¿Ahogando el VIH en el alcohol?

Dra. Ma de la Paz Mireles Vieyra

Profesionales frente a la Infección VIH/SIDA

Conforme el tiempo pasa y atendemos más pacientes con la infección VIH/SIDA encontramos cada día mayores antecedentes que unen a muchas de estas personas – si no es que a casi todas – en diferentes momentos de su vida con una exposición riesgosa: EL ALCOHOL.

 

Y tanto, que esta podría denominarse con razón: la verdadera PANDEMIA, la que sin duda, ocasiona los más graves daños en el Universo a través de su inconmensurable extensión y su elevada penetración: el alcoholismo…

 

No existe un agente más destructor y más lesivo que el alcoholismo y desgraciadamente nuestro mundo no lo vé así.

 

El consumo de alcohol a niveles extraordinarios en todo el orbe, en todas las edades, ingerido por hombres y mujeres está acabando literalmente con lo que queda de la humanidad

 

No son ya las guerras (mismas que hasta ahora tenían el record de muertes y daños) las que mas han devastado a los pueblos, ni siquiera las enfermedades como la diabetes, el cáncer o el propio VIH/SIDA las más dañinas, sino el alcohol, la droga lícita, la que llega a todas las mesas, la que se vende en cualquier lado, la que se sirve “inocentemente” en cualquier reunión y fiesta.

 

Y ante la cual no se hace nada en contra y todo en pro.

 

Quienes atienden diversas consecuencias del alcoholismo tal vez se pregunten al igual que nosotros lo hacemos: ¿Quién puede parar esta devastación? ¿Quién puede evitar tal grado de destrucción autorizada?

 

Si hoy, por el contrario, lo que parece pretenderse es legalizar también las drogas, como ayer se hizo con el alcohol, porque según se decía, era posible controlarlo (!) resulta obvio que el llamado comercio “legal” está completamente fuera de control y las estadísticas mundiales lo demuestran.

 

Sólo quienes vemos la destrucción diaria que el alcohol produce y escuchamos las historias sobrecogedoras que ello genera, podemos tal vez valorar los daños que produce, por ejemplo:

 

“ Mi padre murió de cirrosis , cuando sucedió mi madre que hasta entonces no tomaba empezó a hacerlo y cayó en un alcoholismo intenso, yo como único hijo quedaba solo con ella, sin saber qué hacer cuando ella permanecía casi inconsciente; el miedo me inundaba y poco a poco aunque lo odiaba tomé también el licor y vi que con él podía soportar tanto dolor; pero todo fue peor, mi madre murió. Hoy estoy solo, con VIH y además no sé que hacer.”

O bien : “Mi padre llegaba alcoholizado todas las noches, escucharlo llegar se transformaba en un continuo terror, dado que sabíamos perfectamente lo que pasaría después… nos levantaría a todos, nos sacaría a la calle, como estuviéramos, golpearía a mi madre; después el llanto , los gritos, los vecinos tratando de apoyarnos y así noche tras noche. Una de mis hermanas es autista, otro es drogadicto, yo tengo VIH, un hermano es ex-alcohólico“.

 

Madres y padres alcoholizados, hijos alcoholizados, niños y niñas sometidos diariamente al horror que el alcohol genera, a la escena donde un hombre iracundo golpea hasta dejar inconsciente a una madre o bien, una madre alcoholizada insulta y agrede a sus hijos, escenas así, en todas las clases sociales, en todos los confines del mundo.

 

¿Por qué escribir sobre ello?

 

Porque requerimos identificar al alcohol en todos los ámbitos como el PEOR ENEMIGO y no verlo a la luz que el comercio , las empresas y la publicidad lo quieren poner: como el “amigo simpático”, como el “relajante saludable”, como “el calmante que nos ayuda en la soledad “, como el “divertido solaz”… NO.

 

El alcohol es, en primer lugar el comercio fundamental de unos cuantos y la destrucción de miles de millones, porque en ellos están incluidos no sólo los que lo consumen sino todos aquellos que son víctimas del mismo: familias deshechas, violentadas, maltratadas, a veces asesinadas, abusadas; accidentes, homicidios, enfermedades, incluidos los abusos mundiales de mucha gente poderosa y otros muchos, que sueñan con serlo, hechos a la sombra del alcohol y la ambición.

 

EL ALCOHOL Y EL VIH CUANDO AUN NO LLEGA…

 

Muchas personas utilizan el alcohol para iniciarse en la vida sexual que tantos problemas les genera, es decir, en sostener relaciones amorosas con personas de su mismo sexo, venciendo así toda una serie de barreras sociales e individuales y para ello“el alcohol les permite socializar…” pero, en realidad, lo que muchas veces se busca es liberar estas barreras que, posiblemente, de otra manera sería difícil vencer por lo menos en esa edad o momento.

 

En ocasiones, el alcohol sirve a otras personas para olvidar episodios difíciles de su niñez relacionados con el maltrato infantil, casi siempre a costa de sus propios padres y en ello la figura materna puede estar muchas veces – contrario a lo que se piensa – implicada, dado que el padre alcoholizado hace centro de su furia frecuentemente a la madre, pero ésta última vierte su frustración y rabia contenida muchas veces en los pequeños, expresándola de diversas maneras por ejemplo: a través de golpes por motivos nímios o bien imponiendo castigos irracionales o teniendo gestos o palabras hirientes etc. Todo lo cual daña de manera intensa la autoimágen y la valoración del o de la pequeña…“cuando mi madre peleaba con mi padre a mí me dejaba sin comer porque yo me parecía mucho a él y ella me culpaba de lo que él hacía… “

 

El abuso sexual en edades tempranas a expensa casi siempre de familiares, es otro incitador secreto del alcoholismo en muchas personas y, contrario a lo que se pensaría, el abuso en sí pudiera no provocarlo, sino qué, debido a que el niño o la niña abusados afrontan muchas veces dentro de sí el temor de que ellos mismos “facilitaron el acto “ , o bien porque piensan que “por su culpa se generó el mismo”, dado que el violador o abusador “adivinó quienes eran ellos”, de tal manera que al no comprender porque se dio algo así terminan por adoptar culpas que no les corresponden y con ellas a cuestas transcurren su vida, de tal manera que a veces sólo cuando se alcoholizan pueden descargar los sentimientos que todo ello les genera .

 

En realidad el alcohol no es ningún facilitador en estas situaciones ni ningún apoyador, mucho menos un solucionador; el alcohol simple y sencillamente es un recurso falso al cual se recurre porque no hay otra opción cercana que ofrezca opciones adecuadas, a veces ni siquiera unos oídos que quieran escuchar.

 

En nuestro mundo el problema en muchas familias con padres incompetentes, improvisados, ignorantes o simplemente impreparados es mundial, y tán antiguo como la historia pero, ante el mismo, ninguna solución se ha dado que sea hasta hoy realmente efectiva y persistente.

 

Parece ser que en ningún lugar del mundo se tiene como propósito específico preparar a hombres y mujeres para… si el caso procede… ser padres…. Ni siquiera se cuenta con parvularios para padres… mucho menos se extiende un certificado de primaria relacionado a ello.

 

Nadie, en cualquier confín del mundo, parece tener un documento señalando que tiene capacidades para atender y criar a un menor de edad que él o ella hayan procreado. Aun cuando para toda actividad del ser humano existe la posibilidad de lograr maestrías y doctorados y alcanzar grados de máxima calidad, la única labor más importante del planeta: la de criar a un hijo o una hija carece de toda preparación formal y nadie requiere

autorización para ejercer el derecho de echar a perder una vida humana.

 

Se da por hecho que ser padre o madre resulta algo elemental y que se nace sabiendo o bien que sobre la marcha se aprende, pero resulta obvio que la humanidad puede evidenciar porque lo ha padecido durante más de 4000 siglos, que este tipo de errores son repetitivos, persistentes y mundiales.

 

Al respecto, el argumento más enarbolado es que : “el amor enseña…” no lo dudaríamos, pero en aras del amor también se cometen errores y muchos. Criar a un niño o a una niña representa la labor más importante y difícil porque las consecuencias son siempre tangibles y demostrables a corto mediano y largo plazo con efectos trascendentales.

 

Y en ese criar a un menor la escuela, las buenas costumbres, la educación etc pierden importancia frente algo fundamental y casi siempre poco entendido o muchas veces relegado: la convivencia afectiva y amorosa con los niño por parte de la madre y del padre.

 

En relación específicamente a este último, su papel de proveedor parece serle cómodo y menos comprometedor y por ello posiblemente no hay cambios ostensibles al respecto.

Pareciera que día con día este rol representa el fundamental para un padre, a juzgar por la cantidad de hogares sin esta figura paterna y por la facilidad con que el hombre procrea hijos, los abandona y por la escasa responsabilidad que para él representa la convivencia con el menor niño y/o niña.

 

Las mujeres tratan de suplantar esta ausencia señalando que ellas pueden ser padres y madres y que no requieren a los hombres más que para el momento de la fecundación; equivocan la autosuficiencia económica con la emocional, ellas pueden superar un desencuentro pero el problema es como afecta el mismo, a sus hijos.

 

Máxime cuando el hogar se llena de figuras compensatorias, es decir, de nuevos padres y nuevas madres que llegan a casa como si de un lugar para huéspedes se tratara y en donde lo que se persigue es que todos celebren juntos unas navidades o una boda para poder considerar que son “familias integradas”.

 

La humanidad tendrá que valorar esto en unos años mas cuando las consecuencias de estas modalidades hagan mella en múltiples hogares y las repercusiones se puedan medir.

 

Mientras tanto, cabe destacar que la figura paterna resulta esencial en el crecimiento de un niño. Tan esencial que el padre puede representar un elemento básico para favorecer la preferencia heterosexual de su hijo, sin embargo, si el padre está ausente, lejano, abandona al menor, lo aleja , lo humilla o lo devalúa, el padre está contribuyendo a formar un hombre cuya preferencia homosexual podría ser lo preponderante al no tener resuelta adecuadamente su proceso de identidad masculina y por lo tanto, es posible que el proceso se termine en base a otras figuras masculinas en donde el sexo entrará a formar parte de lo que en un principio era estrictamente una necesidad emocional de afecto, de protección y de auto afirmación.

 

Desde luego que las variantes pueden ser múltiples no se trata de una ecuación simple de dos mas dos, porque los elementos que participan son humanos y por ende las variables son diversas pero el resultado final será semejante: un hijo que no logro su propia identificación masculina hacia el interior cuando debía hacerlo dentro de los primeros siete años de su infancia, terminará haciéndolo a destiempo y con una figura que no será la paterna, buscando encontrar en otras figuras masculinas lo que la primera le negó.

 

Por ello, resulta bastante irónico que los hombres, en particular muchos padres, sean los más inclinados a cuestionar, burlarse y denostar la figura del homosexual, cuando son precisamente ellos los que los favorecen; solo un padre responsable, amoroso, dispuesto a compartir con sus hijos su vida y sus emociones (independientemente de su escolaridad, poder económico, aspecto físico etc ) puede generar hombres plenos, es decir, hombres identificados con su sentido varonil y su autoestima, buenos padres parecería ser igual según nuestras observaciones, a varones heterosexuales. Por lo tanto en una época en que lo que menos se tiene en el mundo son buenos padres, lo que parecería más congruente de esperar sería cada día menos hombres heterosexuales.

 

Lo contrario se aplica igualmente para las niñas : una madre ausente, castrante, golpeadora, rechazante o simplemente devaluadora de hijas, es más probable que favorezca hijas con dudosa autoestima, las cuales pueden ser desde asépticas amorosamente hablando, hasta claramente lesbianas, mujeres que al igual que los hombres no completan su proceso de autoidentificación y valoración femenina y al no hacerlo en los primeros años de infancia, lo completan ya de adolescentes-adultas sosteniendo relaciones amorosas más fácilmente con otras mujeres, transfiriendo hacia ellas un amor filial que posteriormente se torna en un amor pasional .

 

E igual que con los padres, los hogares actuales con tal cantidad de madres que abandonan hijos, que favorecen una vida donde el alcohol está cada vez más y más presente favoreciendo conductas muchas veces ligadas con la promiscuidad, en donde los hijos acaban siendo incongruentemente los protectores, cuidadores y aún consejeros de los padres dado que los mismos resultan incapaces de adoptar su rol, están posiblemente preparando en forma semejante un mundo en donde la mujer lesbiana será más habitual

(independientemente de la intensa , continua y tendenciosa publicidad para favorecer entre las mujeres una creciente aceptación del lesbianismo detrás de un amañado mensaje de “ simplemente una modalidad erótica” pero cuyos fines son mucho más complicados, peligrosos, elaborados y mal intencionados de lo que se podría pensar).

 

Favoreciendo todo ello en algunas ocasiones contratos de vida entre hombres homosexuales y mujeres lesbianas en donde ambos se reúnen para tener hijos qué, en muchas ocasiones, terminan por escoger a uno de los dos para vivir o bien finalizan aceptando que ambos vivan con parejas de su mismo sexo., situaciones todas ellas cuyo daño y repercusión no parecen estar bien estudiadas.

 

Sin embargo, para la mujer, la situación se puede simplificar dado que las mismas pueden interactuar mas fácilmente con otras mujeres sin ser identificadas como lesbianas y pueden integrarse como mujeres unidas con hombres integrando hogares y teniendo hijos sin que la sociedad las identifique o las señale.

 

Por el contrario a los hombres bisexuales esta situación si bien se da con frecuencia en cuanto a llevar una vida doble, puede resultar a la larga más difícil combinar sus preferencias y ser aceptados socialmente, las consecuencias que ambos pueden generar en sus hijos, sin embargo, pueden ser severas si los mismos se enteran de sus vidas reales. En otras ocasiones la indiferencia que el hijo o la hija parecieran adoptar ante tal situación podría engañar de primera intención sobre las repercusiones de ello y solo valorando conductas destructivas a corto y largo plazo sería posible evaluar las repercusiones reales.

 

ADQUIRIENDO LA INFECCION VIH:

 

El alcoholismo juega un papel fundamental en la exposición que los hombres y las mujeres tienen frente al VIH; conductas que posiblemente sin alcohol pudieran no darse y que con el mismo se favorecen como son : la promiscuidad, incrementada con la asistencia a bares, a cabinas o casas para sexo anónimo, a encuentros furtivos en lugares diversos o bien el uso del internet en donde se establecen encuentros altamente riesgosos.

 

Muchas veces se culpa al alcohol de la conducta realizada pero casi siempre la intención estaba ya prevista y el alcohol fue simplemente un facilitador buscado para responsabilizar a un tercero de lo ocurrido, cuando en realidad el deseo o la intención estaban ya establecidas.

 

Y es precisamente todo este cuadro el que debería ser objeto de estudio y análisis, no para efectuar juicios o sancionar, sino para realizar el análisis del caso y lograr realmente favorecer a quien lo experimenta para entender la génesis del mismo, es decir remontarse a los orígenes de ello.

 

Algunas personas se niegan a hacerlo, plantean que no desean entrar en lo que sucedió, que “el pasado voló y lo mejor es olvidarlo…” pero eso no es lo más conveniente… y no porque se deseé solazarse en el pasado, sino porque queramos o no, todo pasado tiene explicaciones y quienes huyen de él casi siempre lo hacen porque no quieren identificar responsables, les aterra pensar que lo son o señalar a alguien en particular.. Pero eso no tiene porque ser así.

 

Todos los seres humanos tenemos historia. Nadie nace en el limbo, todos procedemos de personas que tienen su propia historia y sólo cuando aprendemos o revisamos la misma, entendemos el porque somos quienes somos.

Pero también entendiéndolo podemos ser capaces de renunciar a ello y decidir no ser iguales. El pasado no quiere decir cadena obligada.

 

Uno puede romper con su pasado; uno puede romper con su presente , pero lo que uno no debe hacer es efectuarlo a ciegas o de manera arrebatada. Sino por la vía del entendimiento. Cada acto por vil o escabroso que sea tiene explicaciones.

 

Ese tío que ayer violo a un menor también tiene un pasado y él mismo puede ser que haya sufrido a su vez una violación en su propio hogar porque el mismo fue un sitio de gran destrucción emocional.

 

Conocer esto no persigue justificar la conducta de ese tío sino entender que el acto que éste ultimo cometió no surgió de la nada o fué provocado por quien hasta entonces se considero culpable, sino que existió un antecedente y que tal vez si se hubiera actuado adecuadamente en aquel momento, no se hubiera repetido lo de ahora.

 

Y como el Hoy nos pertenece, hoy podemos hacerlo y evitar que esto se repita para otros o por lo menos evitar que esto nos haga el mismo daño que hizo al tío y finalmente evitar las consecuencias que el mismo logro infringir.

 

Esa menor que fue abusada por el padre puede no perdonar al mismo, porque era un adulto y sabia que era su hija y debió respetarla y amarla pero puede entender después de analizar el pasado de ese padre :

 

  • Que ella no lo incitó como él le hizo creer.

  • Que ella no esté manchada o es mala como tal vez la madre o alguien más le hizo creer

  • Que ella fué simple y sencillamente una pequeñita que necesitó que la protegieran y que los adultos que la rodearon no fueron capaces de hacerlo, de lo cual ella no tiene responsabilidad.

 

Después de esto, ella puede tal vez empezar a amarse, como dicen en algunos escritos “lamer sus heridas y autocuidarse” pero no más culparse. Y posiblemente entender que sus progenitores no fueron lo suficientemente fuertes para cambiar una vez adultos y encontrar mejores opciones, repitiendo malos patrones aprendidos; pero ella, puede hacerlo,no tiene porque seguir los mismos patrones, puede cambiar: ser la arquitecta de su propio destino y por lo tanto aprender día con día a construir su felicidad con otras personas o a lo mejor con las mismas si así lo decide.

 

Pero nada de esto puede hacerse si el alcohol está presente, porque el alcohol es destructor del ser. Obnubila el entendimiento y el sentimiento. Destruye a los que lo beben y a los que conviven con el que bebe.

 

Torna miserable por fuera y por dentro a quien lo consume y al final nunca deja ganancia para el que lo consume sino sólo para el que lo obtiene, promueve y distribuye, y para el que lo consume , finalmente : solo pérdidas.

 

DESPUES DEL VIH:

 

El VIH en 30 años ha logrado detenerse, aun no puede curarse pero puede detenerse, y tan es así que millones de personas con VIH en el mundo lo demuestran día con día viviendo y no muriendo.

Pero de nada sirve haber reconquistado la vida, si la misma no tiene un sentido y si para encontrarlo se requiere del alcohol, lo único que se terminará por hacer es quitarle precisamente el sentido a los días y a uno mismo.

 

Quienes logran salir del SIDA necesitan meditar si realmente lo hicieron para ahora ahogarse en el alcohol y las drogas o si buscan una oportunidad para reencontrarse y reconstruirse, si es que algo debiera hacerse.

 

Si fuera así, el alcohol no es de ninguna manera un camino, ni siquiera una vereda, vamos ni siquiera un paso.

 

El alcohol es la negación absoluta a todo lo que significa vida.

 

Nadie necesita del alcohol para vivir ni para ser feliz, ni para estar contento, tampoco para decidirse a nada, ni para dejar la timidez ni para hacer lo que no se atreve. Nadie.

 

El alcohol no es sólo una enfermedad personal sino también una enfermedad social, más bien, es una explotación social autorizada, sancionada y protegida por quienes han hecho su capital a costa de explotar y destruir cuerpos y mentes y así como la frase dice “los pueblos tienen los gobiernos que merecen” también puede afirmarse: “los seres humanos pueden rechazar lo que los destruye”.

 

Démonos el permiso de fracasar porque uno puede hacerlo, y démonos el permiso de triunfar porque uno es capaz de hacerlo y, no hay más.

 

La vida se construye viviendo y vivir es caer y levantarse pero todo ello desde luego….sin requerir del alcohol.

 

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