Mis padres me rechazan por ser homosexual... Y hoy
¿COMO LES DIGO QUE TENGO VIH?

Dra Ma de la Paz Mireles Vieyra

profinvihorg@gmail.com

Cuando existe una persona cuya preferencia es la homosexual o bisexual , es posible que desde  la infancia o la adolescencia  experimente muchas veces , rechazo, burlas, acoso, ofensas gratuitas, etc  y si acaso el  VIH llega… peor.. porque los demás podrían argumentar :  “ ya la gozó,  ahora que lo pague “ o bien “ el mismo se lo buscó “…etc.etc.

 

 Cuando las ofensas proceden de personas desconocidas o ajenas al ámbito familiar pueden ignorarse y no hacer mayor daño, pero cuando se generan dentro de la propia familia y, a veces, PROCEDEN de  los padres del afectado(a), entonces el daño emocional que producen es casi siempre severo.

 

Para quien padece la infección VIH frecuentemente el primer impacto  emocional  implica  pensar  en ¿cómo se los voy a comunicar a mis familiares más cercanos?  ¿Que dirán los mismos?  ¿Como lo tomarán?

 

En muchas ocasiones eso es lo que primero deprime y destruye a quien recibe el diagnóstico de VIH o  SIDA,  posteriormente, puede sumarse a ello el miedo al dolor, a lo ignorado, o a la posibilidad de muerte. Pero casi siempre lo primero que surge es, la preocupación sobre lo que pasará en la familia y, muchas veces, e n relación a la madre que, en múltiples casos, es la única que está presente, porque el padre se marchó, formó otro hogar o simplemente se desinteresó de la familia  y entonces  se sufre pensando en la respuesta y sufrimiento que esa madre tendrá.

O bien  si el padre vive , la preocupación ante lo que pensará , lo que juzgará y cómo responderá.

 

Y es también, en ese momento, cuando el paciente se culpa de todo, considera que él  es el responsable  de lo que le sucede y,  en muchas personas,  la enfermedad se convierte en castigo por la falta cometida.  

Es importante en casos así, en primer lugar, entender que  n a d i e  nace homosexual; no es posible llegar a un cunero donde están los recién nacidos y con solo verlos, saber quién será homosexual o bisexual; tampoco es posible recurrir a un examen genético para identificar el gene que predispone al pequeño o pequeña a ser homosexual, porque el ser homosexual no es producto de la genética , un  bebé nace hombre o mujer y entonces sí puede identificarse en cada una de sus células un marcador genético que solo aparece en los hombres y es el XY y otro que solo aparece e n las mujeres y es XX.  Pero nunca se ha identificado uno que diga que alguien será heterosexual , homosexual o bisexual.

Y no es así, porque la preferencia sexual es una CONDUCTA Y NO UNA RESULTANTE ORGANICA O GENETICA,  y como tal, depende de las experiencias que el bebé, sea hombre o mujer, tenga desde el instante del nacimiento en su núcleo familiar y en  el ambiente que le rodea;  POR LO TANTO, ES EN ESTE AMBIENTE EN DONDE TENEMOS QUE HACER LAS PREGUNTAS Y ANALIZAR QUE FUE LO QUE SUCEDIÓ EN ESE CONTEXTO, PARA LLEVAR A UN NIÑO O NIÑA A SER HOMO, BI o HETEROSEXUAL.

 

Lo señalado, automáticamente  elimina  en los niños y niñas  su papel de electores de la conducta, los mismos no pueden elegir lo que no conocen , pero pueden padecer  lo que les hacen y con base en ello surgir conductas  que responden a ese entorno.

Por ejemplo: si un niño tiene un abuso sexual a los 4 o 5 años realizado generalmente por un tío materno, un primo, hermano o padrastro  es EVIDENTE QUE el pequeño NO  lo buscó, y aunque los adultos que cometen el abuso a veces tienden a culpar a los menores diciendo que: “se les ofrecieron,” resulta obvio para cualquiera que tenga dos dedos de inteligencia, que ello no puede ser.

 

El problema es que ese tío, primo o persona equis ( incluyendo los curas ) , seguramente también sufrió abuso cuando era pequeño y tampoco lo pidió, pero ya adulto  o adolescente continuó la cadena de abusos.

O bien puede suceder, que  el menor  nunca haya sido abusado,  pero, la figura paterna,  en el caso de los niños, o materna en el de las niñas  y, desde luego ambas en todos los casos,  no cumplieron posiblemente  con  su papel de padre o madre, tratándose en el primer caso sobre todo de  un padre ausente, muchas veces maltratador no sólo físico sino emocional o psicológicamente, en otras ofensivo y  violento, y por  desgracia casi siempre bebedor o alcohólico, que ofende , golpea y demerita al pequeño  y en el segundo caso de una madre muchas veces maltratadora, golpeadora, rechazante  o bien dependiente y sumisa , que fue incapaz de la defensa de sí misma o de sus hijas; y ante todo ello, tampoco los que hoy son adultos y ayer fueron niños y niñas lo ocasionaron o favorecieron  y por lo tanto TAMPOCO   son responsables O CULPABLES  de ello.

 

Los ejemplos en cuanto a conductas lesivas voluntarias o involuntarias para niños y niñas son múltiples y todo ello, desde luego, no es ni responsabilidad ni culpa de los menores ni de los adolescentes.

Por el contrario la conducta ya adulta de la persona y su exposición a diversos riesgos es, en la mayoría de los casos, fruto de su  decisión , siempre y cuando su capacidad mental sea normal pero, en casi todos los casos que estudiamos , tales decisiones no se derivan de una decisión tomada en la adultez con plena conciencia, sino de una consecuencia surgida durante la niñez o la adolescencia.

 

De tal manera que, cuando el VIH llega, la persona afectada no debería culparse ni someterse a una flagelación emocional pensando  que está pagando algo, sino meditar en que  en  la vida surgen múltiples circunstancias que favorecen que el camino se tuerza  y que ante ello  resulta  difícil  buscar culpables , porque  conforme se genera  el análisis de cada caso,  surge una realidad en el pasado que  difícilmente  puede  considerarse culpa  para esos padres y madres que cuando

fueron niños y niñas muy  frecuentemente  experimentaron   también  abandono,  golpes , ofensas y  abusos sexuales ,  en ocasiones, en grado mayor  a los que el hijo o la hija afrontan hoy   y lo cual desde luego  NO JUSTIFICA SU CONDUCTA ACTUAL,  PERO PUEDE EXPLICARLA  Y TAMPOCO  EVITA SU RESPONSABILIDAD  ANTE SU INCAPACIDAD, INDOLENCIA O ADVERSIDAD  PARA SUPERAR  O ALTERAR CONDUCTAS  NEGATIVAS APRENDIDAS. 

 

Por ello, quien HOY  resulta infectado, no es conveniente que  absorba culpas que no le corresponden  porque ES POSIBLE QUE, cuando fue pequeño(a)  o adolescente, algo haya favorecido una sexualidad  no solicitada pero si altamente comprometida , y tampoco considerar que debe cargar toda la responsabilidad de su conducta sobre sus hombros, porque tampoco sería  justo, dado que  pertenece a un hogar y el mismo no fue construido por él o ella, sino qué como hijo o hija, acabo formando parte del mismo, con los pros y contras que  la familia, el ambiente socio económico  y la cultura de cada uno y  la de la sociedad  que lo  favoreció.   

Finalmente buscar culpables tampoco es  válido porque ello se diluye en  las generaciones pasadas,  resultando difícil  averiguar cuando fue el primer abuso sexual que los integrantes de una familia formada por  padres, abuelos, bisabuelos etc  sufrieron y como repercutió en cada uno, o bien cuando surgió el maltrato o la violencia y qué elementos ambientales contribuyeron a ello.

Lo que puede hacerse es, una vez que se tiene la infección VIH  asumir que el presente es diferente, que antes, en los 80s quienes padecían la infección morían  y que hoy no es así , por lo tanto si quien resulta infectado podría haber muerto y por los adelantos logrados ya no sucede, entonces  debe pensar que está naciendo por segunda vez, pero ahora de manera adulta es decir, ahora puede elegir lo que quiere que pase en su vida y lo que quiere aceptar y no aceptar , hoy no es un niño o niña expuesto y dependiente de los demás, hoy puede decidir su destino y su presente y su futuro.

 Puede amar a sus familiares y puede  perdonar, puede construirse su presente  y sentirse orgulloso del mismo, puede desarrollar sus capacidades físicas, intelectuales y emocionales  y ser feliz, puede liberarse de la culpa como fardo pesado y vivir en libertad lo que desea hacer y ser pero eso si, SIN DAÑARSE  MAS A SI MISMO O MISMA.

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