EL ANTES, DURANTE Y DESPÚES DE LA INFECCIÓN VIH/SIDA.

DRA MA DE LA PAZ MIRELES VIEYRA.  PROFIN VIH A.C. 

La búsqueda se torna difícil, las contradicciones surgen en muchos lados, mientras unos afirman algo, otros lo niegan y al final él o la paciente quedan suspendidos en sus inquietudes o bien sumergidos dentro de una gran ansiedad.

Cuando el diagnóstico de la infección VIH/SIDA llega a una persona, por primera vez, múltiples preguntas, inquietudes y sobresaltos surgen.

 

El o la paciente se preguntan de inicio casi siempre ¿Por qué yo ?, poco después se recriminan a sí mismos (as) ¿porqué no lo evité?, o bien¿porqué no me detuve? o tal vez: ¿porque lo hice?

A continuación, surge la pregunta : ¿Qué haré? ¿A quién se lo digo? ¿Cómo afrontaré esto ? En qué momento estaré ? ¿Cuánto me quedará de vida ? ¿Sufriré?

Muchas veces quien lo padece va encontrando respuestas a sus preguntas de diversa manera y en diferente tiempo, a veces pronto, a veces tardías; en ocasiones en forma adecuada,

en otras incompleta.

A veces las respuestas no aclaran dudas, las complican, o las prolongan.

Ello lleva a algunas personas a decidir, vivir “lo poco que Dios les dé de vida “; lo que implica : consumir los días esperando la espada de Damocles que seguramente un día cortará su cabeza; o bien, aprenden a disfrutar los momentos que restan, pero muchas veces la ansiedad y el temor son más fuertes que la esperanza y la conformidad.

En otras ocasiones, la alegría previa al diagnóstico nunca regresa, el enfermo decide casi enclaustrarse, o someterse a la espera de la muerte que no sabe bien a bien, ni cuando, ni como llegará; en veces decide vivir la vida, de la misma manera que antes lo hacía, sin cambiar su rumbo: “si todos moriremos, para que cambiar", agotando los días y ahogando muchas veces en alcohol, en diversiones o en sexo, la ansiedad generada.

Otros pacientes encuentran en la infección VIH el camino para aprender a vivir, de tal manera que el impacto - por diversos motivos - del diagnóstico inicial, puede someterlos a un serio cuestionamiento sobre sí mismos (as), - así como sobre quienes les rodean no solo en la actualidad sino desde pequeños - , sus acciones, su conducta, su presente y su futuro.

 

Contrario a lo que se esperaría un buen número de ellos y ellas refieren, pasado un tiempo qué: “ a través de la infección VIH, aprendí a vivir” ; o bien “ gracias al VIH hoy soy otra persona” , algunos más “doy gracias a Dios por esta experiencia, porque gracias a ella he aprendido a disfrutar la vida y a mí mismo (a)“. 

En 23 años de experiencia con pacientes afectados por la Infección VIH/SIDA , de todas las clases sociales, de todas las preferencias sexuales, abstemios o alcohólicos, hombres en su mayoría, pero también mujeres, expuestos al VIH básicamente por la vía sexual, pero también por la vía sanguínea, hemos aprendido a conocer no sólo la infección en su momento y su daño, sino todo lo relacionado con ella.

Y hoy, podemos afirmar que la infección VIH siempre tiene un ANTES , inadvertido para la mayoría, pero fundamental en el riesgo para tenerla, lo cual va a influir fuertemente en la forma cómo se afronta el diagnóstico en el presente.

No se adquiere el VIH prácticamente NUNCA por accidente.... En los inicios de la epidemia cuando la sangre infectada se obtenía en los centros de compra venta de sangre, muchas veces, a costa del manejo inadecuado que el centro de acopio y de usura realizaba y en contra de los pacientes que llegaban a vender su sangre y derivados, unos ya infectados, y otros sanos, en los cuales se favoreció en esos Centros , que se infectaran por el uso de material no desechable y ya contaminado, es posible que el accidente pudiera darse, pero aun así, resultaba difícil, porque las personas no se infectaron por accidente, sino porque el Centro tenía malas prácticas de esterilización relacionadas con la corrupción y la codicia comercial, lo que condicionó la infección de personas y de derivados sanguíneos y no por accidente.

Cuando quien requería sangre recibió una transfusión contaminada, desde luego, pudo haber existido el accidente, pero, en diversas ocasiones los hospitales que se surtían de Centros con bajos niveles de calidad lo hacían para economizar gastos y las personas que acudían a dichos centros, - muchos de ellos públicos, - lo hacían porque carecían de recursos y se exponían a maniobras con menores estándares de supervisión; por lo tanto, el accidente en realidad, se supeditaba a costos, calidad y accesibilidad, por lo tanto más que accidente, había una serie de condicionantes eslabonadas, que favorecían a unos y perjudicaban a otros, visto ello a la luz de un análisis socioeconómico y no solo médico.

Tal vez. las personas que padecían en ese época hemofilia, ( relacionada con una alteración genética hereditaria ) sí llegaron a contraer el VIH por accidente, al requerir transfusión de derivados sanguíneos que iban ya contaminados y que se ignoraba que lo estaban, porque el procedimiento que en ese entonces prevalecía no sometía los productos a una técnica donde la infección viral pudiera ser evitada y ello fue algo que la epidemia cambio, favoreciendo procedimientos diferentes y adecuados, y aun en este caso el “accidente” podría explicarse por uso de técnicas “ahorrativas” de recursos para quienes esto beneficiaba y que hasta entonces no se habían evaluado.

En general podemos afirmar que en todos aquellos que hoy y ayer se infectaron casi siempre existió un ANTES, que los llevó a la exposición...

Dentro de ellos estarían, a veces en unos, en ocasiones en otros :

  Una homosexualidad escondida para que la familia o la pareja femenina no se entere.

  Encuentros furtivos por las APPs mediante internet que favorecen la promiscuidad y el anonimato.

  Conducta SEXUAL ( homo o bisexual masculina ) que esta íntimamente relacionada con la ingesta abundante de alcohol, a costa del cual se pueden mantener relaciones sexuales que tal vez conscientemente podrían ser mas difíciles de aceptar, pero que el alcohol inhibe la culpa y favorece el deseo.

  Abusos sexuales infantiles ocultos que nunca se confesaron pero que dañaron fuertemente la autoestima o el equilibrio emocional.

  Maltrato infantil o abandono de pequeños que dejaron heridas emocionales severas o devaluación personal.

  Consumo de drogas que muchas veces se realiza para crear un mundo de fantasía ante un mundo real, frustrante, que genera soledad o maltrato y que quien las consume busca pagar con su cuerpo y su salud, su propia baja autoestima y depresión.

  Alejamiento , maltrato, abandono, denostación, ofensas y/o violencia, por parte de un padre rígido, negligente, violento, las más de las veces, que abandona por meses o años a la familia, o bien, ausente en su afecto en forma permanente y casi siempre alcoholizado, que daña a la madre y a otros miembros de la familia de manera física mientras que a  los restantes, los agrede de modo emocional y/o psicológico;  ante el cual, el rechazo infantil sufrido frente a la conducta agresiva, ofensiva o irresponsable del padre, casi siempre, pero a veces también de la madre o de ambos , puede acompañarse de rencor y aun de odio por parte de los pequeños, chocando contra la necesidad imperiosa del amor y reconocimiento paterno que todos los hijos hombres o mujeres requieren, surgiendo problemas de amor/odio, culpa/necesidad etc que afectan, ya de grandes, al hombre o mujer, que los padeció.

  En ocasiones, la figura clave no es el padre, sino la madre, a veces, por ser una mujer que fue rechazada desde su infancia y ya adulta busca precisamente imágenes masculinas semejantes a las que ocasionaron su daño infantil, eligiendo parejas que repiten patrones negativos ya aprendidos, perpetuando la violencia y el rechazo, de tal manera que cuando las hijas o hijos nacen, vierte hacia ellos su impotencia, a veces cargada de violencia sea física o emocional.

  O bien madres que pudieron acceder al alcohol sea por sí mismas y sus vivencias infantiles o porque esa dependencia emocional las lleva a convivir con hombres que las inducen al vicio o, simplemente, porque desde adolescentes encuentran en el alcohol, escapes diversos y después, cuando las hijas nacen, el rechazo hacia ellas es tan brutal como el que sintieron ellas mismas en su infancia, y si se trata de hijos, la dependencia emocional hacia ellos puede expresar el molde hacia la figura masculina de la cual dependen emocional y psicológicamente, atando al hijo a si mismas como substitutos del hombre que se fue o, a veces, proyectando hacia los pequeños el rechazo que el ausente le dejo.

Los motivos pueden ser múltiples, pero todos relacionados con ese ANTES, el cual generalmente no esta ligado con la persona en sí, ni con sus actos de hoy, sino con los que padecieron de pequeños a costa de quienes les rodeaban, que muchas veces implica a toda una familia de hermanos, tíos, tías , primos y hasta abuelos y abuelas, hundidos en el alcoholismo, la violencia y/o el abuso. Lo cual genera moldes de vida y de conducta dañinos al desarrollo personal.

Por lo tanto, cuando el VIH llega, parecería que lo hace por accidente, que fue porque “con esa pareja no se uso condón” etc... y el afectado empieza a recordar: “si es cierto, debí usarlo, pero lo olvide”, o “no quise hacerlo”, o “ me lo pidió y dije no”, o “estaba alcoholizado, o drogado, o inconsciente”, etc etc , el caso es que casi nunca se trata de un accidente o un inesperado, habitualmente existen situaciones que fueron deliberadas pero, pudieron no ser aceptadas o reconocidas, porque quien las realiza, no desea, la mayoría de las veces, aceptarlas o identificarlas.

Ese ANTES ES EL QUE LA MAYORIA DE LA ATENCION MEDICA IGNORA, O NO DESEA AVERIGUAR; da por echo que el problema empezó cuando la persona se expuso a una relación sexual riesgosa, máxime si es homosexual, porque entonces el profesional, repitiendo moldes moralistas equívocos concluye qué, quien está infectado es homosexual por gusto o porque así lo decidió , para con ello no meterse en terrenos que considera peligrosos, amparándose en la ceguera profesional para dar soluciones exclusivamente medicamentosas, cuando evidentemente, las mismas, resultarán insuficientes ante la problemática global.

Porque una cosa es disminuir la Carga Viral y otra muy diferente favorecer un buen curso de la infección con excelente pronóstico para quien la padece , así como una atención especial hacia la persona afectada.

Al respecto, y de acuerdo a estadísticas nacionales y extranjeras, pacientes con VIH/ SIDA reciben el tratamiento antiretroviral en diversos lugares de atención, sean del primer o tercer mundo, pero un alto número de ellos y ellas abandonan el tratamiento, al cabo de unos años o bien, inician la toma irregular del medicamento o, es posible continúen alcoholizándose y/o drogándose durante días , meses o años ; otros y otras tal vez se expongan al sexo adictivo, o sin protección etc. etc ...

Resulta evidente que en el siglo XXI la infección VIH puede detenerse, y que lo más común ahora es que se pueda alcanzar el estado indetectable en sangre periférica pero, difícilmente esta siendo atacado en reservorios del organismo, o bien pueden existir  re infecciones desapercibidas, o resistencias al tratamiento no detectadas etc.

Ante esta situación algunos pueden pensar... “no importa , dado que ya se están estudiando los reservorios y saldrán medicamentos que los acaben “ o bien “ pronto saldrá la vacuna” etc. etc.

 

Da lo mismo, con o sin vacuna; con o sin mejores tratamientos, si la persona no resuelve su problemática personal, hoy puede ser el VIH, mañana será la hepatitis C, en otras el cáncer rectal, o bucal, etc etc.. O sea, los riesgos siempre surgirán, la vida siempre puede estar llena de inconformidad, daños, dolor y problemas, pero también cada uno puede ser dueño de su destino y cambiar su rumbo, esto parecería más exitoso que, a veces, los medicamentos, pero no basta; ante el VIH como ante otras enfermedades, la terapéutica resulta esencial, pero NO SOLA, SINO ACOMPAÑADA DE UN AJUSTE EN LA CONDUCTA Y ELLO NO IMPLICA CAMBIO DE PREFERENCIA SEXUAL, PERO SI SE REQUIERE ejercer la preferencia sexual que sea, con responsabilidad y sin exposiciones que se saben riesgosas.

Por lo tanto el ANTES, RESULTA FUNDAMENTAL PARA ASEGURAR UN: DESPUÉS DEL DIAGNOSTICO, EXITOSO Y PERDURABLE.

Si los médicos por un lado, y los pacientes por otro, aprendemos a reconocer que el hoy es un continuum del ayer, y que muchas veces determina un futuro, entonces es posible que el éxito en el tratamiento y la atención, sean más consistentes.

Porque no solo es atender la infección VIH , es que la persona tome consciencia de su propia conducta y el motivo de ella, porque casi siempre se trata de actitudes que tienen explicación y conocerlas permite, finalmente, combatirlas.

Como consecuencia, se estará en camino de un restablecimiento persistente de la salud física y emocional; tampoco se trata de identificar “culpables” sino de entender que muchas veces la persona se culpa de actos o decisiones que NO LE CORRESPONDIAN A EL O ELLA, sea por edad, o por no tener decisión en ello o simplemente por no haber sido actor sino sólo espectador; sin opción a decidir. Reconocer esto puede resultar fundamental para valorar situaciones que siempre tienen un porque, pero muchas veces el mismo no esta relacionado con ese presente vivido, sino con un pasado que quien las padeció ignora o no desea darle mayor importancia.

Igualmente no se persigue evitar placeres o sembrar mojigaterías, NO. Simplemente favorecer que la persona conozca sus riesgos, sus consecuencias y sepa enfrentarlos, favoreciendo SU NO EXPOSICION, SEA ELIMINANDOLA O INTERPONIENDO MEDIDAS DE PROTECCION Y DETECCION OPORTUNAS.

La infección VIH en el curso de 30 años, ha demostrado ser una infección  compleja y persistente, por lo tanto las acciones deben ser semejantes: profundas, inteligentes y encaminadas a un pronóstico integral , no solo a una prescripción medicamentosa, porque la misma es, desde luego, necesaria y efectiva para la enfermedad, pero no para la vida y salud personal.

Ante ello no basta con un antiretroviral, sino con un atención integral que aborde el ayer, el hoy y el mañana.

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