infección por la vía sexual sino más que nada a un maltrato emocional y físico por considerar “que él la necesita”.

 

En muchas ocasiones es en este panorama que la mujer está esperando recibir a un pequeño o pequeña que viene a satisfacer muchas veces carencias afectivas intensas en esa madre, que la más de las veces replicará mucho de lo que ha vivido en el pequeño ser; si es hombre probablemente le tenga cierto cuidado mayor, pero si es mujer es posible la trate como la trataron y en ocasiones es factible no tenga ningún interés en atender a ningún pequeño más, sino únicamente utilizarlo para presionar a un hombre o para otros objetivos.

 

En otras ocasiones la madre se vierte literalmente sobre su bebé del sexo que sea, olvidándose de ella misma, ocupándose de todos menos de ella.

En otras ocasiones antepone la atención del hombre a la del pequeño o la pequeña y aún a la de sí misma, lo cual pone de manifiesto que su amor por los demás parece estar unido paralelamente a su poco aprecio por sí misma

 

El Hombre

 

El hombre bisexual puede vivir ocultamente su riesgo sexual pero él conoce perfectamente el mismo y por lo tanto puede identificar claramente cuales son sus verdaderos intereses emocionales y amorosos.

 

Generalmente no se es bisexual por gusto ni por intereses perversos o eróticos, la mayoría de las veces el propio interesado no sabe precisar el motivo de ello pero si puede definir la época en la cual empezó a notar la diferencia en relación a otros compañeros y la inquietud que ello empezó a generarle así como su afán por ocultarlo, considerando desde ese momento que “algo” andaba mal en sí mismo, que “algo” fallaba.

 

Las personas tienden a culparse de lo que consideran deficiencias más que prestarse a averiguar el porqué de los hechos o situaciones.

 

Este silencio lleva poco a poco al adolescente y más tarde al joven a mantener una doble vida, mientras que socialmente y en familia se desenvuelvecomo los demás esperan que lo haga, en lo personal actúa como percibe que su sentir le pide.

 

Pero este divorcio entre lo que se siente, lo que los demás perciben y lo que se actúa, genera casi siempre culpabilidad, depresión, ansiedad y en ocasiones, violencia.

 

Quienes nos dedicamos a analizar una serie de variables con el propósito de identificar causas probables, sabemos que los efectos pueden tener una o varias causas. Y la bisexualidad también las tiene y en nuestros estudios los mismos nos llevan siempre al mismo punto: la relación del niño/púber/adolescente con la figura paterna. Un padre inaccesible, violento, rechazante, intocable, a veces sumido en su trabajo o estudio o extremadamente silencioso, está casi siempre en la historia de un hombre bisexual . No es lo común encontrar en un extremo de los antecedentes ni el abuso sexual infantil como sucede en los casos de homosexualidad en donde es habitual su presencia, ni tampoco identificar una relación armónica parental en el otro . En los contados casos en que la figura paterna fue adecuada y empática el abuso sexual a manos de un extraño estuvo presente.

 

Lo anterior sugiere que la identificación masculina del menor durante los primeros años parece darse, pero de manera aparentemente incompleta , dejando aspectos no terminados en donde el menor no logra identificarse dentro de su propio sexo como alguien valioso, seguro y aceptado.Y ello de una u otra manera influirá en sus relaciones desde pequeño con el resto de personas del sexo masculino.

 

Lo común es que se mantengan acercamientos con pares, es decir con niños o jóvenes

como él mismo, en la primaria y más frecuentemente en la secundaria y ese acercamiento afectuoso y emocional lo llene de alegría y gozo. Pocas veces el mismo involucra la pasión o el sexo, más bien obedece casi siempre a un sentimiento profundo de amistad y de amor así como de aceptación de sí mismo por otra persona. En otras ocasiones el niño o joven puede busca figuras de mayor edad de las cuales recibir afecto o aprobación pudiendo esto favorecer relaciones con maestros o personas de autoridad.

 

De una u otra manera el hombre bisexual no elige tampoco su preferencia en la mayor parte de las veces, porque la misma se manifiesta en los años escolares cuando él mismo no tiene un poder de decisión o de razonamiento tal, como para poder sustentar una elección sexual razonada sino más bien una preferencia emocional prohibida socialmente.

 

El repudio que percibe hacia la homosexualidad le hace ser cauto y mantener escondida su preferencia acabando por dañarlo porque lo lleva a mantenerse en medio de dos aguas sin definir libremente su preferencia. Cuando se habla de homosexualidad de closet en realidad se está hablando de bisexualidad y de las presiones sociales y familiares que obligan a un hombre a esconder su preferencia homosexual detrás de una aparente heterosexualidad.

 

Un hombre bisexual puede por estas presiones sociales esconder su comportamiento sexual fuera del hogar pero él conoce más que nadie los riesgos que afronta. Y él también conoce muchas veces que la unión con una mujer se torna conflictiva debido a que cada uno tiene intereses diferentes ella deposita en él su objeto amoroso pero él no, lo cual generará cada día una guerra continua de reproches y demandas.

 

Cuando la unión con una mujer ya está dada el hombre al conocer su riesgo real fuera del hogar no debería exponer a la mujer al mismo, pero ello no es nada fácil de solucionar, porque si el mismo decide utilizar condón dentro del hogar la mujer puede generarle una serie de demandas y molestias y por el contrario si la mujer es la que sospecha conductas riesgosas (no necesariamente de tipo bisexual) el hombre generalmente protesta y bajo el argumento de la traición o los celos puede no admitir el uso del condón lo cual deja FINALMENTE A LA MUJER EXPUESTA MAS QUE NINGUNA OTRA PERSONA A UN RIESGO PERMANENTE Y CONTÍNUO SIN PODER EMPLEAR ANTE EL MISMO NINGUNA PROTECCIÓN, EXPONIENDOLA Y MÁS TARDE O TEMPRANO LA POSIBLE TRANSMISIÓN VERTICAL DE LA INFECCIÓN A UN RECIEN NACIDO.

 

Lo conveniente sería que el condón existiera en una unión en donde cualquiera de los que integran una pareja conoce sus riesgos o los sospecha y que antes de que el condón se abandone por el deseo de la procreación se efectuaran ambos un estudio ELISA para VIH por lo menos en dos ocasiones mediando un lapso de 6 meses durante los cuales la persona que conoce sus riesgos no dejará de usar por ningún motivo el condón, ello podría casi asegurar que la procreación en sí no llevará riesgo, siempre y cuando durante la misma, la pareja no efectué el sexo vaginal sin protección y evite el coito anal.

 

Pero para llevar a cabo esta simple y efectivísima medida intrahogar la mujer debe estar consciente de que tiene derecho de pedir PROTECCIÓN Y AÚN MÁS EN EXIGIRLA, Y EL HOMBRE CONSCIENTE DE QUE NO PUEDE EXPONER A QUIEN COMPARTE CON ÉL LA VIDA A UNA INFECCIÓN O UN RIESGO QUE ESTÁ OCULTANDO Y QUE PONDRÁ EN PELIGRO LA VIDA NO SÓLO DE LA MUJER SINO DE LA MADRE Y LOS HIJOS.

 

Al terminar el embarazo la mujer debe realizarse un ELISA más de comprobación y con ello el producto de la concepción tendrá prácticamente asegurada la no presencia de VIH de tipo perinatal.

 

El niño o niña con riesgo de infección VIH

 

Cuando un adulto hombre o mujer padece VIH con frecuencia expresa: “lo que más miedo me da es sufrir”….imaginemos lo que puede ser tener VIH para un bebé. Lo que significa que un recién nacido (RN) de apenas unos cuantos días tenga tos intensa repetitiva y desgastante, fiebre, neumonía, diarreas continuas, baja de peso , hongos en diferentes partes de su cuerpecito, etc., etc.

 

No hay palabras para describir este sufrimiento y este cuadro completamente incorrecto, inútil y hasta criminal.

Evitarlo debe ser la meta de todo adulto hombre o mujer, los jóvenes adolescentes no pueden imaginar la cantidad de dolor que ellos mismos pueden llegar a experimentar cuando el VIH llega a la familia y un bebé es afectado.

 

Se requiere realmente que el adulto haya llegado a un grado profundo de desamor por sí mismo y los demás para no dolerse ante un pequeño sufriendo.

Ello sin reparar en todo lo que al mismo se le vendrá encima en cuanto a tomar durante todos los días de su vida mientras que la curación no llegue; medicamentos, sea en la guardería, en la escuela, en todos lados.

 

Acudir a revisiones periódicas con exámenes de sangre mientras otros niños juegan y pasean.Y sufrir en ocasiones el rechazo, la marginación afectiva, escolar, y laboral si los demás tienen la ignorancia o torpeza de rechazarlos, discriminarlos u ofenderlos.

 

Afortunadamente no todos los niños nacen con VIH, se documenta que posiblemente un tercio de ellos pueda hacerlo pero ¿como saberlo?

 

Sin embargo hoy sabemos perfectamente que en estos momentosNINGUN NIÑO O NIÑA TIENE PORQUE NACER CON VIH SI SE PREVIENE A TIEMPO LA INFECCIÓN Y SU EXPOSICION ANTES Y DURANTE EL PARTO.

 

El Nivel Asistencial

 

Es real que se puede prever la infección en un menor de edad; sería mejor que pudiera preverse en menores y mayores de edad, en todos. Y que ni hombres ni mujeres la padecieran, pero aunque es posible en el caso de la vía sexual porque el uso permanente del condón lo puede evitar, el ser humano no toma la decisión adecuada porque no es cuestión de sólo usar un plástico sino de una serie de decisiones alrededor de ello relacionadas con situaciones complejas que no dependen muchas veces únicamente de la persona.

 

En el aspecto salud se ha logrado en varios países disminuir la transmisión perinatal a menos del 2% , en México por el contrario la transmisión se ha ido incrementando y una serie de medidas que podrían evitarla no han sido tomadas en cuenta ni establecidas como prioridad.

 

La difusión de información haciéndola llegar a todos los ámbitos del país y previniendo a las mujeres sobre el riesgo que las mismas corren de ser infectadas por su pareja permanente es algo poco abordado.

 

La situación del País en cuanto los problemas educativos y de gran dependencia económica y cultural que las mujeres tienen en particular en zonas indígenas y de pobreza extrema pero no sólo ahí sino aún en clases sociales pudientes dificulta fuertemente que las mismas empleen el condón máxime si la religión no lo aprueba y en general deben afrontar una fuerte oposición masculina, requiriéndose una campaña intensa y permanente para hacer conciencia entre las mujeres sobre la necesidad de que las mismas lo empleen de manera sistemática en sus relaciones con la pareja permanente, y que esta última acepte conscientemente el beneficio que para la familia representa este uso.

 

En lugar de ello sólo vemos y escuchamos mensajes dirigidos más bien al uso erótico del condón y subliminalmente nos queda el mensaje de que el mismo sirve para que las relaciones promiscuas disminuyan su riesgo, pero lo que realmente se debería promover es que las mujeres con pareja permanente lo usaran y que los riesgos sexuales que los hombres en general tienen no afectarán a las mujeres y para ello ambos estuvieran conscientes de la necesidad de una serie de medidas.

 

A nivel gubernamental y privado el sector salud arguye que el estudio ELISA debe ser parte de la elección que la mujer haga después de ser informada, pero el nivel de educación del 80% de las mismas debería provocar la revaloración de esta política dado que, por ejemplo, en el caso de los estudios prenatales rutinarios (el estudio de la sífilis está incluido) los mismos son obligatorios y ello debería suceder también con el ELISA en todos los ámbitos del país desde luego con el NIVEL DE CONFIDENCIALIDAD Y ASESORAMIENTO ADECUADO ANTE EL RESULTADO, al respecto el documento “25 años de SIDA en México, logros, desaciertos y retos “ realizado por la SSA, Censida y el Instituto Nacional de Salud Pública en el 2010 señala que sólo 24% de los casos de VIH ocurridos en madres infectadas fueron diagnosticados antes de presentar síntomas, ello está relacionado con la muy baja calidad del control prenatal existente en el país, dado que mientras en la seguridad social las mujeres pueden tener hasta 7 u 11 consultas por embarazo, en la SSA el promedio fue de 3.8, y esto implica que estudios de detección como el de la sífilis, que es obligatorio realizar en toda embarazada, sólo en 6.7% de las mujeres fue realizado.

 

Obviamente con un estudio como el ELISA que se deja a la opción de la mujer el porcentaje es mucho menor, cuando hacer el estudio podría evitarle a la mujer muerte y complicaciones y al RN la infección VIH si se aplica el tratamiento a la madre y se generan las medidas preventivas y terapéuticas adecuadas.

 

El mismo documento señala muy atinadamente: “… siendo frecuente el maltrato y la mala calidad de los servicios de salud en una relación de poder del prestador de servicios que coloca a la mujer en desventaja, sin considerarla como persona autónoma y con derechos."

 

Frecuentemente le dan instrucciones descontextualizadas, como recomendarle exigir el uso del condón a su pareja, sin considerar que esto no es posible en una relación de sumisión, en violencia familiar y/o sexual y sin la posibilidad de negociar o tomar cualquier decisión sobre su propio cuerpo, ya que exigir el uso del condón requiere la transgresión de todos los roles y estereotipos de género asociados al comportamiento sexual de hombres y mujeres…”, y si esto no fuera suficiente más adelante señala “En un estudio cualitativo realizado para evaluar los servicios para mujeres con VIH en México se encontró que las entrevistadas reportaron que sus necesidades no están siendo contempladas por las instituciones de salud; existe frecuente maltrato en los servicios ginecoobstéricos y de atención prenatal, hay falta de sensibilidad del personal de salud en contextos sumamente dolorosos para las mujeres, baja calidez y violaciones frecuentes de sus derechos sexuales y reproductivos. Estos elementos desalientan la asistencia a los servicios de salud, particularmente si la mujer es pobre, indígena, adolescente, migrante o vive en violencia familiar o de pareja…”

 

Por último cabe señalar lo que observamos últimamente: varios casos de mujeres VIH positivas que tuvieron hijos que nacieron probablemente sin VIH a juzgar por el peso del bebé y sus condiciones perinatales, pero que pasados unos meses y por ignorar la mujer su estado de salud decidieron como cualquier madre administrarle leche materna al mismo transmitiéndole el VIH de tal manera que el RN a los 4 o 5 meses presentó una intensa afectación orgánica como consecuencia de una muy probable infección aguda, que pudo haber sido evitada si esta mujer hubiera conocido su estado de VIH previamente y si el personal de salud le hubiera informado correctamente sobre las medidas que ella debía realizar para evitar la transmisión al producto.

 

Como lo hemos señalado en otros artículos, la mujer con VIH debe ser tratada porque ella merece ser cuidada y atendida como persona, no sólo por ser madre, sino por ser mujer y estar infectada y debe cuidar su vida y su salud. Si además tiene un hijo RN debemos también procurar la salud y el cuidado del mismo, porque son dos entidades, cada una valiosas “per se.” Y con cada una los servicios de salud tienen una responsabilidad y un compromiso ético y moral.

 

Finalmente podemos señalar que en múltiples ocasiones escuchamos sobre la discriminación hacia la homosexualidad y los hombres gay pero la discriminación realizada a las mujeres por ser simplemente mujeres es algo que sobrepasa lo hasta ahora conocido y ello se incrementa cuando la misma padece VIH o su pequeño o pequeña lo sufre.

 

Como decía Esther Vilar en su libro el “Varón domado”, la mujer tampoco es ajena a estos patrones de convivencia y de explotación sea por comodidad, por ignorancia o por dependencia pero a veces ella misma los favorece o por lo menos no los combate con la decisión y la fortaleza que debiera.

 

En general hombres y mujeres de una u otra manera al callar, al ocultar su verdadero interés, al engañar, lo único que hacen finalmente es favorecer su propia explotación y subvaloración y nadie tiene derecho a sufrir mientras los demás sean responsables de ello, pero tampoco nadie puede impunemente favorecer que un RN llegue al mundo en medio de tantas desventajas.

 

Resúmen de este artículo

English Summary

____________________________________________________

Bibliografía:

1. Córdoba Villalobos, José Ángel; Ponce de León Rosales, Samuel y Valdespino, José Luis (Eds.) 25 Años de SIDA en México. Logros, desaciertos y retos. Cuernavaca: Instituto Nacional de Salud Pública, 2009

 

2. Uribe Zúñiga, Patricia; Ortiz Ibarra, Federico Javier y Hernández Tepichín, Griselda La Prevención de la Transmisión Perinatal. En Córdoba Villalobos, José Ángel; Ponce de León Rosales, Samuel y Valdespino, José Luis (Eds.) 25 Años de SIDA en México. Logros, desaciertos y retos. Cuernavaca: Instituto Nacional de Salud Pública, 2009. Págs.73-92.

 

3. Vilar, Esther. El Varón Domado. Barcelona: Grijalbo, 1971.

 

4.INEGI. Información Socioeconómica Nacional por Regiones.

 

Puede escribirnos directamente en: profinvih@prodigy.net.mx

 

 

 

AVISO DE PRIVACIDAD

 

Atendiendo  lo establecido en la Ley de Protección de Datos Personales  la Asociación  PROFIN VIH  A.C. hace del conocimiento de sus lectores que todos los datos publicados en esta página Web en ningún momento afectan la privacidad  de ninguna persona en contacto con la Asociación  PROFIN VIH, dado que únicamente se publican las conclusiones emanadas de las investigaciones, estudios y análisis surgidos a nivel poblacional o colectivo  para beneficio de otras muchas personas . Cualquier cita de algún caso se realiza tomando en cuenta solo los datos sobresalientes, sin personalizar y con el único fin de que, empleando datos reales, se llegue a conclusiones generales. En PROFIN VIH A.C. Los datos de cada persona son estrictamente confidenciales y nadie ajeno a PROFIN VIH  - a reserva que el propio titular lo autorice por escrito y con base  en la normatividad establecida por el IFAI  -  tiene posibilidad de consultar ningún documento relacionado con la salud o cualquier patología de la persona atendida. 

 Se publica este aviso de acuerdo a lo establecido por el IFAI en lo referente a “Aviso de Privacidad” para cualquier empresa, institución o publicación. 2018.

 

Teléfonos 55 55276205 / 55 53993671   email: profinvih@prodigy.net.mx