LOS PEDERASTAS: ¿PROBLEMA INDIVIDUAL O GENESIS SOCIAL?

por Dra Ma. de la Paz Mireles Vieyra
PROFIN VIH A.C.
PROFESIONALES FRENTE A LA INFECCION VIH A.C.

E mail ; profinvih@prodigy.net.mx

 

 

Cuando se  menciona la palabra PEDERASTA, despierta generalmente  reacciones, las mas de ellas, de rechazo, molestia o condena; como si de una barrera psicológica mundial se tratara, la palabra pederasta no logra consenso entre las diferentes naciones y suscita discusiones sin fin.

Lo importante es tomar en cuenta que no debemos mezclar conceptos y que requerimos precisar los mismos para unificar criterios, no solo para diagnosticar conductas sino para definir universos.

 

Es frecuente que al escuchar la palabra pederasta se piense en un hombre básicamente homosexual, pero dicha preferencia sexual no está obligadamente relacionada con dicho término como tampoco con el de paidófilo o pedófilo, dado que  estos conceptos definen a su vez otro tipo de conductas, sin embargo, a nivel popular, muchas veces el abuso de menores se relaciona directamente con el término homosexual.

Iniciemos entonces con algunas precisiones que permitirán más claramente entender el término y la conducta pederasta.

 

LA HOMOSEXUALIDAD

 

Es la relación sexual entre dos personas del mismo sexo, la misma puede ser, ocasional o permanente, disfrazada o  evidente,  socialmente aceptada o repudiada, conductas que no son sino el resultado de patrones morales, éticos o religiosos, de acuerdo a la época, clase social, economía o momento histórico-político en que el acto se dé.

Un hombre homosexual  es aquel que tiene relaciones con personas de su propio sexo: “homo” es una palabra de origen griego que significa igual o semejante. Se podría decir por lo tanto también, una mujer homosexual, porque finalmente la palabra homosexual no tiene una connotación sexista, pero la costumbre ha llevado a emplear el término lesbiana para definir a las mujeres que sostienen relaciones sexuales con personas de su mismo sexo. “Lesbos” es el nombre de una isla griega que la fantasía popular imaginaba poblada únicamente por mujeres. Finalmente, sean hombres o mujeres quienes llevan a cabo relaciones sexuales con su mismo género, dicha conducta entra dentro de la llamada preferencia “homosexual”.

 

Y ello incluye a personas que han realizado  esta actividad  sexual una o mas veces, trátese en el caso de los hombres, de aquellos que han penetrado, o bien de los que han recibido la penetración

Lo que resulta útil destacar es el concepto en cuanto a que, cuando dos personas del mismo sexo tienen relaciones sexuales con o sín penetración, ambas están practicando la homosexualidad, Incluido el sexo oral o la masturbación que, varias personas podrían argumentar, no implica homosexualidad, pero dado que se practican actividades de tipo sexual entre personas del mismo sexo lo es, y ello aún cuando el hombre que lo realice no posea claramente la apariencia de un hombre; porque no se trata de lo que lleva puesto o por quien se haga pasar, sino de lo que el o ella son desde el punto de vista biológico y anatómico; al ser un hombre, es decir, al poseer órganos sexuales masculinos (testículos, epidídimo, prostata) etc. -evidentes  o no-, implica que se trata de un hombre,  lo mismo sería en el caso de una mujer, no importa que la misma luzca mas masculina que un hombre, finalmente tiene órganos del tipo femenino: ovarios, útero, vagina, etc, y entonces es un ella y no un él, biológicamente hablando.

 

Y ello no persigue de ninguna manera agregar adjetivos calificativos denigrantes o denostantes, sino simplemente emplear  términos para definir  conductas, mas aún el presente artículo tiene básicamente un enfoque epidemiológico y  no moralista, no persigue plantear buenos y malos, ni correcto ni incorrecto, sino  atenerse exclusivamente a hechos y de manera lo mas objetiva posible plantear consecuencias de conductas a nivel de la salud integral, tanto  individual como social.

 

También es real que en la actualidad un hombre puede parecer por lo menos externamente como una mujer, y que algunas veces cuesta trabajo identificar claramente el sexo de algunas personas , cuando ello sucede y quien mantiene relaciones con un hombre lo hace pensando genuinamente que se trata de una mujer, entonces sería difícil asignar el término homosexual a quien eligió a tal persona , dado que la intención y el deseo nacieron de considerar a quien se eligió  como un ser de sexo contrario al del interesado, sin embargo en este aspecto habría que tener en cuenta que en no pocas ocasiones  el hombre plantea que no supo que a quien eligió era en realidad un “él” y no un “ella”, porque estaba bajo los efectos del alcohol, sin embargo resulta difícil descartar que realmente  no se ingirió la bebida alcohólica persiguiendo disculpar esta confusión o justificándola porque muchas veces la persona en cuestión acudió precisamente a lugares visitados frecuentemente por personas travesti o transexuales, es decir resulta difícil ignorar lo que podía ocurrir, por lo tanto  el acto no parecería  fruto de un verdadero engaño sino de una  confusión personalmente  favorecida.

 

Definir si en realidad una persona es o no homosexual resulta importante, no para colgarle etiquetas sino  para identificar hasta que punto dicha persona acepta realmente el comportamiento acorde a su sentir y emociones  ya que múltiples problemas surgen precisamente del ocultamiento que de ello se hace. La bisexualidad es un ejemplo. 

 

Por lo general quien es bisexual  socialmente adopta la conducta heterosexual pero la combina generalmente en forma oculta con la homosexualidad  y ello favorece múltiples consecuencias, la transmisión del VIH en grado importante a mujeres es una de ellas, y la infección perinatal otra consecuente.

 

En la actualidad diversos Organismos han impuesto el término HSH, que significa hombres que tienen sexo con hombres  y ello puede ser conveniente para organizaciones involucradas en los aspectos de preferencia sexual, pero para quienes médicamente lo que analizamos , evaluamos y  sopesamos es el RIESGO  -  DAÑO, este término de HSH elimina un universo de análisis importantísimo, porque a través de él nadie podría concluir cuales de esos hombres  ADEMAS  sostienen relaciones sexuales con mujeres , lo cual plantea un RIESGO  diferente , además de que esta conducta parece poseer una explicación distinta y por lo tanto requiere de un análisis DIFERENTE.

 

Desde luego que  un hombre homosexual puede ser además un pederasta o bien un paidófilo , pero no tiene la obligación de serlo.

 

La pedofilia (o paidofilia) es un trastorno sexual que consiste en sentirse atraídos ( hombres o mujeres) físicamente hacia los niños (sin importar el sexo de estos últimos) pero no implica el hecho de tener algún tipo de relación sexual con los menores de edad , es decir única y exclusivamente en el sentido más explicito de la palabra, sería  experimentar esta  atracción sexual patológica hacia niños  pero sin llevarla a la práctica en cuanto la penetración, dado que se señala en diversas informaciones que el paidófilo demuestra muchas veces una atracción por los niños y niñas que lo lleva a tener actitudes para con los mismos de tipo  ternura, lo que podria implicar caricias, besos, abrazos, palabras sean o no soeces o procaces, pero sin obligar al menor a un acto sexual definido como la masturbación , el sexo oral o la violación.

 

Glasser y Frosh  los describen como individuos con una fijación hacia los niños como objetos sexuales adoptando una conducta adulta de tipo infantil e inmadura en donde el niño o la niña  son venerados como objetos puros e ideales. El pedófilo por lo tanto puede ser un hombre o una mujer, aun cuando Perrone Y Nannini señalan que la mujer no esta habitualmente contemplada como una pedófila  tal vez porque su conducta hasta cierto punto cercana, amorosísima o sacrificada pudiera ser tomada como “normal” dentro de un contexto social de actos factibles que el sexo femenino lleve a cabo sin llegar al fondo de los mismos y valorar hasta que punto pudieran rebasar el límite normal.

 

El paidófilo o pedófilo no es  necesariamente  homosexual a menos que haga de los niños de su mismo sexo el objeto de sus fantasías y erotismo. Las mujeres por lo tanto podrían ser pedófilas.

 

¿CÓMO DEFINIR A UN  PEDERASTA?

 

A su vez un pederasta puede ser homosexual o heterosexual, porque el pederasta  implica que se trata de un  hombre que viola niños ( incluye niños y niñas )  y por lo tanto al existir la violación resulta evidente que existió penetración que es la segunda característica que este término demanda: un hombre que penetra o viola niños y/o niñas.

 

Por lo tanto, si el pederasta prefiere violar específicamente niños, está teniendo además una conducta  homosexual , pero puede ser que prefiera violar niñas y entonces será un pederasta heterosexual  o bien, pueden existir pederastas que violen niños y niñas entonces serán  pederastas bisexuales.

 

Es decir, un pederasta se define como un hombre adulto ( no puede darse este nombre  a las mujeres,  porque las mismas no pueden lograr la penetración al carecer de pene y por lo tanto ellas no pueden ser denominadas en estricta acepción del termino; pederastas)  que viola sexualmente a un menor de edad y  ello independientemente de la autorización o no que el menor pudiera otorgar, porque en este campo resulta realmente desconsolador que el mundo en general como conglomerado humano acepte muchas veces que si un pequeño accede a una acción que el violador propone o impone, se asigne una responsabilidad infantil  a la supuesta decisión que el o la  niña generaron, y con lo cual lo que se persigue evidentemente es eliminar la responsabilidad del violador.

 

A LA VÍCTIMA SE LE CRIMINALIZA

 

Los ejemplos son múltiples y en todas las clases sociales y latitudes, y la consecuencia es que el o la menor ofendidos resultan ser en muchos casos, finalmente, de acuerdo a esas consideraciones, los que según algunos, incitan al acto aberrante, concluyéndose no pocas veces que si el acto sexual se da en cualquiera de sus expresiones, - con o sin violación -,  de acuerdo a diversas personas y aún grupos sociales, dentro de los cuales los familiares  están en muchas ocasiones comprendidos, se cuestiona que si el abuso se dio, fue porque el  niño o niña ¡ lo permitieron ! mas aun ¡ lo buscaron, desearon o facilitaron ! a decir de algunos adultos, que en realidad lo que persiguen es responsabilizar al menor de su propia conducta o de su incapacidad para asumirla.

 

En muchas ocasiones se discuten situaciones limítrofes como podrían ser infantes de 13, 14 o más años que aceptan relaciones sexuales con adultos y a las o a los cuales se les achaca suficiente grado de decisión y madurez emocional y mental para saber perfectamente lo que elegían,  arguyéndose que en determinado país, clase social o ámbito,  los púberes y adolescentes pueden madurar de manera mas rápida y por lo tanto según esas opiniones se trata de relaciones consensuadas.

 

Desde luego se reconoce la influencia que  las condiciones ambientales pudieran de alguna manera ejercer sobre la naturaleza biológica, pero de ahí a que determinen el comportamiento y raciocinio de los menores, resulta difícil contar con los argumentos suficientes para sustentarlo y uno de ellos con mas frecuencia enunciado es que existen menores de edad con múltiples experiencias de vida que los han hecho madurar mas rápidamente, sin embargo aun reconociendo que   “la calle enseña” y las experiencias en la vida cambian la misma,  el hecho de que alguien sufra vivencias cruentas no implica que sea mas maduro que otra persona que no las sufrió; desde luego dichas vivencias deben dejar una huella y un aprendizaje diferente, pero ello no implica que existan poblacionalmente hablando, mayor madurez neurológica y emocional en esos grupos, sin embargo conforme la edad del niño o niña se disminuye,  coinciden mas los argumentos en cuanto la imposibilidad del mismo (a)  para tomar decisiones basadas en el raciocinio y la madurez emocional,  generándose mayor consenso en cuanto el abuso cometido, cuando las relaciones sexuales se llevan a cabo con menores de 12 años. De acuerdo a lo anterior es probable que en algunos lugares del mundo  los niños de 15 años de hoy no tengan parecido en casi nada con los niños de misma edad de hace 20 o 30 años, pero también es real que muchas de estas situaciones o vivencias son precisamente no por madurez del adulto que los rodea, sino por decadencia del mismo, lo cual lleva a menores de edad a experimentar una serie de situaciones que no deberían tener, por ejemplo, a nivel individual en cuanto la violencia familiar intensa, o bien el encuentro con las adicciones o con conductas lesivas a muy temprana edad, como consecuencia precisamente del abandono, el desamor o simplemente la miseria.

 

A nivel poblacional lo mas grave ocurre en este ámbito de edad a consecuencia de guerras que dejan cada día más y más menores desprotegidos o bien como parte del crimen, favorecido  por los sistemas político económico - sociales actuales que impulsan prácticamente en todo el mundo que el menor de edad sea incorporado impunemente al tráfico de drogas, a la prostitución de menores, o a la pornografía, frente a los cuales los pequeños no son sino una mercancía sin decisión y lo peor, con mínima protección legal en muchas partes del mundo incluyendo México, y ello no existiría ni se extendería en tal magnitud si no hubiera “compradores” es decir un público ávido en Internet y diversas publicaciones que hace rentable todas estas redes de corrupción y prostitución ( realmente explotación de pequeños ) y que según diversos grupos lo hacen amparados en  la libertad de uso y  de consumo  de los adultos, arguyendo que la democracia es precisamente lo que favorece dicha libertad, aspecto aberrante, porque ¿y la libertad de los pequeños ? ¿quien la ampara? ¿En que parte esa democracia procura para esa población infantil la protección y respeto a la que los mismos deberían tener derecho?

 

Por el contrario, es bien conocido que estas redes  trabajan al amparo muchas veces de la justicia, la legalidad y toda la trama político económica que la sustenta y que da lugar a tantos crímenes de cuello blanco hasta hoy impunes.

Todo ello desde luego no puede brindar madurez emocional a los niños y niñas sino sólo experiencias cruentas, dado que los  cambios neurofisiológicos acordes a un desarrollo biológico no parecen haberse modificado substancialmente en el aspecto neuro-emocional

Es posible por lo tanto que el pederasta  argüya que el niño o niña aceptaron la violación sexual o mas aún que la facilitaron o buscaron.

 

 

¿CUÁNDO SURGE EL PEDERASTA?

 

Y  surgiría  una pregunta necesaria: ese adulto pederasta se comportó así ¿solo al llegar a adulto?  ¿antes de esa edad  no incurrió en actos sexuales aberrantes ?

Se sabe de menores de 18 años que abusan sexualmente de niños mas pequeños y los violan, la diferencia de edades debe ser substancial para que ello pueda darse, es decir que el violador este ya en la adolescencia o pubertad tardía (mayor en general de los 13 años), dado que antes resulta difícil pensar que pudiera haber capacidad física o biológica suficiente para una violación. Si la misma se da y ambos son menores de edad , ¿se puede hablar de agresores pederastas?

NO En especial porque de acuerdo al concepto jurídico,  la conducta de un menor de edad no puede estar tipificada, debido a que al mismo no se le considera un individuo con  responsabilidades legales.

Por lo tanto tendríamos que hablar en casos así de menores de edad que cometen faltas ( no delitos)  o conductas de tipo sexual , y en la práctica resulta  poco probable que un pederasta tenga antecedentes así antes de ser adulto.

De ocurrir ello habría algún modo de  identificarlos,  y lo grave del problema es que el pederasta rara vez es considerado como tal.

 

¿EN DÓNDE ESTAN LOS PEDERASTAS?

 

Mas aún la información en diversos medios tiende a hacernos creer que el pederasta es un sujeto ajeno a nuestro ámbito social, cultural o familiar, al destacar sujetos  que parecerían están relacionados con ciertos ámbitos especiales, como por ejemplo la Iglesia. En los últimos años varios ministros  no sólo católicos sino de otras religiones han sido acusados y con razón de ser pederastas, sin embargo en ningún momento hemos oído que la sociedad identifique como PEDERASTAS A LOS PADRES DE FAMILIA QUE VIOLAN A SUS PEQUEÑAS HIJAS, y de los cuales parecería ser que existen muchos mas de los que imaginamos, según reportes periodísticos, relatos personales, relatos publicados en libros etc. y no sólo hoy sino desde épocas remotas. Más aun, esos pederastas contaron según diversas comunidades con permiso fáctico para realizar su conducta antisocial,  puesto que el abuso de padres de familia en contra de sus pequeñas hijas ha sido en México un suceso de muchos sabido y callado, habitualmente no denunciado y menos castigado.

 

EL  MAYOR NÚMERO DE PEDERASTAS ESTA DENTRO DE LA PROPIA FAMILIA

 

El padre abusador, con derecho al parecer omnipotente para hacerlo,  representa por desgracia una realidad cotidiana en nuestro medio máxime a nivel rural o marginado, peor también se da aunque poco se aborde en medios acomodados y de clase media y casi nunca oiremos que a ellos se les aplique el adjetivo ¡pederastas!, llama la atención que así como este aspecto es bastante conocido pero poco comentado y aceptado, también resulta poco frecuente oír hablar de los tíos pederastas, o  los hermanos pederastas, o mas aún los primos pederastas, como si los mismos no existieran , pero contrario a ello, las estadísticas confirman que existen y ¡ vaya que muchas familias los sufren !

 

Es cierto que no sabemos con precisión cuántos son; pero sí que  existen en todas las clases sociales  y ámbitos culturales y que  al parecer la impunidad, primero dentro de la propia familia y después a nivel social , es lo único que a todos acompaña en las diversas épocas de un país.

 

Los padres de familia en particular continúan siendo los más frecuentes, asiduos, impunes y persistentes pederastas del mundo, y prácticamente nadie va contra ellos, nadie alerta contra su acción; al contrario, el mito de que la familia se considera sagrada es lo imperante y lo que pase dentro de ella parecería ser el feudo prohibido en donde el que impera es el padre, habitualmente alcoholizado, irresponsable y violento y muchas veces, desafortunadamente protegido por la propia madre, la cual hundida en el pánico, en la devaluación personal de años o simplemente en la indiferencia para con las mujeres de su propia casa,  - lo cual expresa su propia vivencia y estado anímico experimentado durante su vida con figuras previas tanto femeninas como masculinas, - la lleva a tolerar, evadir, minusvaluar, o simplemente negar el abuso sexual cometido en sus pequeñas o pequeños por parte del padre,  padrastro o figura masculina en turno.

 

Máxime si la mujer es alcohólica o adicta o simplemente su auto devaluación la ha llevado a un no actuar permanente.

 

Esa actitud femenina individual no puede ser entendida si no es al amparo de una historia mundial y nacional de devaluación y humillación, por ello el abuso del pederasta paterno parecería ser algo mas que una violación, porque implica un delito contra un menor la mayoría de las veces mujer, a la cual somete, humilla, condiciona, en no pocas veces embaraza, y finalmente rompe con su autoimagen condicionándola a raíz de ello muchas veces a una serie de problemas vivenciales y ante todo ello habitualmente nunca es castigado, ni siquiera recriminado, es más ni reconocido socialmente como lo que es: un pederasta.

 

La impunidad que la sociedad ha favorecido alrededor del llamado “jefe de familia”  no lo permite, y es por ello que  individuos de alta y baja posición social comparten el hecho, desde sujetos ignorantes o cultos, analfabetas o profesionistas destacados, los pederastas familiares se mueven a sus anchas, sin que nadie les ponga un límite , ni dentro de la familia ni fuera.

 

LA CARETA SOCIAL DEL PEDERASTA

 

Ante  ello Finkelmann dice con razón que los pederastas con frecuencia son sujetos que la sociedad nunca ubicaría como tales, porque los tiene como sujetos probos, educados, decentes y hasta modelos.

 

Al amparo de esa sociedad muchos hombres han ejercido un poder dictatorial y del todo infame dentro de sus propias casas y esa misma sociedad  formada por miles o millones de ellos mismos se ha escudado detrás de la mal llamada “ intimidad y respeto familiar” para favorecer dentro de este núcleo, los actos más crueles y viles que un ser humano puede generar.

 

Porque generalmente un delito es castigado por la ley porque existe una denuncia, un agresor y un agredido, pero dentro de un hogar existen dia riamente millones de víctimas , están en primer lugar las mujeres que son intensamente maltratadas y agredidas en forma brutal , muchas veces dejándolas inconscientes y bañadas en sangre  y todo ello casi siempre ante los desmesurados ojos de sus pequeños hijos , que sin comprender del todo lo que sucede, lo único que pueden es identificar que los dos seres que mas aman están ahí, uno de ellos agrediendo de manera bestial al otro ser inerme.

Estas escenas dantescas que se están dando en todo el mundo y que día con día aumentan,  como lo reportan los diferentes  medios informativos , en México se han convertido en un problema cada vez mayor y con ello imaginemos el panorama infantil que a ello acompaña.

Y mientras mas analfabeta el padre de familia, mayor la crueldad , mientras mas alcohol se ingiere peor la agresión y mas grave todo el entorno que rodea a estas situaciones y ahí están los pequeños, siendo testigos de todo ello pero además desafortunadamente siendo también víctimas agregadas, porque la furia irracional del padre con frecuencia se vierte hacia los pequeños, golpeándolos sin misericordia, de una manera brutal sin tomar en cuenta su edad y debilidad constitutiva,. La agresión es de todo tipo: verbal, física, emocional, psicológica.

 

Además del daño en la salud misma que estas escenas de pánico deben estar ocasionando en los niños y en la mujer ( por ejemplo su contribución en la diabetes mellitus por el grado sostenido de estrés intenso)  está el daño en su propia autoestima , la cual termina hecha jirones.

 

Y lo peor es que ese padre que hoy impone el pánico y es responsable de una agresión brutal,  casi siempre fue testigo en un ayer de una agresión igual cuando el mismo era pequeño . Y surgiría la inquietud y la pregunta obligada: ¿por qué si él lo padeció no cambia hoy su entorno y, por el contrario, lo  repite y lo que es peor: acrecenta el acto con una conducta todavía más grave?

¿No aprendió de lo sucedido? ¿No comprendió el daño que ello le produjo? ¿En donde quedo el aprendizaje que toda conducta así de impactante e injusta debería producir ?

 

¿Porqué esta sociedad no ha sido capaz de favorecer que el aprendizaje revirtiera pasados los años la conducta de ese hijo que hoy  es a su vez padre, y que sin embargo continúa eternizando una conducta del todo negativa?.Las razones de ello son indudablemente complejas, múltiples y difíciles.

Y ello nos lleva entonces a preguntarnos igualmente ¿que experiencias debió haber vivido el pederasta para que haga lo que hace.?

 

Deben existir antecedentes y explicaciones de esa conducta, sin embargo resulta difícil llegar a ellas, si el pederasta es tan poco reconocido como tal. Si difícilmente se identifica a los mismos, si la sociedad ha generado una serie de vericuetos para, casi  podría decirse: protegerles o aún  favorecer su actividad.

 

PADRE PEDERASTA  -  ABUELO PEDERASTA

 

Finkelmann señala también que un pederasta será siempre un pederasta y nos habla de padre pederasta  -  abuelo pederasta. ( habrá también al inicio de esta cadena ¿ hijos pederastas ? ) Con lo cual él como otros autores plantean que esta conducta parecería ser permanente, pero ¿cuándo se inició ? ¿La infancia de estas personas no presentó ningún dato de interés especial para explicar dicha conducta ? ¿puede considerarse que su desarrollo infantil no tuvo mayores problemas sin siquiera asomarse al mismo? ¿ se instala en las personas solo cuando son adultas ?. Parecería absurdo pensar en esto último, conociendo la génesis de otros problemas. Lo más probable es que sus inicios deban ser como muchas otras conductas, ubicados durante la infancia. ¿que experiencias vivió el pederasta para que las mismas provoquen conductas tan intensamente destructoras  aún con los seres que son parte de él mismo?.

 

¿En que grado el pederasta es un problema individual y no familiar y social ?

 

La pornografía infantil y la explotación sexual infantil al parecer no son nada nuevo, pero hoy se tornan  más extensas gracias a las redes  amplias de comunicación como el internet, La pregunta sería ¿ Que lleva a un sujeto hombre o mujer a visitar esta serie de lugares ? ¿Que vivencias degradantes tuvo que vivir una persona para que pueda tolerar ver que otros pequeños son denigrados y abusados de una manera tan infame ? ¿Porque esos sitios tienen visitantes ? ¿Y no denunciantes? Hasta que grado el ser humano tuvo que padecer su propia degradación para buscar la degradación ajena? Y frente a ello que hace esta sociedad para establecer un diagnóstico y definir porqué la humanidad tiene grupos cada vez más grandes de personas con conductas tan desviadas? Que es lo que estas sociedades están permitiendo hacia su interior, como lo generan y reproducen ?Asustarse frente a ello no es el camino, realizar un diagnóstico y afrontar las variables que lo determinan es lo que procede.

 

SOCIEDADES CIEGAS Y SORDAS ADEMÁS DE INJUSTAS.

 

Al respecto cabe reflexionar que en esta Sociedad Mundial lo que se ve , lo que resulta  evidente no son los criminales, ni los asesinos  que son muchos , pero están escondidos dentro de imágenes “respetables” por ejemplo de políticos, de empresarios o de religiosos, sino que lo que se ve y peor aún los que resultan los expuestos, los comentados, vilipendiados y denostados habitualmente son las víctimas, desde luego trabajadas adecuadamente por esa “Sociedad “ para criminalizarlas y exponerlas como las verdaderas lacras, aunque ello no sea lo más exacto.

 

Por ejemplo :  hombres y mujeres que, nacidos hombres y mujeres porque sus caracteres biológicos así lo determinaron, y sin embargo una vez que nacen tiene que afrontar una serie de conductas agresivas primero por parte de sus propios padres que, cuando no los abandonan, encargan, regalan , venden o  bien los maltratan, golpean, agreden verbalmente, o simplemente no protegen, ni cuidan, ni brindan cariño como sucede en medios urbanos, marginados y rurales en donde  se ignora con precisión la cantidad de familias y de niños agredidos física, sexual y emocionalmente y que por ello afrontan múltiples riesgos. Uno de ellos la propia conducta sexual que los menores asumen y que lo hacen cuando son ya adolescentes o adultos , cuando ya ocurrió en un buen número de ellos, el abuso sexual generado por el padre, el tío, el hermano, la tía o la hermana, el vecino o el amigo.

 

Un abuso sexual que llega a un niño generalmente carente de afecto, y de cuidado, que debe ser analizado e interpretado de diferente forma  si el agredido fue  mujer u hombre  porque la repercusión es diferente , dado que el acto de abuso en un niño pequeño siempre es habitualmente homosexual, al ser un hombre adulto o adolescente el que agrede a un niño pequeño, mientras que la agresión sexual a una niña casi siempre es heterosexual  al ser el agresor un  hombre y la victima una mujer.

 

Pero no sólo ello sino además esta la identificación emocional y psicológica de ese pequeño previa al abuso, cuando el padre ha sido el agresor principal del niño al rechazarlo, golpearlo, abandonarlo, denostarlo, ofenderlo, culparlo de actos habitualmente absurdos, etc, todo lo cual lesiona la autoimagen de ese pequeño y debilita su propia identificación masculina al representar el padre el ser al cual anhela parecerse, amar e imitar, percibiendo en lugar de ello el ser nefasto en que habitualmente se transforma.

 

EL PROCESO TRUNCADO DE LA  AUTOIDENTIFICACIÓN

 

Esta ruptura emocional en el proceso de identificación paterna que el menor tiene resulta grave y favorecerá emocionalmente mas tarde, encuentros  con figuras masculinas  a las cuales se acerca no para pedir o buscar sexo como muchos podrían pensar, sino para encontrar el afecto carente , pero como esas figuras a su vez proceden de patrones semejantes y su comportamiento los ha llevado a conductas sexuales diferentes, el menor tendrá que experimentar a la par que el acercamiento emocional, el sexual, es decir algo que fundamentalmente no buscó ni deseó pero que finalmente, se vera presente en esta sociedad como un patrón obligado de conducta.

 

Y esos padres de familia que ayer no cumplieron con su rol hoy incorporados casi siempre a una comunidad masculina aparentemente “heterosexual “  porque muchos de ellos, en realidad no lo son, y ocultan su verdadera preferencia detrás de un matrimonio socialmente conveniente,  escudándose  tras una sociedad que insulta, ofende y degrada al menor o joven homosexual, atribuyéndole conductas morbosas, degradantes, y ofensivas y más aún haciéndole sentir diferente, anormal, defectuoso o algo semejante, cuando en realidad quien tuvo la responsabilidad de que el crecimiento del menor tuviera tropiezos fue precisamente el que ahora, unido a otros como él, lo denigra y ofende.

 

En el caso de la mujer sucede lo mismo porque una pequeña devaluada por una madre  la más de las veces nulificada, dependiente económica y emocionalmente de un hombre , muchas veces transfiere a su pequeña su propia devaluación y desprecio, minusvaluando su esfuerzo, capacidades y potencial.

Y esa pequeña que requiere a su vez de la identificación femenina porque al ser la madre una mujer como ella,  representa su modelo a seguir, vera su necesidad amorosa filial insatisfecha y más aun rechazada. Y si por algún motivo ante este panorama esta pequeña llega asufrir un abuso la primera figura familiar implicada será el padre, es decir el individuo que debería haberla protegido y amado , el ser que ella ubica como el rey de la casa y el modelo "legal o laboral" y ese ser es el que la conduce a una situación de abuso, de ofensa y de maltrato extremo.

 

Niños y niñas nacidos biológicamente hombres y mujeres, ( con cromosomas XX y XY además de una serie de caracteres primarios y secundarios propios a cada sexo ),  que después durante su crecimiento deben asumir roles que la mayor parte de las veces les serán impuestos y que prácticamente nunca eligieron o decidieron,( como es el caso del abuso sexual sea obligándolos a realizar sexo oral , o masturbación generalmente a  hombres, o bien siendo penetrados la mayor parte de las veces contra su voluntad o mediante engaños, seducción, violencia, etc) y que por ser a tan  temprana edad ( el abuso sexual entre los menores se da con frecuencia entre los 4 y los 8 años) , tuvieron que aceptar y asumir pensando que ellos o ellas mismas eran los responsables de un comportamiento “anormal” lo cual durante la infancia y adolescencia  los sumerge muchas veces en una serie de situaciones que les generan depresión,  tristeza, soledad y devaluación,  cuando no suicidio; porque les plantean  conductas que deben aceptar en pro de una adaptación a ese mismo medio y en pro de su propia tranquilidad, resignándose conforme el tiempo pasa a “aceptarse” como son, porque ello resulta necesario para su sobrevivencia, para finalmente aceptar que son diferentes según lo que muchas veces piensan, por un defecto de ellos, o por un “algo” no tangible que en ellos surgió y que frecuentemente los lleva a un comportamiento homo o bisexual, o en el caso de las mujeres posiblemente de tipo procaz o promiscuo, para finalmente con el tiempo aceptar la situación, adaptarse a ella, afrontando  situaciones a las cuales muchas veces no pueden libremente  aspirar como por ejemplo:  una familia heterosexual o una estabilidad emocional.

 

Ignorando o bien sin atreverse muchas veces a identificar que tal conducta no fue elegida, sino impuesta, que no fue una decisión, sino una consecuencia y que no es una alteración personal sino un conjunto de situaciones familiares y sociales las que influyeron para que su conducta sexual fuera definida, la mas de las veces sin su propia decisión inicial.

 

Y todo ello tendrá diversas consecuencias, porque tratando de superar una serie de circunstancias, decisiones o aceptaciones el y la joven pueden  incorporarse a adicciones que complican todo mas aún, como el alcoholismo, la drogadicción, la adicción al sexo, la promiscuidad, la pornografía, la asistencia a lugares de sexo anónimo etc, o sea ejerciendo conductas muchas veces lesivas a si mismos tras el afán de ocultar lo que les pasa, o bien de encontrar el afecto anhelado, o de superar la depresión y la soledad.

 

Finalmente el agresor acaba siendo doble o triple agresor y las mujeres y los niños ahora adultos, sus victimas permanentes.Y todo ello ocultando responsabilidades no solo individuales sino sociales, con marcos ideológicos, políticos y económicos acordes, en donde no es la victima la  que obtiene protección y la que constituye  el objeto de la ley y las acciones, sino al contrario es contra quien el aparato judicial, social, religioso y legal, hipócritamente acaba finalmente discriminándolos, etiquetándolos y criminalizándolos.

 

UN  “CONOCIDO Y OCULTO “ PEDERASTA :

 

Un ejemplo muy actual de todo ello es el caso de Marcial Maciel , un individuo  que es reconocido como pederasta por denuncias hechas por los lesionados y el cual presenta una imagen publica aparentemente durante años de “hombre intachable” tanto que es reconocido como el fundador  de dos instituciones de carácter religioso: el Regnum Christi y los Legionarios de Cristo y durante más de 20 años según las investigaciones realizadas por diversas personas se dedicó a tener una conducta sexualmente desviada. Las referencias sobre él, sin embargo -como en tantos otros casos  no mencionan como fue la vida de este sujeto durante su infancia, ignoramos su crecimiento infantil y  con ello su identificación paterna así como su iniciación sexual y si bien nada de lo que haya podido ocurrir puede justificar lo que este individuo hizo , si podría explicar  el comportamiento de un pederasta que, de acuerdo a lo señalado por diversos autores parece responder al marco social esperado en conductas como la que el tuvo.

 

En el caso Maciel podemos igualmente distinguir toda esa trama político económica alrededor del mismo y que hoy parecería haber sido completamente “ajena“ a la conducta nefasta, situación realmente insostenible, porque parte de la conducta de Maciel fue socialmente avalada y conocida, y a pesar de ello los organismos, personajes ,  y grupos que le  rodearon omitieron todo ello y de una manera que podría sugerir aprobación de la conducta, máxime dentro de un ámbito religioso ignoraron una serie de datos y prefirieron el silencio.

 

Esta conducta cómplice casi siempre existe alrededor del pederasta, desde el padre de familia que muchas veces  es respaldado por la madre sea por miedo, dependencia económica o amor patológico, hasta diversos grupos sociales de diversa índole que callan ante las tropelías que el pederasta comete, como podrían ser en las poblaciones rurales, las autoridades municipales , legales, religiosas, etc. como en el propio caso Maciel en el que a pesar de tener indicios de anomalías , los que le rodean  callan y otorgan. O bien en el ámbito artístico en donde con frecuencia se amparan este tipo de situaciones por intereses económicos de muchos.

 

Maciel es un claro ejemplo de este tipo de Pederastas, ministro católico,  casado, con hijos y además con antecedente de abuso de niños y niñas, pudiente, poderoso política y económicamente , al parecer protegido por diversas autoridades eclesiásticas con dinero y prestigio y sin embargo obscuro y abyecto,  lo más grave en el caso Maciel es que a pesar de existir una serie de pruebas fehacientes sobre su conducta oprobiosa, indecente y amoral una parte importante de la sociedad MUNDIAL incluyendo a personajes del mismo clero lo justificaron y siguen justificándolo, además de disculpar de una u otra forma su conducta, autorizarla de alguna manera y finalmente avalarla. Esa es la figura habitual del pederasta y esa es la figura más grave aún de las sociedades en las que vivimos y en donde el Pederasta se reproduce. Mientra que los niños, hoy adultos, violados por este sujeto han sido escarnecidos, criticados, ofendidos y descalificados además de sutilmente culpados, el pederasta ha pasado indemne ante todo ello, y mas aún se le ha considerado la “víctima“ del caso, a pesar de que uno de sus propios hijos relato el abuso cometido en el, por su propio padre. A propósito de Maciel mucho se sabe ya de su vida oprobiosa pero nada sobre su infancia, sobre la figura paterna que lo crío y la materna. Nada sobre su propio crecimiento.

Seguramente, como sucede en la mayoría de los casos se pensará que su vida infantil fue un paraíso, cuando probablemente fue un infierno en donde termino finalmente de quemarse.  

 

En casos así culpar al pederasta y destacarlo como el villano de la película parecería no ser lo mas atinado, porque el pederasta habitualmente no se yergue sólo y si bien podría actuar aislado, lo habitual es que una serie de personas y grupos se muevan alrededor del mismo protegiéndolo, favoreciendo su conducta o capitalizando lo que de ella resulte  directa o indirectamente, para finalmente acabar solapando sus tropelías

 

LAS CONSAGRADAS:  HIJAS SEPULTADAS EN VIDA.

 

El caso de las mujeres Consagradas de la orden de los Legionarios de Cristo nos ilustra igualmente sobre conductas reprobables en diversos ámbitos: se trata de mujeres, la mayoría de ellas adolescentes o jóvenes adultas a quienes los propios padres de familia, -padre y/o  madre- amparados aparentemente tras un fanatismo religioso ciego y hasta criminal, permiten que sus hijas sean sometidas a encierros lamentables, agresivos y cuasi enloquecedores con normas tan agresivas para la integridad mental y  emocional de la joven, que además de explotarla económicamente, la devalúan en lo moral, emocional y psicológicamente.

 

Y estas congregaciones no se ocultan, están ahí a los ojos de prácticamente todos, y lo peor, es que autoridades eclesiásticas, legales y civiles conocen sus atropellos  y nadie hace nada frente a ello porque aparentemente los padres de familia aceptan esta situación y, tornándose en dueños y amos de sus pobres hijas, las sepultan en vida, permitiendo que  otros individuos de orden aparentemente religiosa las exploten y esquilmen ante los ojos de  los  altos prelados religiosos, de la justicia y de toda una sociedad que cierra los ojos ante ello y permite tales atrocidades contra mujeres que acaban enajenadamente “amando” las conductas criminales de sus terrenales verdugos.

 

La pederastia , el abuso de menores,  y otras conductas lesivas a niños y niñas ( incluyendo púberes y adolescentes )  no podrían existir si no estuvieran avaladas por adultos que a su vez generalmente también las padecieron, que ahora las reproducen y casi siempre en forma mas intensa, tornando este panorama en un infierno para quien por primera vez se acerca al mismo .

Un pederasta no puede disculparse detrás de un pasado ignominioso infantil, pero sería fundamental entender ese pasado, identificar el mismo, definir las variables en cada caso para, como Sociedad, identificar el orígen real de conductas cada día más comunes y atroces , que no son espontáneas, que deben tener orígenes semejantes y ante los cuales la familia y la sociedad incluyendo dentro de ella al grupo médico, psicológico y criminológico en pleno, debería asumir gran responsabilidad, porque sólo a través del análisis concienzudo y objetivo pueden prevenirse conductas con tal grado de descomposición y agresión para las personas y en particular para las niñas y niños

 

EN RESUMEN :

 

Una sociedad que en lugar de identificar los orígenes de los problemas pretende sepultar , ocultar o disimular los mismos, criminalizando a sus victimas, descalificándolas y castigándolas para, sin embargo, a escondidas o en forma solapada, continuar generándolas y reproduciéndolas, una sociedad así no puede ser una sociedad sana ni política ni religiosa ni moralmente .

 

El pederasta requiere castigo penal,  porque es un adulto que atenta contra la salud y la integridad sexual de niños y niñas, pero también es un ser humano que si llega  a esos extremos muy posiblemente puede ser  porque una sociedad primero familiar y luego extrafamiliar se lo permitió, facilitó, amparo y aún fomento, en casos así el pederasta además del castigo que esa misma sociedad impone lo que requiere es un ámbito de estudio diferente , persiguiendo encontrar aquellas variables que tornen común el problema y los orígenes de las mismas por que sólo así podrán evitarse mas casos. 

 

Una serie de conductas objeto de discriminación , marginación y criminalización  como lo es la homosexualidad, como la conducta mas amplia y generalizada a nivel mundial en hombres y mujeres parecería ser  la punta del iceberg, es decir  lo que el mundo ve, critica, rechaza o cuestiona pero en realidad la base de ese iceberg es todo aquello que esta sociedad  fomenta, ampara, protege y  guarda dentro de la impunidad en especial en relación a niñas y niños de todo el mundo, incluyendo la pornografía, la corrupción de menores, las guerras y la orfandad que producen, la adopción y toda la corrupción alrededor de ella; el desamor, la violencia intrafamiliar, la falta de protección real al menor etc etc lo cual constituye en realidad la base permanente de los problemas conductuales mundiales, desde luego unidos a la comercialización del ser y en donde el trabajo ha dejado de representar la mercancía que deja plusvalías para  ahora representar el propio ser humano - mientras más desprotegido, - más  factible de comercializarse y tratarse como dicha mercancía.

 

Solo una sociedad dispuesta a identificar sus propias lacras y atacar las mismas donde ellas existan sea  en el ámbito religioso, político, económico, empresarial, o familiar, es una sociedad que podrá salvarse a si misma; una sociedad que persigue a través de sus instituciones religiosas, gubernamentales, culturales o informativas a la población homosexual, bisexual,  travesti, transexual etc. no tanto por el acto cometido cuando el mismo ha transgredido la ley  - como sucede siempre en el caso del pederasta - sino por el simple hecho de ser lo que són,  favoreciendo en unos casos la agresión, en otros respaldándola y aún promoviéndola, mientras que en muchos más se erige en juez, condenando sin siquiera analizar las variables y los elementos que contribuyeron a ello,  es una sociedad intolerante, pero sobre todo hipócrita porque no reconoce que ella es la única que produce y reproduce las formas de comportamiento que prevalecen en su seno.

 

 

BIBLIOGRAFIA.

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  2. Glaser, D. y Frosh, S. Abuso sexual de Niños, Paidós, Buenos Aires, 1997.

  3. Perrone, N. y Nannini,M. Violencia y Abusos Sexuales en la Familia. Un abordaje sistémico y comunicacional. Paidós, Buenos Aires, 2003.

  4. Zoldbrod, A.P. Sexo Inteligente. Como nuestra infancia marca nuestra vida sexual adulta. Paidós, Buenos Aires, 2000.

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