Casos más comunes de lo que se piensa.
La historía de "PEDRO".

Ma. de la Paz Mireles Vieyra.

profinvihorg@gmail.com

“Crecí  en la Colonia Guerrero en un cuarto de 3 por 3 metros; diariamente mi madre  se iba  por la mañana  a trabajar de doméstica y 3 hijos nos quedábamos encerrados en un cuarto cuya puerta se atrancaba por dentro. Allí, cuando tenia 4 años de edad, mi hermano Alberto me pidió  - a cambio de un dulce -,  que  besara “su  pajarito” . Él tenía 10 años . En otra ocasión, no me dijo nada y me obligo a hacer lo mismo pero ahora de manera brusca y sin pedirme nada.  .

 

Para mí, en ese momento, hacerlo era casi un juego, ni siquiera una travesura , sino algo que el sabia jugar y yo no.

Sin embargo, poco a poco la idea de qué lo que me pedía, era malo, fue entrando en mi cerebro dado que lo hacía únicamente  cuando estábamos solos, a la vez que me proponía y en ocasiones  me exigía no decir nada. Lo cual me llevó a pensar que, debía haber algo malo detrás de ello y qué, de una u otra manera, yo  estaba  involucrado.

 

Conforme el tiempo pasaba parecía que casi todos estaban interesados en  la parte inferior de mi cuerpo, José  el huérfano de 17 años que vivía al lado y acostumbraba  tomar alcohol, un día me llevo a la azotea y allí  metió su pene en mi trasero, grite y llore pero me dio una paletita y me calle

Mi hermana Celia lavaba la ropa y nada dijo sobre las gotas de sangre en mi calzón, anduve algunos días adolorido y sin jugar, pero nadie reparó más en ello.

 

A los 9 años,  note que los demás se reían de mí, les hacía gracia mi voz  y mis  grandes nalgas , para entonces  la mayoría de los muchachos que vivían en el terreno donde estaba mi casa ya me habían enseñado “su pajarito” obligándome, varios de ellos, a besarlo y, a cambio, me daban a veces dulces o simplemente se reían conmigo.

 

Cuando me tocó ir a la escuela el choque con los otros niños me ocasionó un gran impacto, porque hasta entonces, todo mi mundo había sido el terreno baldío, en donde, de una manera u otra todos jugábamos y nos conocíamos pero, al entrar en la escuela, mi realidad cambio.

No entendía porque se burlaban de mí y porqué  me hacían a un lado para jugar.

Poco a poco me torne tímido y alejado, mi voz y mis modales eran sancionados  y al parecer no  agradaba a nadie.

A los 9 años  entro a la casa  - para quedarse -,  el amigo de mi madre, tomaba alcohol, gritaba y la golpeaba. nuestros días de paz y juegos habían acabado.

Nunca conocí a mi padre, mi madre alguna vez platico sobre él, pero no me enseñó ni siquiera un retrato; dos de mis hermanos mayores eran hijos de otro hombre que ocasionalmente llego a visitarnos.

Ante la llegada del nuevo padrastro, todo se volvió  miedo y rencor hacia quien se  pasaba las más de las veces alcoholizado y para quien yo era  entre golpe y golpe  “ el  jotito “ o  “el  putito “;mi madre nunca decía nada, en ocasiones me apartaba de él, pero continuaba callada, dedicada a trabajar de doméstica  y solo, ocasionalmente,  me llego a defender, yo sin embargo siempre estaba temeroso y con frecuencia  la tristeza  me embargaba.

A los 12 años me salí de la casa, deje la escuela y me sentí amado por quienes viviendo en la calle me favorecían con su atención y juegos, llegue a pensar que era el rey ¿o la reina? de la calle.

Pronto aprendí el valor del dinero, nunca tenía problemas para  encontrar compañía, mi trasero naturalmente grande, parecía ser un foco fuerte de atracción. Mi madre y hermanos eran tolerantes, podía llegar de vez en cuando a la casa y dado que con frecuencia tenía dinero, aportarlo formaba parte de ello.

A los 15 años empecé a usar vestidos de mujer, me aplique hormonas y mis senos crecieron , una “amiga” del ambiente me recomendó usar aceite mineral y aplique dos litros en las nalgas. Terminé sintiéndome mujer y me veía tan bien que hasta mis amigas me chuleaban.   

A los 19 años  la diarrea empezó, así como la  baja de peso, mi piel se ajo, me salieron pústulas en el pecho y un día me dijeron que tenía SIDA y yo me pregunte ¿porqué? ¿ porqué yo ?  ….”

LOS PRIMEROS AÑOS

 

Todo niño y niña requieren durante  los primeros 5 años de la vida  cuidados y protección qué ,  lógicamente ,  no son capaces de prodigarse a sí mismos por cuestión de la propia edad

Conforme el tiempo pasa, el menor adquiere  autosuficiencia en diversos aspectos,  hasta lograr serlo en todos, sin embargo, antes de los 5 años,  su vida depende y  está supeditada  al cuidado de otros en grado casi total.

Lo deseable es que esas figuras de quien el menor depende para su subsistencia,  estén representados por un padre y una madre a quienes el niño y la niña identifican como los seres más  cercanos  y de los cuales se espera socialmente que sean quienes los cuiden y protejan .

 

Cuando un menor crece en ambientes desfavorables en donde la madre representa la figura adulta única y la misma delega en los hijos mayores la responsabilidad en el cuidado del niño o la  niña , mientras que ella procura el dinero suficiente para la sobrevivencia, las cosas cambiarán.

 

El cuidado ahora dependerá de otro menor, es decir, de alguien físicamente incapacitado para una serie de acciones, y que precisamente por ello, realizara una atención limitada e inadecuada; en primer lugar, porque físicamente le será difícil y, en segundo lugar, porque no tendrá ni la información ni la madurez para comprender una serie de aspectos.

A ello se suman elementos relacionados con el entorno social y el nivel sociocultural que ese grupo familiar tenga.

 

Los Pequeños Cuidadores

 

Un menor que crece al amparo de sus hermanos pequeños como él, puede arreglárselas; sin embargo, su mundo emocional y real tendrá una serie de adaptaciones.

Sus hermanos mayores representaran el papel que los padres deberían tener, es decir: el relacionado con la protección, el cuidado, el amor y el afecto.

Y como los mismos difícilmente podrán igualar lo esperado, lo alcanzado será lo suficiente y de alguna manera lo mejor.

 

Estos menores cuidadores están a su vez en proceso de crecimiento y ello implica que tendrán múltiples carencias en cuanto información y experiencias,  por lo tanto, para ellos, también habrá cosas inesperadas, raras, inexplicables o curiosas  producto de lo observado en el ámbito adulto que les rodea y dentro del cual pueden incluirse las relaciones sexuales, los juegos eróticos, la violencia intrafamiliar etc.

El menor capta lo visto y a veces experimentado, dentro de un panorama incompleto de entendimiento, porque cada suceso será asimilado de manera superficial o parcial dadas las limitaciones tanto mentales, como de raciocinio y de entendimiento que la propia edad otorga.

 

Las experiencias previas del pequeño cuidador.

 

A ello tendríamos que sumar la opción en cuanto a experiencias negativas que el menor cuidador tenga, ya sea como producto de su propia infancia, por ejemplo golpes o maltrato generado por los adultos que le rodean; insultos o descalificaciones verbales y , con frecuencia , experiencias sexuales igualmente no solicitadas ni esperadas pero producidas a su vez por adultos – generalmente -  con otras experiencias infantiles traumáticas o violentas.

 

Como consecuencia de ello, la mayor parte de las veces el menor realiza con sus hermanos más pequeños, los  actos previamente experimentados en su pequeño mundo, incluyendo la carga emocional que ello despertó en él o ella, de tal manera que resulta interesante y lamentable, constatar en diversos reportes, la alta frecuencia con que un agresor  sexual  adolescente  posee antecedentes de agresión sea de tipo sexual y/o maltrato físico  en edades previas.  

En el caso de Pedro, su hermanastro de 10 años seguramente aprendió  los actos que, posteriormente, repitió con su pequeño hermano de solo 4 años , en este caso no tuvimos acceso a información sobre el hermano,  pero en muchos otros  hemos constatado la cadena de abusos a temprana edad.

Para  Pedro, hacer lo que el hermano mayor decidía, forma parte por un lado de la  obediencia, por el otro del juego y finalmente de la oportunidad de acercamiento físico  con una figura masculina mayor, en relación a la cual se mezclan contenidos de identificación, substitución de figura paterna, amor filial etc.

Cuando el abuso sexual  se repite  Pedro  no puede identificar por su propia edad, el contenido emocional y mucho menos moral del acto; percibe solo que el mismo le ocasiona una recompensa, por un lado el dulce y por otro, la simpatía del hermano.

 

Cuando en medio de este panorama sucede la penetración realizada por un extraño, Pedro no logra  identificar que parte de ello es prohibido, agresión o juego; solo puede percibir que se trata de algo secreto, que además brinda ciertas ventajas y permite acercamientos físicos y a veces cariñosos.

 

Como parte del escenario  están  las figuras adultas,  todas ellas alejadas, casi ausentes del panorama emocional del menor; siluetas que le dan de comer y consiguen el alimento, le cuidan en determinados momentos pero que generalmente no se involucran emocionalmente en ese mundo que paso a paso va descubriéndose, sea por ignorancia, temor, falta de tiempo, incapacidad intelectual, limitaciones culturales etc..

Para Pedro su mundo se desenvolvió en lo que semeja un juego entretenido, a veces desagradable pero, sin mayor consecuencia, hasta que la escuela genera conductas agresivas veladas y/o evidentes. Siendo entonces, cuando la realidad se torna molesta y rechazante y el mundo hasta entonces  equilibrado se rompe.

 

Poco a poco surgirá la identificación en cuanto a “soy diferente “ o bien   “¿ porqué no soy igual a los demás? “.

Ya adulto preguntamos a Pedro  porqué piensa que el prefiere las relaciones con hombres, a lo que responde:  “  yo creo que así nací “ .

Cuando  se  busca la explicación en cuanto el comportamiento de su ambiente familiar lo primero que menciona es:

“ mi familia es muy linda, siempre me cuido”.

“yo amo a mis hermanos y a mi madre “.

Ante la pregunta sobre si él identifico en algún momento que  su hermano inicio su comportamiento sexual , menciona:  “yo no lo culpo, en realidad yo ya nací así,”  “nunca le he reclamado nada. nos llevamos poco pero yo no le guardo rencor.”

 

Pedro ha vivido promiscuidad intensa y ha sido  pareja de 3 hombres que le han maltratado; en general las personas que le rodean, abusan económicamente de él.

Para  Pedro  la homosexualidad forma parte de algo genético, de un sentimiento o preferencia  generada espontáneamente, de un sentir según él, poco a poco manifestado;  para nosotros  se trata de un menor de edad que careció de los cuidados, la protección  y el afecto requeridos, que a temprana edad sucumbe ante la embestida de otros seres  algunos de los cuales muy probablemente  padecieron a su vez conductas semejantes y ahora las repiten

 

Cuando este jóven termina enfrentando un cuadro de SIDA, el comentario común a nivel familiar - aunque muchas veces parecería hacerse en forma silenciosa - es que Pedro ( como persona ) es el responsable, “el eligió el mal”; “él fue descuidado e indolente” y finalmente “él merece lo que está sucediendo" porque “él se lo busco…”

En algunas ocasiones, surge otra conducta; la del aparente “respaldo” es decir, la de considerar que  “ bueno, nosotros lo vamos a apoyar en su error, o en su consecuencia , o en su problema ...” “él cuenta con nosotros,...  “ como si la solidaridad fuera el premio o regalo caritativo y amoroso a quien “extravió el camino.”

LA HISTORIA DE PEDRO

Es la historia de miles de personas en el mundo. 

Es necesario reconocerla y actuar en consecuencia con la única razón de lograr nuestro bien.

— PROFIN VIH A.C.—

Resulta igualmente interesante la frecuencia con que la familia al identificar el abuso sexual en algún integrante de la misma – lo que significa casi siempre la relación con fines sexuales entre un adulto ( integrante o no de la familia )  y un menor de edad sea niño o niña - , el adulto común confiere al  acto un alto contenido de auténtico y torcido interés erótico por parte del menor, sea niño o niña, representando a sus ojos, la excitación sexual el componente básico y, posiblemente a raíz de ello, termina proyectando su conducta e intención hacía lo que el menor permitió o cedió,  aun cuando generalmente el pequeño niño o niña cometa actos pero no conductas con propósitos semejantes al adulto.

 

Como consecuencia, el adulto generalmente tiende a culpar de primera intención al menor,  achacando al mismo un grado importante de intencionalidad, maldad e inteligencia precoz y procaz, de no ser así ¿ cómo entender que al encontrar los familiares adultos a los menores en situaciones eróticas o sexuales  respondan con tanta agresión y coraje hacia ellos  ?.

 

Como consecuencia, el adulto tiende a castigar, golpear e insultar al menor, dejando al adulto responsable sin  mayor observación o reclamo, dado que consideran, muchas veces, que fue él o la menor quienes provocaron al adulto, asignando de esa manera gratuitamente un componente de inocencia, sorpresa y aun victimización a un adulto qué, como ellos, pareciera estar fuera del juego generado por un “malvado menor”.

 

Cuando se platica con los familiares de niños y niñas agredidos  o agresores, los adultos tienden a  considerar que el problema único empieza y termina con él o la  menor ; son “ellos” los inadecuados, los responsables, los débiles  y finalmente los desviados, los que deben acudir al médico o psicólogo .

 

Habitualmente nunca el adulto - padre o madre - se cuestiona a sí mismo el por qué un menor aprendió  lo que sabe, mucho menos  manifiesta interés por  analizar: qué  aprendizaje dentro del hogar puede explicar  conductas relacionadas con: falta de respeto, agresiones, violencia, abusos, maltrato  o por el contrario: pasividad, sometimiento y devaluación.

Se parte de un supuesto teórico en el cual el o la menor, al parecer, deberían haber crecido sanos, formales, inteligentes, educados, ecuánimes, fuertes, decididos y autosuficientes de manera “ natural “ INDEPENDIENTEMENTE DEL AMBIENTE FAMILIAR Y SOCIAL QUE LOS RODEARA,  por lo tanto, toda falla al respecto recae automáticamente en el niño o la niña los cuales  no lograron ser lo que deberían ser, - según esos adultos  - , y como consecuencia,  el ambiente adverso, los ejemplos erróneos o impropios, parecieran ser generalmente cuestiones ajenas, ante el hecho de que niños y niñas “ según un buen número de adultos “  no supieron comportarse o  responder.

Un aspecto importante es que repetitivamente  se encuentran menores de edad que no tuvieron protección paterna porque el padre o no los conoció o se ausentó por voluntad o se sumergió en el alcoholismo, las parrandas o las drogas y , a veces por cuestiones laborales se ausentó durante largo tiempo, cuando ello sucede , esa figura paterna que tenía un papel fundamental en la crianza de un hijo e hija es simplemente obviada, ¿si no estuvo que responsabilidad tiene? Precisamente , por ello  , por no estar muchos problemas surgen y su ausencia forma parte de: "la causa de ..." sin embargo cuando se tiene oportunidad de contar con datos fidedignos acerca de esos padres , en muchas ocasiones se identifican elementos semejantes en la infancia del mismo a los que ahora provoca en sus hijos , para continuarse una cadena que solo la concientización y el análisis personal puede romper, desde luego, si el desarrollo socioeconómico lo favorece.  

Esta actitud familiar resulta no solo avalada sino aún legitimada por la Sociedad en cuanto a considerar que los problemas de abuso se generan habitualmente por parte de individuos torvos y rapaces que acechan al menor, una vez que traspasa las puertas de su casa. El problema es que, 6 a 8 de cada 10 menores que han sufrido abuso sexual en todo el mundo, han sido atacados sexualmente por sus propios familiares y peor aún, dentro de su propio hogar, que debiera ser el sitio en donde este menor tendría que encontrarse más protegido y asegurado.

 

Como parte de este contexto social resulta habitual que los problemas sexuales sean vistos por la Sociedad como situaciones básicamente individuales, en donde es el hombre o la mujer ( adultos o niños ) los que son responsables estrictos de su conducta y actos, eliminando prácticamente de tajo la influencia social ejercida por la familia y el efecto de esta en cada uno de sus miembros; más aun, subvalorando  todo el contexto social que favorece y muchas veces, determina, más facilidad para las desviaciones, como parte de una política pública incorrecta. 

Bajo este enfoque, la Infección VIH/SIDA obtiene igualmente una imagen individual  y, consecuentemente, una demanda a ese nivel, de tal manera que la medida preventiva más efectiva bajo este contexto recae en el condón, como   un recurso a nivel INDIVIDUAL pero,  precisamente porque el SIDA o mejor aún la INFECCIÓN VIH no es un solo problema individual sino social , es por lo que una medida como el condón ( con alto grado de seguridad )  por sí sola, muchas veces, no logra ser suficiente, y no porque el condón falle sino porque la propia persona busca situaciones, o condiciones en las cuales el condón no se usa  ( como en las exposiciones ocultas o pagadas) o se usa mal ( como en el estado alcohólico o con drogas )  o simplemente se olvida,  a veces...porque exponerse, puede ser para algunos, una resultante obligada,debido a un mensaje interno de autoculpa, en el cual, el SIDA parecería ser para esa persona el castigo a recibir, de tal manera que deliberadamente se expone a todo aquello que aumente su riesgo a la infección. 

Como parte de todo lo señalado, puede aseverarse que el VIH /SIDA está lejos de ser SOLO UN PROBLEMA INFECCIOSO, encierra una complejidad  elevada qué,por tal motivo, no basta con una atención terapéutica aislada , sino INTEGRAL , A NIVEL INDIVIDUAL Y SOCIAL.  

Protegerse forma parte de la propia autovaloración que es precisamente la que con mayor frecuencia está deteriorada, por ello cualquier pretexto o situación hará que la protección se olvide o  más aún, nunca se utilice, ni siquiera cuando se trata de personas con educación  profesional y ello deriva posiblemente de que en todas las clases sociales desde la más pudiente hasta la más miserable,  los episodios de desamor, maltrato violencia y abuso en etapa infantil,  parecen estar presentes y finalmente es esto lo que consideramos  determinará la posibilidad o no de eliminar diversos riesgos.

 

Como consecuencia de lo anterior nosotros consideramos que un paciente se encamina a la Infección VIH/SIDA no cuando se expone directamente al virus sino cuando durante su crecimiento surgen una serie de riesgos que depararan en un futuro, su exposición mayor o menor   - vía sexual - al Virus de la Inmunodeficiencia Humana.

 

Desde un punto de vista social Pedro representa  a un joven enfermo aparentemente por decisión personal, algunos pueden aún considerar que es la resultante del “ gusto personal “ , sin embargo lo importante sería analizar hasta qué punto la infección es una consecuencia lógica a raíz de una conducta infantil no libremente elegida ni determinada sino familiarmente condicionada y DESDE LUEGO ESTO IMPLICA EL NIVEL SOCIAL Y EL AMBIENTAL en que esa familia vivió y se desarrolló, porque la familia no es sino parte medular de una sociedad, y es esta última en conjunto,  unida a sus instituciones, poder político  y marco ideológico  las que definen que es el bien y que es el mal; el premio o castigo, así como la legitimación  de conductas lesivas no solo para la persona sino para los grupos sociales, por lo tanto la infección VIH /SIDA debería ser enfocada  no solo como una enfermedad orgánica sino como la resultante psicosocial , económica y política de  un ambiente a veces violento y a veces rechazante de riesgos y conductas lesivas para adultos y menores, lo cual  necesariamente está relacionado con el marco ideológico que un pueblo o país  practique.

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