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ENTENDIENDO EL SIGNIFICADO DE LA CARGA VIRAL

 

ENTENDIENDO EL SIGNIFICADO DE LA CARGA VIRAL

por Dra. Ma. de la Paz Mireles Vieyra

IBB Raúl Martin Cruz .
PROFESIONALES FRENTE A LA INFECCION VIH A.C.
E mail ; profinvih@prodigy.net.mx

 

La terapéutica en la Infección VIH resulta indispensable para lograr la mejoría y control del enfermo; en relación a ello importa destacar que el término “carga viral” se refiere a la cantidad de virus circulante que el paciente tiene en su cuerpo, en otras palabras: la cantidad de genomas virales que pueden identificarse en el torrente sanguíneo de un paciente con la infección VIH. Es en relación a la carga viral que se establece la meta a lograr para alcanzar el control de la infección, la cual se expresa a través de la INDETECTABILIDAD DEL VIRUS EN LA SANGRE CIRCULANTE, un dato reconocido a nivel mundial como indicador de éxito en el control de la infección VIH, y que es independiente del número de células CD4 que el paciente tenga.

 

Hasta hace unos años se consideraba que la indetectabilidad debía acompañarse del incremento en el número de linfocitos cooperadores o CD4; sin embargo las observaciones mundiales establecen actualmente que la no detección de genomas virales por arriba del límite establecido parece ser el indicador más valioso y uniforme para identificar el éxito del tratamiento anti retroviral, independientemente del nivel logrado en el número de CD4 los cuales, desde luego, se esperaría que superaran las 200 células por ml., para de esa manera disminuir la posibilidad de SIDA y por lo tanto de infecciones oportunistas.   

 

La CARGA VIRAL detecta por lo tanto, mediante un estudio realizado en sangre periférica o sangre extraída de una vena, la cantidad de genomas virales existentes en un ml ( es decir en menos de 25 gotas de sangre).

 

Cuando un paciente está infectado, el virus no circula constantemente libre en sus líquidos por ejemplo sémen, sangre, saliva, etc. sino que lo hace habitualmente dentro de las células, dado que el virus es un organismo que requiere de la célula de una manera obligada al carecer de una serie de elementos para favorecer su autonomía y sus procesos vitales, los virus, cualesquiera que sean, dependen de las células ( se definen como obligados intracelulares para expresar su necesidad del ambiente intracelular para su sobrevivencia ) y, el VIH, en particular, tiene un ciclo celular complejo propio de este grupo de virus.

 

Cuando un paciente inicia la infección VIH  es probable que su sangre presente una cantidad mínima de virus circulante ( salvo en los casos de infección aguda en que esta cantidad podría ser mayor ) pero conforme la infección avanza y el tiempo transcurre, la cantidad de virus circulante se incrementa.

 

Y precisamente porque el virus no está libre sino depende de las células , la invasión celular se acompaña paralelamente al incremento de virus de una  afectación  celular que puede llevar a la destrucción o disfuncionalidad de las mismas, en particular de algunas líneas celulares del sistema inmune, dentro de las cuales los linfocitos denominados  CD4  (por contener una molécula así denominada) resultan ser una de las líneas celulares más afectadas.

 

Por lo tanto, tendríamos que tomar en cuenta como elementos importantes en la infección VIH tanto el tiempo de infección como la carga viral. En forma esquemática:

 

 Por un lado :                    

 

   Y por otro :

 

 

De tal manera que cuando el paciente infectado con el VIH continua su evolución y llega al estadio SIDA ( en el transcurso de unos 5 a 7 años )  la cantidad de CD4 habrá disminuido a menos de 200 células/μl ( lo normal es más de 500) y la cantidad de virus VIH circulante variará desde miles hasta millones de partículas virales  por mililitro, dependiendo ello del estado general de salud, la cantidad de virus que ingresó al organismo, el tipo y frecuencia de exposiciones riesgosas, etc.

 

Cuando el laboratorio reporta la carga viral lo hace en función de un ml, es decir, señala la cantidad de virus que se calcula existe en aproximadamente 25 gotas de la sangre de un paciente, por ejemplo puede reportar 1,000 p.v.(partículas virales) por ml. Con ello alguien puede de primera impresión pensar en que es una cantidad escasa de virus pero no debe olvidarse que lo anterior se refiere exclusivamente a lo  referido en UN ml. de sangre, es decir en 25 gotas de la misma, lo que significa que en cada gota aproximadamente habría teóricamente en promedio 50 partículas virales.

 

Por lo tanto si necesitamos conocer cuánto virus tiene una persona por cada litro de sangre tendremos que aumentar a esa cantidad 3 ceros más, dado que ahora hablamos de 1000 ml. y no de un ml.

 

 

 Cabe señalar que una persona normal tiene aproximadamente 5 litros de sangre circulante.

 

A esta cantidad de virus circulante tendríamos que sumar  la existente en  diversos órganos de  la economía, en particular: hígado, bazo, ganglios, encéfalo etc. y en relación a lo cual hasta el día de hoy se carece de un estudio clínico que, como sucede en sangre circulante, nos permita  conocer a nivel individual, la cantidad de virus TISULAR existente en estos llamados “reservorios” .

 

De tal manera que, aún cuando una persona podría pensar que 1000 virus por ml. representa poco virus , en realidad no deberíamos tener ni un sólo VIH en nuestro cuerpo, y un sólo virus ya en sí, teóricamente hablando, representa una amenaza, si como indican los cálculos más recientes la capacidad diaria de producción viral puede ser del orden de las decenas de miles de millones de virus.

 

Por lo tanto si elucubramos en relación a cuanto virus podría existir realmente en el cuerpo de una persona infectada, podemos llegar a la conclusión de que hablamos del orden de cientos, miles y posiblemente millones de millones de virus.

 

En los últimos años lo observado es que los pacientes se presentan con cargas virales que están en el orden del millón de virus por ml. Por lo tanto, estamos hablando de cifras tan enormes como mil millones de virus por litro de  sangre circulante.

 

A pesar de todo ello, una vez que el tratamiento se instala,  si es adecuado e incluye un apego correcto, el paciente logra alcanzar niveles INDETECTABLES del virus en sangre.

 

Y ello sucede porque cada uno de los antirretrovirales empleados en la infección VIH tiene la capacidad de disminuir un número elevado de las partículas virales; el rango en el cual se puede esperar tal descenso se expresa en escala logarítmica, es decir, en cambios de orden de magnitud o “número de ceros”.

 

De tal manera que si un antiviral disminuye una unidad logarítmica de la carga viral esto significa que de 100,000 partículas, se disminuyó a 10,000 y con dos unidades a 1000 y con 3 unidades a 100.

 

Cuando se menciona que la c.v. se torno indetectable esto indica que la técnica no logra detectar partículas virales presentes en la muestra.

 

Hace algunos años el límite de detección era de 400 partículas virales en un mililitro; cuando la sangre contenía menos de esta cantidad de p.v. la técnica no detectaba a los virus circulantes y por lo tanto el resultado del estudio se reportaba como “no detectable”, independientemente de que la persona pudiera tener 399, 300 o 3 o 0 virus, ya que la técnica empleada sólo nos detectaría de 400 hacia arriba, como consecuencia, uno no puede asegurar al enfermo que no tiene virus, sino simplemente que esta INDETECTABLE.

 

Las técnicas se han mejorado y en la actualidad el límite detectable es de 20 o mas partículas virales, de tal manera que si el paciente tiene menos de 20 p.v por ml. de sangre se considera actualmente como indetectable.

 

Aún considerando que el paciente sea indetectable, la posibilidad de 19 o menos partículas virales por ml. nos daría en un litro 19,000 virus y en 5 litros la opción teórica de casi 100 mil partículas virales.

 

Si a ello sumamos los virus que existan en órganos como ganglios linfáticos, encéfalo, hígado etc. ni aún estando indetectable un enfermo, podemos considerar que el riesgo está abatido y por lo tanto ello explica porque en VIH podemos tener un excelente control pero no una curación.

 

Mas aún, ello nos explica porque en el momento mismo en que el paciente olvida alguna de sus tomas, esta cantidad aparentemente imperceptible de virus, puede rápidamente incrementarse y con el tiempo o bien a consecuencia de un mal apego, favorecer  la  recaída y, en un plazo mayor, la posible resistencia al esquema antiviral empleado y mal administrado.

 

Paralelo a ello importa destacar que en la actualidad el pronóstico satisfactorio  a corto y largo plazo de un paciente depende básicamente no tanto de los CD4 que el mismo tenga, ya que en ello se han observado variaciones importantes y a veces poco explicables, sino del hecho de que el mismo permanezca indetectable.

 Mientras que el paciente este indetectable, el proceso de destrucción celular será mínimo.

 

EL SIDA como etapa crítica  solo se presenta cuando la destrucción celular existe en forma acelerada y ello generalmente ocurre cuando la carga viral es detectable y generalmente elevada.

 


Por el contrario, si el paciente tiene carga viral indetectable la posibilidad de evolución desfavorable es escasa y aún podría aseverarse nula.

 

Lograr que la carga viral sea indetectable debe ser un objetivo en el tratamiento VIH/SIDA pero hacerlo debe implicar no una meta bioquímica sino una meta asistencial, es decir, alcanzar una mejor calidad de vida y de pronóstico y no sólo un reporte de laboratorio.


 

La carga viral es una forma exitosa, práctica, y accesible para valorar el control en el paciente VIH, representando hasta el momento el indicador más seguro, cuando es INDETECTABLE, de que el enfermo mantiene bajo control la reproducción viral y ello implica que el daño celular se ha detenido.

 

Sin embargo la indetectabilidad no debe ser entendida como un éxito persistente, puesto que representa  sólo un logro temporal y el enfermo debe estar consciente de que alcanzar el indetectable no debe brindarle falsa seguridad o confianza para reincorporarse a diversos riesgos o  exposiciones. EL VIH no admite que se claudique ninguna hora del día, porque requiere logros continuos y persistentes.

 

Es una carrera de resistencia, en donde el concursante no puede conformarse y pensar que puede tomarse un descanso ni en sus medicamentos ni en su cuidado.

 

Pero cuando el paciente y uno mismo como profesionista ve el cambio que el tratamiento logra, favoreciendo que quien ayer estaba a las puertas de la muerte hoy este laborando y disfrutando una vida plena, entiende que la lucha diaria vale la pena y que finalmente lo alcanzado lo justifica.

 

Llegará el día en que el VIH será al igual que la viruela, la tuberculosis, la peste, el cólera y muchas otras enfermedades infectocontagiosas exitosamente detenidas y el paciente curado desde el punto de vista médico, lo que parece muy difícil de vencer será el riesgo y la exposición, en un mundo cada día mas deshumanizado y  con deterioros sociales mas graves y extensos.

 

Bibliografía:

 

Aguilera,A. et al. Evaluación crítica de los nuevos métodos comerciales para la determinación de la carga viral del VIH-1 y del VHC. Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica 28(1):62-67, 2010.

 

Brenchley, J. M. y Paiardini,M. Immunodeficiency lentiviral infections in natural and non-natural hosts. Blood 118(4):847-854, 2011.

 

De Boer RJ, et al.Current Estimates for HIV-1 Production Imply Rapid Viral Clearance in Lymphoid Tissues. PLoS Comput Biol  6(9): e1000906, 2010.
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< class="MsoNormal" style="text-align: justify">Lima, V.D. et al. Association Between HIV-1 RNA Level and CD4 Cell Count Among Untreated HIV-Infected Individuals. American Journal of Public Health 99(S1): S193-S196, 2009.
 

Moir,S. et.al.Pathogenic Mechanisms of HIV Disease.
Annual Review of Pathology: Mechanisms of Disease Vol. 6: 223-248, 2011.

* El uso de las fotografías es con fines educativos, Derechos Reservados de sus respectivos autores o propietarios.



Este artículo está ubicado en el tema PROFIN VIH | Publicado el 5 de Septiembre del 2011 por Dra. Mireles Vieyra Ma. de la Paz




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