“NO QUIERO ANTIVIRALES, SINO UN TRATAMIENTO ALTERNO”…

ANáLISIS Y CONSECUENCIAS

Dra Ma de la Paz Mireles Vieyra

IBB Raúl Martín Cruz M.

Profinvih@prodigy.net.mx

"Me han ofrecido otros tratamientos más naturales, me parece que a otros les esta haciendo bien, ¿Me pueden funcionar?"

 

A pesar de que se cuenta con casi 20 años de información sobre los beneficios que los antirretrovirales tienen sobre los pacientes que padecen la infección VIH/SIDA, existen todavía algunas personas y grupos que cuestionan los beneficios de los mismos.

 

Sus argumentaciones a los ojos de algunos pacientes resultan válidas y no sólo a ellos, sino también para algunas personas que no sufriendo la enfermedad las escuchan ¿quién no estaría de acuerdo con alguien que abandona algo que le hace daño o lo lleva cada día a más postración y molestias? Lo más probable es que nadie.

 

Cuando uno como profesional médico escucha o lee comentarios de algunos pacientes con VIH que relatan lo mal que se sintieron en alguna ocasión al ingerir antirretrovirales, así como el apoyo que otras personas les dan o dieron para evitar que lo siguieran haciendo y los substituyeran con alimentación sana, ejercicio intenso, bebidas de diversos tipos y recomendaciones diversas, no deja de existir una gran preocupación por la suerte futura de esos pacientes, dado que uno conoce bastante de cerca lo que sucederá en un futuro, con la mayor probabilidad.

Como profesional que atiende pacientes con VIH desde hace ya mas de 20 años (cuando prácticamente no se disponía de antivirales en el país y los enfermos que llegaban a atención morían en el curso de meses o máximo un año, con intensos cuadros de gastroenteritis, de neumonías o de sarcoma de Kaposi) considero conveniente realizar un análisis sobre varios aspectos que posiblemente pueden ayudar a comprender mejor el problema y evitar la deserción de los pacientes.

En la actualidad es frecuente que lleguen a solicitar atención médica en especial jóvenes menores de 24 años que presentan cuadros súbitos y aparatosos con baja de peso importante, o bien un cuadro clínico caracterizado por cansancio, fiebre, a veces faringitis intensa o con ganglios que crecen alrededor de su cuello; en otras ocasiones pueden presentar problemas de tipo neurológico con dificultad para caminar, para hablar, temblor importante en manos, dolor de cabeza, nauseas o vómitos, o bien un cuadro de bronquitis intensa que puede evolucionar rápidamente a neumonía, etc.

 

En estos pacientes el diagnóstico inicial puede corresponder a un SIDA, debido a qué, en función de las definiciones médicas vigentes, el enfermo reúne los requisitos para ser catalogado como tal, ya que ha cruzado el umbral clínico debido a que sus células CD4+ disminuyen a menos de 200/µL, comparadas con las 500/µL o más que normalmente se tienen.

 

Los criterios para establecer que el paciente tiene SIDA son precisamente que el enfermo tenga menos de 200 linfocitos CD4+ y cuente además con un estudio ELISA y Western blot positivos o bien que tenga una carga viral para VIH positiva.

El problema es que muchas veces (cada día con mayor frecuencia, por diversos motivos) la entrada por primera vez del virus VIH+ al organismo se torna sintomática, es decir, no pasa desapercibida para el organismo; ello es importante porque durante muchos años esa entrada daba la impresión de no existir o pasar desapercibida pero es posible que en ello hayan influido varios factores:

 

1) El paciente no tenía presente en ese entonces la posibilidad de estar infectado y hoy en día si la tiene, por lo tanto se encuentra atento a cualquier molestia ocurrida en su organismo, dado que conoce su riesgo y correlaciona la presencia de algún dato con su exposición, muchas veces aún exagerando datos.

 

2) El médico no tenía presente el diagnóstico de la infección VIH+ para pacientes que aparentemente no manifestaban riesgos conductuales y sin embargo 

presentaban síntomas o signos sugestivos de la infección; es más, ni siquiera teniendo datos sugerentes el médico llegaba a pensar en la infección VIH de no ser un especialista en el campo; sin embargo dada la alta frecuencia de la enfermedad y su continuo ascenso, al día de hoy más profesionales de la salud están enterados y pueden sospechar el diagnóstico con mayor prontitud.

 

3) Varios síntomas que anteriormente se asociaban a problemas diversos, hoy se relacionan más fácilmente con la posibilidad de que obedezcan a una posible Infección VIH/SIDA y por lo tanto el paciente es sometido tempranamente a estudios o bien el o ella están mas pendientes de atenderse.

Las defensas que el cuerpo genera en la sangre se llaman anticuerpos y son los que al estar presentes permitirán que la prueba de ELISA resulte POSITIVA, ello sucede en un lapso de aproximadamente 2 a 6 semanas después de que el virus ingresó al organismo, tiempo que se ha llamado periodo de ventana, es decir, en ese lapso la persona puede ya tener el virus y sin embargo el ELISA RESULTARÁ NEGATIVO PORQUE LA PERSONA AÚN NO HA PRODUCIDO LOS ANTICUERPOS QUE EL ESTUDIO DETECTA.

 

Sin embargo tanto hoy como ayer el virus VIH provoca la misma historia natural o evolución de la infección y es FUNDAMENTAL CONOCER ESTA EVOLUCIÓN, porque de ignorarse se corre el riesgo de sacar conclusiones que no solo resultan falsas sino peligrosas.

 

La entrada del virus por primera vez al organismo se denomina INFECCIÓN AGUDA y este cuadro antes era casi ignorado o poco detectado , reportándose en los años 90 que sólo 1 o 2 personas de cada 10 llegaban a presentarlo, sin embargo en la actualidad es posible que dicha frecuencia haya aumentado en forma importante tal vez por una mayor detección y aunque no se cuenta con estadísticas actualizadas podría señalarse de acuerdo a los pacientes atendidos a nivel personal que en un 40 a 50% de ellos pueden identificarse datos que sugieren infección aguda o entrada del Virus VIH por primera vez al organismo .

 

Desde hace muchos años se sabe que mientras más virus entran al organismo por primera vez, mayor es la probabilidad de que el organismo responda con síntomas evidentes y diversos, aunado a ello, influye indudablemente la salud previa que la persona afectada tenga; si las condiciones de la misma no son buenas por tener una mala nutrición o un mal estado general es probable que al entrar por primera vez el virus a su cuerpo el mismo pueda con mayor probabilidad hacer una reacción intensa ante el mismo. El ejemplo más evidente lo constituyen jóvenes que ingieren abundante alcohol y substituyen la alimentación con la bebida llegando a presentar desnutrición importante, a veces aunada a depresión u otros problemas de salud.

 

Es importante en este momento aclarar que una cosa es el virus y otra las defensas que el organismo genera para defenderse de ese virus.

 

Estos anticuerpos permanecerán toda la vida de la persona dentro de su organismo;

aun cuando pudiera existir una curación y el VIH+ desparecer de su organismo, los anticuerpos - o sea las defensas que el organismo produce contra un virus- no desaparecen y persisten siempre en el organismo.

 

Lo anterior es diferente a ser “indetectable”, es decir, no tener virus detectable en la sangre circulante. Un término está relacionado con el virus (indetectable) y otro con la capacidad del cuerpo para defenderse (anticuerpos) los cuales aunque el virus desaparezca permanecerán en el organismo.

 

A veces las personas piensan que si son indetectables cuando se realice nuevamente el ELISA el resultado será negativo. Tal idea es ERRÓNEA. El ELISA resultará positivo toda la vida aunque la persona pudiera curar del VIH porque sus anticuerpos son la memoria que el organismo guarda de las infecciones contra las que tuvo que luchar.

En la infección VIH pasa algo muy particular y es que frente a cualquier infección, por ejemplo sarampión, rubeola, poliomielitis, etc., los anticuerpos nos defienden de la enfermedad hasta conseguir la eliminación de su causa, pero en la infección VIH esta defensa no logra establecerse de manera adecuada, y aún cuando tengamos anticuerpos contra el VIH los mismos no resultan todo lo efectivos que se desearía debido a la gran variedad de virus que surgen con cada división viral, puesto que los anticuerpos son específicos para un tipo de virus.

 

Cuando el VIH cambia por variaciones en su cubierta debido a que se producen millones de virus por día y cada nueva copia es distinta a la original, los anticuerpos no pueden actuar a plenitud frente a estas continuas variaciones (mutaciones).

 

Cuando el virus VIH ingresa por primera vez al organismo en un buen número de personas tal ingreso como señalamos puede acompañarse de molestias generales de diversa magnitud e intensidad dependiendo de la cantidad de virus que entró y de las condiciones de salud que el cuerpo tenga. De tal manera que en ocasiones cuando la agresión es severa, las células CD4+ que son las rectoras de la inmunidad celular son básicamente las más afectadas por la infección y pueden, desde el momento en que el virus ingresa - aunque no es la norma- disminuir severamente a menos de 200 células/µL de sangre, lo cual lleva al paciente a un cuadro de SIDA.

 

Es decir el paciente que hasta algunas semanas previas se encontraba bien, de repente empieza a manifestar gran daño en su cuerpo y puede aún referir un ELISA negativo reciente de meses o 1 o 2 años atrás, sin embargo ahora se siente muy mal y con datos que son compatibles con un SIDA.

¿Qué es lo que sucedió? Una destrucción súbita e intensa de linfocitos CD4+ que llevó al paciente a un SIDA de instalación brusca, podríamos decir a un SIDA de tipo agudo para diferenciarlo del SIDA propio a un cuadro de infección de larga duración donde el enfermo mantiene el microbio dentro de su cuerpo muchos años, durante los cuales puede no darse cuenta de ello porque permanece aparentemente sano pero infectado y pasados unos años, generalmente 6 a 8, el enfermo inicia el cuadro denominado SIDA o sea una fase avanzada en la destrucción celular con un daño progresivo al sistema inmune y un agotamiento del mismo por una infección CRÓNICA, de la cual puede tardar en salir debido a las diversas complicaciones existentes y al deterioro orgánico severo.

La repercusión que lo anterior tiene es que los pacientes que presentaron una infección aguda intensa con o sin la presentación de un cuadro de SIDA y posteriormente se recuperaron pueden llegar a considerarse “curados”, y cuando se dice curación implica que consideran que vencieron al VIH y adjudicar a lo que tomaron o recibieron su aparente curación  lo cual puede  incluir: jugoterapia, la orinoterapia, medicamentos inmunológicos diversos, inyecciones de células madre, factor de transferencia, anabólicos, oxigenación de la sangre, terapias de ozono,  nutrición o alimentos especiales, remedios diversos, etc.

 

Sin embargo, pasados los años, cuando nuevamente el organismo inicia el descenso en sus condiciones de salud, aparentemente sin causa especial porque la persona generalmente continua cuidándose con base en aquello que cree que logró su mejoría – aunque evidentemente ya no le brinda los mismos resultados-, el paciente notará poco a poco ciertas molestias que no desaparecen y por el contrario se acentúan como pueden ser: la baja de peso, la caída del pelo, los problemas en la piel, las diarreas ocasionales y cada vez mas frecuentes, etc., etc. Y esto ocurre porque el virus continua con su multiplicación y la aparente "cura viral" no existe en realidad, dado que en todo este tiempo las células continuan destruyéndose y el organismo termina por no ser capaz de reponerlas como de alguna forma al inicio lo hacia, debido a que llega a un agotamiento inmunológico que le impide remplazar con la misma presteza lo destruido, ante el embate continuo y cada vez mayor del virus. En este momento es posible que la persona decida iniciar el tratamiento antirretroviral, cuando el SIDA como fase crónica está instalado y el organismo se encuentra seriamente lesionado.

El SIDA inicial o agudo no se ha contabilizado a conciencia en primer lugar porque no se ha identificado muchas veces y se ha llegado a confundir no pocas con el SIDA de la fase crónica por el propio personal médico; esto genera en los familiares gran consternación al expresarle el profesional médico pocas esperanzas de vida, pensando precisamente en que se trata de un SIDA avanzado de fase terminal; sin embargo el cuadro agudo o SIDA de etapa A3 (ver cuadro de la clasificación de los CDC: http://www.profinvih.org/#!cuanto-me-queda-de-vida/cf9c) puede evolucionar de manera diferente a lo que se acostumbra ver en relación al SIDA correspondiente a las etapas C1, C2 y C3 (clasificación CDC http://www.profinvih.org/#!cuanto-me-queda-de-vida/cf9c) y por lo tanto pueden darse recuperaciones “espontáneas” e inesperadas esté o no el paciente bajo tratamiento médico.

 

Desde luego que el enfermo puede sucumbir, pero ello resulta bastante raro, porque lo más frecuente es algo que en medicina denominamos MEJORÍA PREDECIBLE, ES DECIR, EL PACIENTE, DEBIDO A LA EVOLUCIÓN PROPIA DE LA ENFERMEDAD, en la mayoría de casos A3: MEJORARÁ, y comprender esta mejoría es el objetivo central de este artículo, porque muchas veces la misma pudiera lograrse con y sin medicamentos; con y sin atención médica; simplemente el propio organismo logra vencer este ingreso súbito e inicial del virus, compensando ese ataque inicial y nada más. El virus continúa su historia natural y sigue su camino destruyendo día con día más y más células hasta que pasados uno 6 o 7 años –lapso que se conoce como periodo de latencia -, se presenta el SIDA resultante del agotamiento crónico inmunológico (etapas C1-C2-C3) por multiplicación viral inagotable, destrucción celular intensa y sin limitantes naturales efectivos, instalándose un cuadro del cual el paciente no saldrá a menos que reciba tratamiento antirretroviral, porque lo único que detendrá este cuadro es evitar la propagación del virus, para así poder disminuir la pérdida celular. 

Entonces podría iniciarse el segundo aspecto que puede contribuir a que el paciente abandone el tratamiento antirretroviral, porque los antirretrovirales NO SON DULCES O CARAMELOS, son medicamentos con alta potencia.

Todos ellos tienen una función específica que es destruir células que albergan al virus VIH, por lo tanto si el médico consultado los administra cuando el paciente se encuentra en una etapa crónica avanzada, desnutrido, agotado, con náuseas, intolerancia gástrica e importante repercusión general por el daño viral y las infecciones surgidas, lo mas probable es que su organismo responda de manera intensa y severa a la presencia de poderosos inhibidores del crecimiento viral.

 

Administrar de golpe todos los antivirales juntos, sobre todo en su forma denominada simplificada -que significa que en un solo comprimido pueden ir incluidos 2 o 3 antivirales juntos- tendrá una intensa repercusión en el cuerpo del enfermo, máxime si consideramos que el paciente se encuentra en situacion crítica y por lo tanto, en esos momentos la experiencia y conocimiento del médico tratante resultará fundamental para que el enfermo obtenga todos los beneficios que los antivirales son capaces de brindar sin los efectos adversos que los mismos también pueden generar, sobre todo si el organismo afronta daños múltiples y deterioro importante.

 

Lo más importante es señalar que LOS ANTIVIRALES DIFICILMENTE DAN MALOS RESULTADOS; es la forma de administrarlos y de vigilar su efecto la que ocasiona los problemas; si el paciente recibe los mismos y, por ejemplo, es citado a control 1 o 2 meses después, como habitualmente sucede en la medicina institucionalizada, resulta poco probable que a tiempo puedan detectarse problemas inmediatos que surgen en el enfermo y que deben ser contrarrestados o detenidos rápidamente para de esa manera lograr evitar males mayores favoreciéndose una buena tolerancia.

¿QUÉ ES LO QUE EL ANTIVIRAL HACE DURANTE EL PERIODO DE LATENCIA?

 

Si muchas veces es posible la recuperación en el periodo inicial aún sin recibir tratamiento adecuado y permanecer aparentemente bien durante todo el periodo de latencia recurriendo a remedios múltiples en los cuales el paciente deposita su fe y confianza y a los cuales se aferra porque en el inicio fueron los que el cree le devolvieron la salud, entonces ¿qué caso tiene tomar antirretrovirales en este periodo denominado de latencia?, es decir cuando el virus dentro de su historia natural está reproduciéndose pero el organismo aún no sucumbe a ese crecimiento desmedido.

 

¿Pueden en realidad los antivirales brindar algún beneficio en esta etapa de evolución al enfermo? ¿Podría considerarse que estará igual con ellos, que sin ellos? ¿Y concluir que es mejor reservarlos para el final cuando en realidad el daño es evidente?

 

Al respecto existen artículos en donde se señala que los antivirales no parecen aumentar la sobrevivencia de un paciente aun cuando se administren tempranamente pero son muchos más los artículos que desde el 2010 plantean una realidad diferente, que ya desde antes se sospechaba, de tal manera que pacientes seguidos durante mas de 25 años -tiempo que llevan los antirretrovirales en el mercado- no sólo han sobrevivido todo este tiempo en condiciones óptimas sino que su calidad de vida es comparativamente semejante a personas sin la infección VIH siempre y cuando exista un apego adecuado (ver por ejemplo http://www.nejm.org/doi/full/10.1056/nejmoa1105243).

CONCLUSIONES

 

1. Si usted tiene infección VIH, no se confíe en que sin antirretrovirales logrará continuar su vida sin problemas. Valdría más que checara año con año como están sus linfocitos CD4+ y su carga viral y si los primeros bajan y la segunda se incrementa, no tardar en incorporarse a un tratamiento médico antirretroviral

 

2. Si usted inicia el tratamiento antirretroviral cuando tenga más de 300 CD4+/µL de sangre seguramente ningún antiviral le ocasionara molestias aún cuando los tome en forma de coctel o bajo la forma simplificada porque su organismo tiene aún las defensas necesarias para superar las reacciones que la entrada de los antivirales desencadenará.

 

3. Si usted tiene ya menos de 250 CD4+/µL no dilate mas su atención, procure que se inicie su tratamiento antirretroviral ya; si le dicen que no es tiempo, acuda a la dirección de la institución y pida por escrito el motivo por el cual no se le inicia el tratamiento, guarde este documento para presentarlo mas adelante ante las autoridades, en caso de surgir algún problema a corto plazo y no permita que tenga que llegar al SIDA para que se le inicie la atención.

 

4. Si usted ya está en SIDA atiéndase de inmediato y no abandone el tratamiento que inició. Si el tratamiento le da problemas cambie de médico o de institución pero no abandone la decisión de tomar antirretrovirales ya que estos constituyen su única posibilidad de mejoría a corto y largo plazo .

 

5. Si ud padeció infección aguda y salió del cuadro inicial que pudo haber presentado no crea que curó del VIH, simplemente mejoró porque el VIH inicial acabó por ser vencido por el propio organismo en su embate primero, además desde luego debieron influir las ganas de vivir, la fe y posiblemente el ataque a algunas infecciones concomitantes; pero si abandona la atención y recurre únicamente a medicina alterna sin estar atento a lo que esté pasando con el virus, la mayor probabilidad es que llegue el momento en que el mismo virus cobrará la factura y entonces puede ser demasiado tarde o por lo menos los problemas serán mayores .

 

6. En estos últimos 20 años de atención por cada persona que usted encuentre en el mundo que le comente que con medicina alterna “se curó”, existen mil o más que están viviendo gracias al tratamiento antirretroviral, hágale caso a las estadísticas y súmese a los ganadores y no a los perdedores.

 

Y si acaso encuentra a quien le dice que los antirretrovirales no sirven, invítelo a PROFIN VIH y que nos de sus argumentos, le aseguramos que podemos rebatir uno a uno todos los que nos presenten, y no solo nosotros, sino cada uno de los pacientes que gracias al tratamiento viven con VIH y disfrutan la vida después de haber estado cerca de la muerte.

REFERENCIAS

 

1. Granich R.M., Gilks C.F., Dye C., De Cock K.M., Williams B.G. Universal voluntary HIV testing with immediate antiretroviral therapy as a strategy for elimination of HIV transmission: a mathematical model. Lancet 2009; 373:48-57.

 

2. Das M., Chu P.L. , Santos G.M., et al. Decreases in community viral load are accompanied by reductions in new HIV infections in San Francisco. PLoS ONE 2010; 5:e11068-e11068

 

3. Montaner J.S., Lima V.D., Barrios R., et al. Association of highly active antiretroviral therapy coverage, population viral load, and yearly new HIV diagnoses in British Columbia, Canada: a population-based study. Lancet 2010; 376:532-539.

 

4. Severe P., Juste M.A., Ambroise A., et al. Early versus standard antiretroviral therapy for HIV-infected adults in Haiti. ; 363:257-265.

 

5. Kitahata M.M., Gange S.J., Abraham A.G., et al. Effect of early versus deferred antiretroviral therapy for HIV on survival. N. Engl. J. Med. 2009; 360:1815-1826.

 

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