¿Debe considerarse al SIDA actualmente como etapa final?

Dra. Ma. de la Paz Mireles Vieyra

Profesionales frente a la Infección VIH/SIDA

email: profinvih@prodigy.net.mx

 

Conforme se conoce más profundamente la infección VIH se han ido modificando las etapas clínicas por las cuales el proceso atraviesa, así como  el entendimiento de las mismas.

 

Hasta el momento, lo que podemos señalar como más exacto, es que la infección VIH cursa con una parte aguda y otra crónica.

 

Cuando el virus VIH entra por primera vez al organismo dependerá en mucho de la cantidad de partículas virales que ingresen para que la persona tenga o no manifestaciones clínicas y aún cuando por ahora no es posible  definir  la cantidad viral requerida para iniciar la infección,  podemos mencionar que  en una gota de sangre es factible -por el tamaño que el virus tiene- que existan desde una partícula hasta 500, 000 o más de ellas.

 

Desde los primeros años en que el VIH fue definido como causa de la infección, se asoció la presencia de molestias iniciales con un ingreso elevado de partículas virales, surgiendo el concepto de INFECCION AGUDA, sin embargo es importante tomar en cuenta que de 10 personas que inician la infección probablemente 5 o 6 no presenten ningún síntoma y el resto sí.

El hecho de que alguien no refiera molestia alguna, aún cuando el virus se encuentre ya dentro del organismo, no implica que dicha persona esté siendo capaz de rechazar al virus, tampoco el que la persona deje de enfermar en un futuro.

Lo único que podríamos afirmar es que la cantidad inicial de virus que ha penetrado no ha roto el equilibrio inmune que las personas tienen y por ello “aparentemente “ el afectado puede continuar su vida sin ninguna percepción del daño.

Tampoco implica que al existir posiblemente menor cantidad

de virus una persona sea incapaz de infectar a otra, dado que,

hasta  la actualidad, no conocemos con precisión cuanto virus

debe tener una persona para infectarse, tampoco con cuanto virus logra llevarse a cabo la transmisión; ni que cantidad se requiere para presentar síntomas al inicio, sin embargo, en teoría bastaría un sólo virus para que el mecanismo de reproducción se iniciara si tomamos en cuenta lo que el reconocido virólogo: David Ho, menciona, y el cual afirma que diariamente una persona puede generar alrededor de 100 millones de virus,  -sin precisar Ho ni ningún otro investigador, hasta ahora, la cantidad inicial requerida para conseguir la infección-.

 

Por otra parte, se dispone de escasa información en cuanto la respuesta que las personas podrían tener ante una determinada cantidad de virus considerando que, además de la cantidad, importa tomar en cuenta la virulencia del virus es decir su capacidad de invasión y de daño. Tampoco se sabe mucho en cuanto el tiempo que consumirá el virus antes de expresar su máximo daño, considerando el número de partículas virales iniciales, lo cual  seguramente determina la velocidad y características del daño por venir.

 

Hasta ahora se acepta que el periodo de latencia es decir, el tiempo que el virus consume una vez que ya ha ingresado al organismo para producir su máxima expresión de daño, es de alrededor de 8 años, es decir que durante todo ese tiempo la persona permanecería sin molestias o datos físicos evidentes de daño, sin embargo, en la experiencia con enfermos y de acuerdo a diversos reportes, todo indica que con cargas virales elevadas la persona puede evolucionar a SIDA en periodos más cortos y presentar signos y síntomas aún antes de los 5 años.

 

Con base en lo hasta hoy conocido puede afirmarse que personas que por primera vez se exponen al virus pero adquieren cargas especialmente elevadas (cientos de miles y aún millones de virus) pueden  presentar un cuadro agudo inicial muy aparatoso  tanto, que la imagen inicial da la impresión de un aparente SIDA, debido a que existen severos datos clínicos de inicio.

 

Al respecto no es frecuente que se tome en cuenta el que la circulación viral ha cambiado con los años, de tal manera que, en teoría, es posible que al inicio de la epidemia las personas pudieran haber tenido cargas virales de varios miles, sin embargo en la actualidad tenemos la impresión de que las cifras predominantes pueden ser mucho más elevadas, por lo tanto, muchas de las conclusiones hasta hoy realizadas, lo han sido en función de cargas virales más bajas, por lo cual los conceptos podrían alterarse conforme los años pasan y la exposición a elevadas cantidades de virus podrían alterar algunas afirmaciones hasta hoy vigentes. Por ejemplo, hace aproximadamente 15 años (1995 -2000) era frecuente que, en nuestra experiencia encontráramos pacientes con cargas virales iniciales de 30,000 a 350 mil por ml. (mililitro), en promedio, sin embargo en los últimos diez años hemos identificado pacientes con cargas virales que sobrepasan los 5, 10 y hasta 15 millones de virus por ml.

 

En relación con lo anterior importa destacar que existen datos en el mundo para confirmar que una sola exposición riesgosa  -en particular un coito anal sin protección con una persona ya infectada- puede bastar para que alguien resulte infectado, sin embargo hasta hoy, no podemos conocer o definir si la persona enfrenta mayor riesgo ante una exposición sexual en la que el infectado tiene 10 mil virus por ml. o ante 100,000 o un millón por ml. Aun cuando, de entrada, lo lógico sería considerar que a mayor exposición viral mayor riesgo de adquirirlo.

 

El hecho de exponernos teóricamente a un sólo virus debe ser considerado en sí un riesgo, ¿porqué motivo? por el particular ciclo de vida que el virus tiene y el daño ocasionado a nivel del material genético celular, incorporándose al mismo y favoreciendo que la reproducción viral sea ilimitada y continua.

 

Por lo tanto para ser infectado o infectar a alguien en teoría basta una baja cantidad de virus VIH -posiblemente menos de 100 partículas por ml.- para adquirir la infección.

 

En cuanto a la evolución que la persona tenga, mientras mayor sea la cantidad de virus existente en su organismo, mayor la posibilidad de evolución acelerada.

 

Al respecto importa destacar algo muy relevante, el virus VIH no circula únicamente en la sangre; el virus penetra en todas las células del llamado sistema retículo endotelial y ello implica  los monocitos, los macrófagos, los linfocitos, pero además el bazo, el hígado, los ganglios… El virus puede también ser localizado en el encéfalo y aun en el riñón, es decir, cuando una persona tiene virus circulando en su sangre seguramente varios -si no es que todos- de sus órganos están ya con virus.

 

La cuestión es que hasta ahora, en el control del paciente, utilizamos sólo la técnica relacionada con la búsqueda de virus en sangre y a partir de que la carga viral se torna indetectable, hablamos de control.

 

Es decir, partimos de una carga viral detectable en sangre y la cual se reporta en cuanto a número de partículas virales por ml. o sea por cada 20 gotas de sangre, persiguiéndose  -mediante la terapéutica antiviral- lograr que la carga viral se torne INDETECTABLE, y ello ¿qué significa?  que en esa sangre ya no se logran encontrar partículas virales por arriba del nivel de detección que el estudio practicado tenga, es decir si por ejemplo la técnica  detecta de 400 virus hacia arriba un paciente con 399  se dirá que está indetectable, aun cuando siga teniendo virus pero en cantidades tan bajas que la técnica empleada no lo detecta.

 

En otras ocasiones con estudios más modernos o avanzados, se es capaz de detectar hasta 20 partículas virales por ml. Si hay supongamos 19 la técnica igualmente no los detectara y se reportara indetectable pero ello no implica que el  paciente no tenga virus en su cuerpo,  lo único que implica es que en su sangre el virus ya no esta circulando en cantidades mayores de las que son factibles detectar.

 

Una persona puede resultar con virus indetectable en sangre y no por ello debe pensar que en el resto del organismo ya no tiene virus porque no es así, pudiera ser y ello es casi siempre lo más probable, que continúe teniendo virus en órganos como el hígado, los ganglios etc. Y ello implica que estos representarán los llamados reservorios del virus, es decir los sitios donde el virus se albergará permanentemente, por ello la suspensión del tratamiento representa un hecho trascendental, dado que una vez que se suspende el mismo, rápidamente los órganos que mantienen una cantidad equis de virus la vertirán en sangre y se facilitará la mayor reproducción del mismo reiniciándose la entrada de grandes cantidades del virus en sangre circulante y esto ultimo representa la posibilidad inminente de evolucionar a SIDA.

Por todo lo anterior el SIDA  NO PUEDE SER CONSIDERADO EN ESTE MOMENTO COMO UNA etapa FINAL considerando que el SIDA IMPLICA ALTA CARGA VIRAL Y CIRCULACIÓN SANGUÍNEA de virus y en estos momentos la posibilidad de revertir el proceso y eliminar el virus circulante esta presente y con ello la posibilidad de rescatar al paciente de este episodio crítico.

 

Con la extraordinaria terapéutica existente puede eliminarse ya al virus circulante a niveles casi completos favoreciendo ello la recuperación celular perdida, lo cual  permite al paciente salir del SIDA, pero sólo en forma temporal porque no se trata de curación sino de control. Y ello es así porque en los diversos órganos, continuará activo y presente el virus en cantidades diversas por lo tanto el paciente puede nuevamente recaer, ante situaciones como: La suspensión del tratamiento, la toma inadecuada del mismo, el  ingreso de mayor cantidad de virus por nueva exposición al riesgo sin protección, o bien la ingesta de alcohol o drogas que mermen la capacidad general de respuesta etc. favoreciendo todo ello que el virus reingrese en nuevas cantidades con la consecuente recaída en un episodio crítico o SIDA.

Como consecuencia de lo señalado podemos concluir que el SIDA no es sino el desequilibrio franco entre la reserva celular y la presencia viral, cuando el virus se incrementa, la destrucción celular se dará en niveles más y más intensos, si disminuimos la circulación viral, disminuiremos la destrucción celular y con ello se repondrán células perdidas, por lo menos en el aspecto cuantitativo dado que en el cualitativo aún esta por decidirse hasta qué punto la calidad de las células puede restituirse del todo sin pérdidas significativas, de tal manera que ante la destrucción de la defensa celular, las enfermedades oportunistas aparecerán y ello implicará la presencia del SIDA pero, por fortuna a partir de 1996 con el ingreso de potentes antivirales, es factible salir de esta etapa; desde luego  no se trata de que el paciente pruebe cuantas veces puede salir del SIDA sino de que una vez que lo logre se proponga no regresar a ello y para lograrlo lo que se requiere es: TENER APEGO, autocuidado y eliminar sus riesgos de exposición.

 

Conclusiones en relación a lo expuesto:

 

1. El virus VIH entra al organismo y circula en sangre (dentro de diversas células) persistiendo  en diferentes órganos.

 

2. El tratamiento disponible permite eliminar al virus circulante o disminuirlo a niveles mínimos detectables,  lo cual favorece la recuperación celular.

 

3. No existe cura porque el virus puede prácticamente desaparecer de la circulación sanguínea pero existen órganos que se mantienen con la infección constituyendo los reservorios del mismo.

 

4. El paciente puede salir del SIDA porque con el tratamiento antiviral disminuye notablemente la cantidad de virus circulante sin embargo, esta situación sólo podrá mantenerse en la medida en que el tratamiento no se interrumpa y se administre en forma, cantidad y combinación adecuada.

 

5. Las recaídas pueden existir, pero no son espontáneas sino favorecidas por el ingreso de más virus, el abandono o la inadecuada toma de medicamentos; el alcoholismo, la drogadicción o cualquier elemento que deteriore el estado general  favorecerá la recaída y dificultará  el auto-cuidado.

 

6. La posibilidad real de poder permanecer sin SIDA a pesar de tener el Virus VIH es posible pero depende del APEGO EXISTENTE EN CUANTO el control y el tratamiento.

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